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Con paseos en globo o catas de vino bajo las estrellas y a los pies de los molinos de viento

La Ruta del Vino de La Mancha despliega su oferta enoturística en FENAVIN

La Ruta del Vino de La Mancha, en el corazón del mayor viñedo del mundo, vuelve a su cita con Fenavin, la Feria Nacional del Vino, que se celebra su decimoprimera edición del 10 al 12 de mayo en Ciudad Real. Los miembros de esta ruta, con sus 16 bodegas en territorio de la Denominación de Origen La Mancha como principal exponente, se reúnen con los más apasionados amantes del vino y su industria. Compartirá sus mejores propuestas con potenciales compradores, bodegueros, promotores enoturísticos y expertos en marketing digital y mercado internacional para responder con eficacia a los principales retos del sector vitivinícola.

Las mejores previsiones
La ocasión es perfecta. Las previsiones para 2022 son las mejores de la historia y los nueve municipios que completan la Ruta del Vino de La Mancha (Tomelloso, Argamasilla de Alba, Campo de Criptana, Alcázar de San Juan, Villarrobledo, La Solana, Pedro Muñoz, Socuéllamos y El Toboso) estarán presentes en este escenario con lo mejor de su propuesta vitivinícola y de enoturismo.

Las bodegas son el motor que mueve a la Ruta del Vino de La Mancha, que ofrece en torno al enoturismo una de las experiencias más completas e inolvidables por sus vinos de referencia mundial y su amplia oferta innovadora, arriesgada y de calidad. Un equilibrio perfecto entre modernidad y tradición que despierta la curiosidad de cada vez más turistas, que llegan atraídos por la delicadeza de una gastronomía tan popular como cuidada y unos paisajes relajantes e inspiradores que parecen no acabar nunca. La infinita llanura manchega y su inmenso mar de viñas estarán en Fenavin.

18.100 compradores nacionales e internacionales
La Ruta del Vino de La Mancha desplegará en esta cita de referencia para el sector todo este potencial enoturístico ante 18.100 compradores nacionales e internacionales a los que recibirá en dos stands:  el de la Consejería Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de la JCCM (Pabellón Homero Calle 16-stand 2) y el de las Rutas del Vino: La Mancha y Valdepeñas-Pabellón Virgilio (Calle 3-stand 8).  

Enoturismo en constante evolución
Un paseo entre las vides, una cata de vinos bajo las estrellas, degustación de los mejores productos manchegos, cursos de cata para convertirse en un auténtico sumiller y hasta la memorable experiencia en primera persona de la vendimia que cada año, estrecha más si cabe, el lazo que une a esta región con la tierra.

La Ruta del Vino de La Mancha está volcada con el enoturismo de un modo casi inevitable. Alojamientos, bares, restaurantes, museos, enotecas y también agencias de viaje trabajan conjuntamente, de un modo responsable y sostenible, para que las nueve paradas que completan la ruta muestren su estrecho vínculo con el vino a través de la gastronomía, los monumentos etnográficos y naturales y la arquitectura.

Tierra de molinos, hidalgos, romanos, visigodos, musulmanes y caballeros, pero también de quesos, cereales, olivos, azafrán, migas y gachas. Cuna de artistas, escenario de las andanzas de Don Quijote y Sancho Panza y taller de alfarería y esparto. La Ruta del Vino de La Mancha llega a Fenavin de la mano de sus 16 bodegas, ejemplo de tecnificación e innovación en el sector, pero también llega a esta feria para mostrar todo lo que el vino puede ofrecer más allá de una copa.

En la Ruta del Vino de La Mancha se pueden surcar los cielos en globo aerostático para ver un inmenso mar de viñas y recorrer los rincones en los que El Quijote sació su sed con el vino de Argamasilla de Alba o El Toboso. Se pueden catar los mejores vinos y degustar los mejores platos de la cocina manchega bajo los molinos de viento (Campo de Criptana y Alcázar de San Juan), visitar alguna de las 4.000 cuevas excavadas para almacenar vino bajo los cimientos de Tomelloso o descubrir los secretos del mundo del vino en el Museo Torre del Vino de Socuéllamos.

El Agroturismo se muestra orgulloso en Villarrobledo, donde al igual que en Pedro Muñoz, se levantan palacios y casas solariegas que recuerdan el pasado de riqueza que las viñas dejaron y siguen dejando en estas tierras. En la Solana, sus artesanos elaboran botas con una técnica impecable para chorrear vino y que no te falte en el camino. Recorre la Ruta del Vino de La Mancha y deja que te sorprenda. Hay vino para los cinco sentidos y todos los sentidos para el vino.

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