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Artículo de Opinión de Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Lucifer, astrónomo de la Iglesia y la sombra de un tsunami

Jesús Antonio Rodríguez Morilla.- Escribía Antonio Machado, en su Poema, RETRATO, (1912)

Converso con el hombre que siempre va conmigo

– quien habla solo espera hablar a Dios un día-;

Mi soliloquio es plática con este buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía.

Es posible que el lenguaje con Dios realizado a través del pensamiento o desde la profundidad del individuo, o a través de la oración por los creyentes, concluya en este caso con la descripción del poeta sobre su personalidad silenciosa y religiosa dentro de una mística incipiente.

Pero una cosa es Machado y las comunicaciones íntimas religiosas de los fieles, y otra, la misteriosa existencia de un observatorio astronómico en el Monte en Graham-Arizona, (E.E.U.U), apodado “Lucifer”.

Según “BL mundo es”, fueron cinco firmas científicas alemanas, italianas y de E.E.U.U., junto al Vaticano, las que a partir de 2.010. procedieron a su instalación, con unas características tecnológicas muy avanzadas y de alta resolución que permiten sondear la vía láctea e indagar sobre galaxias y regiones de estrellas en formación.

Según parece, el Vaticano designó de entre los responsables del sector científico, a destacados miembros de la Compañía de Jesús, los cuales desde hace siglos figuran como elite de la Iglesia, encargados de misiones delicadas, por su fácil acceso al Papado. De hecho, el actual Pontífice pertenece a la Compañía.

Lo que eventualmente cabe interesarnos ¿qué busca la Iglesia científicamente a distancias de años luz. Se adentra en el Cosmos a la localización de los misterios de la creación o tal vez sobre algún sospechoso cataclismo por llegar, ¿procedente de los secretos del Universo?,

No creemos que pudiera resultar una alternativa novedosa el entablar por la Iglesia, otras maneras de acercamiento a Dios a través de la Astronomía o Telescopios, por mucho que sectores ultraconservadores lo intentaran in illo tempore.

Por otro lado, aunque no tiene nada que ver con lo anterior, pero antes de   olvidarlo, debo indicarles qué en mis diarios paseos por la orilla del Atlántico, observé un curioso cartel a pocos metros de la orilla y en zona peatonal, advirtiendo sobre una especie de peligro de TSUNAMIS, así como vías de escape colocado por algún Consistorio responsable de la zona donde habito.

Me llamó poderosamente la atención ya que no suele ser normal este tipo de indicadores, y charlando con otra paseante experta, hemos quedado en hablar más ampliamente. Ya les contaré a que puedan deberse las razones de la señalética.

Este autor nunca ha creído en las casualidades, y que un Consistorio, aunque sea en un alarde de celo, advierta sobre riegos de Tsunamis, pues que voy a comentarles, llama la atención, y habrá que investigar.

Realmente, las posibilidades de que suceda en España son muy limitadas, pues desde el Terremoto de Lisboa en 1755, que resultaron afectadas las costas de Cádiz y Huelva, no han existido atisbos de repetición.

Abunda en ello la revista MUY INTERESANTE, (Laura Marcos – 16.03.22) a través de J.M. MARTÍNEZ SOLARES, el cual asevera que el hecho de que un terremoto marino de grado 6 o 7, pueda afectar a la Península Ibérica, suele producirse aproximadamente cada 1.500 o 2.000 años.

Acentuaba en sentido contrario, la opinión de Ignacio Aguirre, investigador del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria, el cual alertaba el pasado tres de Julio en el marco de unas charlas de verano, sobre el riesgo y amenaza de Tsunami en España.

¿Quién nos dice que no nos encontramos bajo alguna conjunción astral de alguno de los dos componentes oscuros que suponen el 95% del Universo, desconocido, según la Catedrática de Astrofísica de la Universidad de Edimburgo, Catherine Heymans.

Bastante tsunamis económico-políticos conocemos ya en España, junto a los misterios gubernamentales que nos envuelven a corto plazo sobre nuestro próximo futuro.

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (Cum Laude)

Diplomado en Estudios Avanzados de la UE

Caballero de Mérito por Real Orden Noruega

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