InicioRegiónEl Día del Chorizo recupera poco a poco la normalidad en Puertollano

Se celebra este domingo 23 de enero, día de San Ildefonso

El Día del Chorizo recupera poco a poco la normalidad en Puertollano

¿Lo hueles? ¡Es chorizo! Y es que ya es 23 de enero, día de San Ildefonso, fecha en la que, como manda la tradición, Puertollano celebra su Día del Chorizo. Vale que la ómicron nos lo ha fastidiado un poco, al igual el mismo COVID-19 nos los jorobó en 2021, pero aun así este domingo será habitual que familiares y amigos compartan este sabroso producto en casa y, sobre todo, en el entorno natural.

El perfecto ejemplo de esa normalidad que poco a poco va llamando a nuestra puerta es que una de las carreras más antiguas de España, la Carrera del Chorizo, recupera la presencialidad este domingo en su 56ª edición con la participación de casi medio millar de corredores. Una jornada para estar en familia, disfrutar del entorno de parque del parque del Pozo Norte, y en el que se podrá degustar este tradicional manjar elaborado por trabajadores de Emplealia.

El origen de esta costumbre choricera en nuestra ciudad podría remontarse a finales del siglo XIX, cuando el rey Alfonso XII pasó por Puertollano un 23 de enero, día de su onomástica. Para felicitarle, los puertollanenses, ni cortos ni perezosos, le ofrecieron lo poco que tenían, chorizos, por la reciente matanza. Este enorme gesto de generosidad se convirtió en una tradición y, desde entonces, los vecinos comenzaron a reunirse en la Dehesa Boyal, en el Cerro de San Sebastián o en la Chimenea Cuadrá para recordar aquel día en el que un rey probó el chorizo de Puertollano.

Esta teoría se da por válida, principalmente, porque con anterioridad a esa época no se encuentra ninguna referencia a tal celebración. Sin embargo, eso podría deberse a que se trataba de un evento puramente civil, sin intervención institucional, por lo que es posible que los puertollanenses se zampasen igualmente el bocata de chorizo cada 23 de enero, bien para celebrar el fin de la matanza, con los productos ya curados y preparados para su consumo, o bien para reafirmar que se profesaba la religión católica, comiendo en público los ricos productos del cerdo tras la matanza, desenmascarando así a posibles falsos conversos judíos o musulmanes.

Pero, ¿qué más da cómo empezase todo? Lo importante es que hoy sigamos preparándolo, con o sin pan, para mantener viva una usanza que forma parte de la esencia de Puertollano y que debe perdurar en tiempos de tiktoks, energías renovables y digitalización. Y seguramente, después de todo eso, siga existiendo. ¡Que viva el Día del Chorizo! ¡Que viva Puertollano!

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