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Artículo de Opinión de Jesús Antonio Rodríguez Morilla

IPC al 5.8% estratégico con vista a elecciones y desesperada sala de máquinas del PSOE

Jesús Antonio Rodríguez Morilla.- A finales de noviembre desde este mismo medio, en volumna titulada, ¿PUEDE UN CIEGO CONDUCIR A OTRO CIEGO EN LA ECONOMÍA DE UN PAÍS? (sin caer ambos en un hoyo), les adelantaba opinión sobre lo que nos espera a corto/medio plazo. Tan inescrutable como el alma del ser humano.


Recordarán ustedes que el ciego guía era el Gobierno, y los acompañantes los ciudadanos.


Como autor, algunas de mis fuentes suelen ser los contenidos del Antiguo y Nuevo Testamento, junto a las Meditaciones de Marco Aurelio, pues ambas, reflejan enseñanzas de tipo moral, surgidas hace siglos, las cuales continúan ¡siendo necesarias en la vida actual!


Les indicaba en dicha columna que ningún experto en su sano juicio se atrevería a pronosticar cifras inflacionarias previstas en un año tan electoral como 2023, y, apuntábamos para el presente mes y próximo enero 2023, un mullido 7.5-8% de inflación.


Indudablemente, tuvimos un error de cálculo en nuestro anterior texto al reflejar un 7,5% para diciembre 2022, en lugar del 5.8% oficial, pero en el contenido significábamos lo siguiente: “ojo con los apaños energéticos moviendo volatilidades que acompañan siempre a cualquier baja». Y esas últimas palabras fueron pródigas.


Sin embargo, algunos expertos, después de conocer las últimas cifras ofrecidas por el Gobierno, expresaron que la inflación media en España durante 2022 fue del 8,4%. No obstante, repetimos, nuestro cálculo inicial estuvo referido al 7,5%.


Pero con lo que no hay quién pueda de igual manera es con el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas, o también denominado ‘subyacente’, superando el 15% de inflación.


La supuesta buena voluntad del Gobierno de reducir el IVA en determinado número de ellos, apartando a otros a su suerte (carne, pescado y otros), cabría decir que probablemente no repercutirá en bajas y continuaremos luchando, además de por los precios, por una dieta alimenticia más ansiada y completa.


Si no obstante, añadimos algunas malas prácticas de fabricantes o distribuidores en reducir el peso del contenido de sus productos, además de incrementar precios, empeoraremos la susodicha vulnerabilidad, y no será la primera vez que sucede.


Por otro lado, es de prever que continuarán las medidas anticrisis durante 2023 ante una especie de ‘Año Santo Electoral’, propenso a los cantos de sirenas con efectos cortoplacistas.


Me cuentan que en las salas de máquinas de La Moncloa y Ferraz cunde la desesperación, observando la sangría de encuestas desfavorables que contemplan cara a sus próximos intereses electorales.


Les preocupa sobre todo que el electorado tenga memoria sobre los actos propios realizados, o lo que es lo mismo, que les lleven las cuentas sobre manifestar una cosa y posteriormente efectuar lo contrario.


Cicerón solía decir: “el que sufre tiene memoria”.


Finalmente, emplazarles para otro tema que tenemos algo olvidado: LA PRIMA DE RIESGO, O RIESGO PAÍS.


Según ‘Expansión’, se define como el sobreprecio que esta tiene que pagar cuando acude a los mercados para financiarse, por ejemplo, en comparación con Alemania al igual que el resto de las primas de riesgo de la Eurozona.


Cuanto mayor es el riesgo de un país, mayor deudor será este respecto a sus inversores para que adquieran su deuda.


El rendimiento del bono español a diez años se situaba a principios de año en el 0.5%, siendo al 31 de diciembre de un 3.66%.


En cuanto al referencial alemán, España se encuentra situada en la Eurozona con una prima de riesgo de 109. Es decir, en el puesto 12º de 15º, únicamente por delante de Reino Unido, Italia y Grecia.


Lo normal en estos casos suele consistir en que los inversores se desprendan de deuda española, caso Banco Central Europeo, hasta ahora uno de los mayores compradores, el cual disponía de un tercio de nuestra deuda.


Me van a permitir el uso del adjetivo deseable de lo mejor para todos ustedes en 2023, pues no me encuentro seguro de que, con la que está cayendo, resulte del todo posible o probable.

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (Cum Laude)

Diplomado en Estudios Avanzados de la UE

Caballero de Mérito por Real Orden Noruega

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