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Artículo de Opinión de Jesús Antonio Rodríguez Morilla

El día que se pretendió frenar la guerra

Jesús Antonio Rodríguez Morilla.- Este medio les comentaba el pasado julio de 2022, en columna titulada ‘Juego de ‘ruleta rusa’ económica para Europa’, referente a la profunda inquietud reinante ya entonces en muchas cancillerías europeas sobre el devenir del conflicto bélico, junto a la tragedia humana y económica subsiguiente.

Hoy, transcurrido un año desde la invasión, no sólo permanece, sino que parece haber empeorado en el “firmamento político”, o como se dice ahora, como “bucle en programación”, que no deja a casi nadie satisfecho.

Ello supone una carga infinita para el pueblo ucraniano que se ha visto inmerso en una especie de guerra del fin del mundo, con millares de víctimas en una superficie superior en 100.000 m2 a la de España, y, en habitantes, superior ésta en un 10% aproximadamente con 47.4. millones.

No dispongo de elementos de juicio suficientes para valorar cómo salir de esta “encrucijada, dilema o llámesele como se quiera”, pero si intento analizar en los párrafos siguientes, ¿qué nos ha conducido o nos conduce a la actual situación?

En mi opinión, existen “reglas de oro” para el Kremlin, basadas en pensamientos y experiencias históricas, tendentes a la irreversibilidad de su pasado, junto a la existencia de un enemigo irreductible llamado EE. UU.

No supo o no quiso aceptar el nuevo Kremlin la situación heredada en los noventa de una Rusia sin fronteras físicas, y por ello, no renunció al deseo de usufructuar sus antiguos dominios, sin permitir injerencias occidentales, imposibilitando cualquier tipo de negociación.

No hace mucho tiempo, el pasado 16 de junio, pareció cruzarse un atisbo de esperanza con un viaje tanto de sorpresa como de relámpago en resultados, mediate viaje a Kiev de los máximos representantes de Alemania; Francia e Italia. Tres auténticos pesos pesados de la política europea como Scholz; Macron y Draghi, acompañados del presidente de Rumanía.

Supuestamente acudían en representación del G-7, y de la OTAN, cuyos Grupos tenían previsto reunirse en Elmau (Alpes Bávaros) los días 26 y 28/6, siguientes y, posteriormente con la OTAN en Madrid, días 29 y 30.

Objetivamente era susceptible de que planteasen los representantes europeos las dificultades y nuevas hipótesis sobre un alargamiento del conflicto: un invierno de por medio; escasez de material bélico, etc. y un casi único proveedor energético (Rusia), pero no había más remedio que escenificar el intento frente a la opinión pública.

En el orden económico, nuestro principal aliado (EE. UU.), según RTVE, ha fijado un presupuesto en su año fiscal 2023, de 45.000 millones de dólares USA como Ayuda a Ucrania.

Según STATISTA, durante 2022, gastó 47.819 millones en ayuda militar, financiera y humanitaria por este orden.

La correspondiente a la U.E. como Institución, hasta ahora, declaraba Borrell a Europa Press hace uno días, rondaba en conjunto los 50.000 millones de euros.

Como dato complementario, STATISTA dispone de una lista individualizada de aportaciones (Financiera, Humanitaria y Militar). por países (40), aparte la Institucional anterior como U.E. durante 2022, en la que figura España en el puesto 15 con una aportación de 382 millones de euros, sin especificar a que tipo de ayuda se refiere.


Estas magnitudes económicas no pronostican soluciones a corto plazo, y tampoco, la intención por parte del Kremlin de permitir a Occidente, potencia o no, poner pie en suelo ucraniano.

Los tan ansiados tanques, (según versiones técnicas), debe pensarse utilizarlos a medio plazo, ya que necesitan personal cualificado para su manejo tecnológico, entrenamiento, puesta a punto, etc. según los expertos, ya que, aunque nadie duda de su eficacia, se precisarían un alto número de unidades, además de una amplia logística, difícil en estos momentos para un ejército ucraniano en las condiciones actuales.

Nunca han sido fáciles las relaciones con Rusia, ni en la llamada “Guerra Fría”. Muchos todavía recordarán la crisis de los misiles de la URSS apuntando a EE. UU. desde Cuba en 1962, que estuvo a punto de costarnos la III Guerra Mundial-

Dentro de la misma génesis, a principios de febrero de este mismo año, escribía también:.: EL DESEO DE USUFRUCTUAR UN PAÍS, ya que técnicamente aún podía utilizarse tal vocablo, pues aún no se había producido la invasión.

Les relataba en dicha Columna, que nunca habían faltado mutuos “flirteos políticos”, entre Ucrania y la U.E o viceversa, dentro de una especie de “un marco de deseo prohibido” por las autoridades rusas.

Dentro de los mismos acontecimientos, pero con un orden distinto, coincidió con el autor una fecha, (creo recordar febrero de 2005), motivada por una invitación del P.E. a visitar sus Instalaciones en viaje de Estudios, tanto a varios compañeros, como a un servidor, a la aburrida y funcionarial Bruselas.

Durante la asistencia a una Sesión Parlamentaria que presidía entonces ALEJO VIDAL-QUADRAS en su calidad de vicepresidente, corrió el rumor por la Sala sobre la visita del primer ministro ucraniano al P.E y que expresaría sus deseos de una próxima adhesión a las Instituciones Europeas.

A medida que discurría la espera de su visita, y crecía la expectación, se anunciaba también la suspensión del viaje por razones climatológicas…

La realidad fue que el presidente ucraniano VIKTOR YUSHENKO, elegido el 23/1/2005, había sido envenenado mediante Dioxina con un alto grado de síntesis, impidiendo su llegada y las entrevistas previstas con Durao Barroso y el secretario general de la OTAN, el holandés Scheffer.

Resumiendo, una situación desde antaño compleja, con disensiones económicas; las impenetrables sombras de los dos colosos y sus recomendaciones; la insaciabilidad de rearme de quien carece de todo y desea una mayor disponibilidad bélica de sus supuestos aliados; gran crisis económica europea, y la gran incógnita de los derroteros que aun nos esperan.

Todo un cóctel para una diplomacia de chistera, y como telón de fondo: los Países del Este.

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (Cum Laude)

Diplomado en Estudios Avanzados de la UE

Caballero de Mérito por Real Orden Noruega

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