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Artículo de Opinión de José Guzmán Piña, Ecologistas en Acción Ciudad Real

No a la tala de árboles del colegio público ‘Lucero’ de Valdepeñas

José Guzmán Piña.-«Educar con el ejemplo no es una manera de educar, es la única», decía Albert Einstein, a quien con seguridad conoce el equipo directivo del Colegio Público el Lucero, si bien no parecen haber leído nunca esa cita, vista la decisión tomada de arrancar del patio de dicho colegio una docena de olmos de medio siglo de vida.

Sin duda el equipo directivo enseña en sus aulas que los árboles nos aportan oxígeno y en ellos viven muchos animalitos. Sin duda que agradecen la sombra que les aportan los árboles condenados, protegiendo a los niños de las altas temperaturas previas a las vacaciones de verano. Es muy posible, incluso, que traten de enseñar en las aulas el respeto a la naturaleza y los seres vivos, o así al menos se defiende el director, Javier Almarza.

Sin embargo, el ejemplo que el equipo directivo del Colegio Público “el Lucero” pretende dar a su alumnado, no es precisamente educativo. O quizá sí, dadas las varias lecciones que los alumnos aprenderán de la tala de la arboleda, por ejemplo: los árboles no deben de ser tratados como seres vivos, sino como simple mobiliario urbano, sustituible; lo viejo debe siempre de ser retirado, cuando estorbe a lo nuevo; es mucho más importante la comodidad de algo artificial que todos los beneficios que las plantas nos regalan. Resulta indignante que una entidad pública donde se imparten valores cívicos a la población infantil fomente un acto como este.

Ya conocemos las técnicas de jardinería promulgadas por el Ayuntamiento de Valdepeñas, cuya área de Medio Ambiente parece regirse por el simple dictado de eliminar todo arbolado que a su juicio estorbe, tal como ocurrió hace dos primaveras con las obras de remodelación del canal. De nada sirve que la mayoría de las ciudades de España estén llenas de arbolado maduro, en nuestra ciudad el árbol para concebirse como un enemigo del civismo: levanta y ensucia las aceras. Parece que su utilidad no se echa en falta ni siquiera cuando las temperaturas sobrepasan los 40ºc. Por eso resultan aún más ridículas las excusas dadas por Almarza, quien trata de hacer ver que la tala es justificable por el visto bueno dado por el Ayuntamiento de Valdepeñas, sin duda un adalid del arboricidio.

No hay consciencia, siempre hay alternativas a matar árboles, por mucho que se justifique en inflados presupuestos de pavimentación y en estar amparados por la Diputación provincial y el Ayuntamiento de la localidad. Pareciera que con esta escusa

el director del centro está justificando su culpabilidad y participación en este acto ecocida.   Es por lo que apelamos a su ética profesional mirando al futuro. Apelamos a la conciencia inocente de esos niños que se verán mañana desprotegidos de la sombra protectora de estos árboles, que sin pedir nada a cambio, lo dan todo.

Por eso pedimos al Equipo Directivo del Colegio Público el Lucero que desista de su plan, pues con seguridad existen otras alternativas para restaurar el suelo del colegio. Solicitamos que eduquen con el ejemplo, la única manera posible de educar.

De lo contrario, nos preguntaremos qué otros actos de hipocresía planean realizarse en el Colegio Público el Lucero. Posiblemente saquen a los niños al patio en la hora de Lengua Castellana y Literatura, a leer “La arboleda perdida”, de Rafael Alberti.

José Guzmán Piña, Ecologistas en Acción Ciudad Real

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