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Con lemas como 'Moros fuera', o 'Putas feminazis'

El Partido Comunista denuncia «pintadas fascistas y machistas» en varios institutos de Valdepeñas

El Partido Comunista Obrero Español de Ciudad Real ha hecho un «llamamiento a la clase obrera» ante las pintadas aparecidas en los institutos ‘Bernardo Balbuena’ y ‘Francisco Nieva’ de Valdepeñas con lemas como ‘Moros fuera’, o ‘Putas feminazis’. «El fascismo nunca se ha ido, siempre ha estado amparado por el Estado y es deber de la clase trabajadora hacerle frente y destruirle mediante la organización», defienden desde el PCOE.

Comunicado completo

Las recientes pintadas con esvásticas, gritos racistas como “Moros fuera” o machistas, aparecidas en institutos de Valdepeñas nos llevan a hacer un llamamiento a la clase obrera. El fascismo nunca se ha ido; siempre ha estado amparado por el Estado, y es deber de la clase trabajadora hacerle frente y destruirle mediante la organización.

No podemos enfrentarnos al fascismo en las urnas, en las votaciones burguesas; al fascismo se le combate en la calle. ¿De qué sirve votar? ¿De qué sirve el diálogo? ¿De qué les sirvió el diálogo a los obreros alemanes de los años 30? ¿A los italianos? ¿A los portugueses? ¿A los españoles?

El fascismo nunca se ha ido, pero vuelve a estar en auge, blanqueado por los medios de comunicación, por los partidos burgueses (PSOE y PP) y pequeño-burgueses (PODEMOS/IU/PCE). Y es que fascismo y socialdemocracia son dos componentes esenciales para intentar salvar este sistema. La socialdemocracia se presenta como la pata izquierda del sistema, mientras que el fascismo es la herramienta última del capital para reprimir al pueblo organizado, financiada por el poder financiero.

Paralelamente a este control económico, se gestaba también el control político de Alemania, para lo cual, los círculos financieros angloamericanos comenzaron a financiar al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), mientras que Adolf Hitler era preparado por Ernst Franz Sedgwick Hanfstaengl, un graduado de la Universidad de Harvard al que conoció a través de los círculos de confianza del capitán Truman Smith, agregado militar de los EEUU en Alemania, el cual había elaborado un informe detallado a sus superiores en Washington en el que alababa la figura de Hitler. De esta forma, el fascismo, aupado por el poder financiero mundial, se hizo con el poder económico y político en Alemania.

Si volvemos al panorama nacional, solo hay que ver la financiación de partidos como Ciudadanos y VOX, que salen a la calle con un enorme despliegue propagandístico que solo puede estar financiado por grandes poderes financieros. Ya en 2009, contratistas militares de EEUU financiaron la campaña electoral europea de Ciudadanos. Ahora vemos como VOX surge de la nada con unos medios propios de una gran empresa, llenando las calles de pancartas, carteles y camionetas propagandísticas, lo que nos lleva a preguntarnos quién está financiando a este partido.

De nuevo el poder financiero aúpa al fascismo para controlar el descontento del pueblo, por un lado, captando a muchos de los que ya no creen en los partidos tradicionales, y por el otro preparando el terreno para reprimir la organización del pueblo en el momento en el que sea necesario.

Si los trabajadores queremos parar al fascismo tenemos dos tareas que llevar a cabo urgentemente. Por un lado, debemos abandonar de una vez a la socialdemocracia y sus partidos, que ya ha quedado ampliamente demostrado a lo largo de la historia que, lejos de aportar soluciones, son parte del problema, pues sustentan el capitalismo a base de promesas vacías de un futuro mejor que nunca llegará en este sistema. Por otro lado, es una imperiosa necesidad que las clases trabajadoras y populares se organicen en un Frente Único del Pueblo para combatir al fascismo, acabar con este sistema criminal y construir el Socialismo. Solo en una economía socialista al servicio del pueblo y no de los monopolios, es posible un futuro digno y en paz, un futuro libre de fascismo y en el que toda la riqueza que producimos los trabajadores repercuta en nuestro bienestar.

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