La situación de los caminos de Minas del Horcajo

Carta al Director de Ana María Monroy

Es digno de mención lo 'bien' que están dejando los caminos de Minas del Horcajo después de las supuestas labores de arreglo. Porque, al parecer, quienes han estado actuando son los guardas de 'La Garganta', y no precisamente la Diputación, que es quien debería encargarse oficialmente de estos trabajos.

El resultado salta a la vista: caminos removidos sin terminar, zonas parcheadas de cualquier manera y tramos que, lejos de mejorar, han quedado incluso peor que antes. Todo ello en un entorno como el de Minas del Horcajo que forma parte del patrimonio y del atractivo natural de la zona y que merece un tratamiento mucho más serio y profesional.

Cuando se interviene en caminos rurales, no basta con pasar maquinaria y dar dos retoques; hace falta planificación, nivelación adecuada, compactación y un acabado que garantice seguridad y durabilidad. Lo que se ha hecho aquí, lamentablemente, parece más una actuación improvisada que un arreglo responsable.

Al final, quienes pagan las consecuencias son los vecinos, senderistas y visitantes, que se encuentran con caminos difíciles de transitar y con la sensación de que las cosas no se están haciendo como deberían. Porque arreglar un camino no es solo mover tierra: es dejarlo mejor de lo que estaba. Y en este caso, cuesta decir que ese haya sido el resultado.

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