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Una planta de 506 hectáreas entre las dehesas de Valdecaba y Zurraquín

La Real Academia, inquieta por dos anteproyectos para la construcción de parques fotovoltaicos en Toledo

La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo expresa su inquietud por el anuncio, dado a conocer el pasado 19 de enero en el Boletín Oficial de la Provincia de Toledo, que plantea la construcción de dos grandes parques fotovoltaicos dentro del término municipal de Toledo.
Se trata de un anuncio del Área de Industria y Energía de la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha sobre información pública de la solicitud de autorización administrativa previa y declaración de impacto ambiental de dos anteproyectos para la creación de la planta solar fotovoltaica ‘La Campiña 225 MWp’ y sus infraestructuras de evacuación.
La planta, de 506 hectáreas de extensión, quedaría dividida entre las dehesas de Valdecaba y Zurraquín. Con respecto a las infraestructuras de evacuación, afectarían, además de Toledo, a los municipios toledanos de Nambroca, Argés, Burguillos, Cobisa, Cedillo del Condado, Cobeja, Mocejón, Villaluenga de la Sagra, Villaseca de la Sagra, Yuncler, Yuncos, Illescas y Ugena, adentrándose después en la Comunidad Autónoma de Madrid.
La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo considera que la instalación de estos grandes parques fotovoltaicos, con dimensiones que superan con creces las de la ciudad histórica de Toledo, deben adaptarse no solamente a las necesidades técnicas, sino también a las ambientales y culturales, con el fin de no dañar el entorno.
Esta institución no está en contra de la instalación de estos equipamientos. Únicamente pretende expresar la necesidad de iniciar un debate sobre algunos de los lugares elegidos por el fuerte impacto que su ejecución puede llegar a plantear en el paisaje. Más concretamente, en el paisaje cercano a Toledo, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.
En este sentido y como línea de trabajo, proponemos la aplicación de un nuevo modelo de protección del suelo no urbano a través de las figuras de los conos visuales (que en este caso serían de aproximación a la ciudad), con el fin de preservar la adecuada percepción del paisaje cultural del que Toledo forma parte desde hace siglos.

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