Opinión

Artículo de Opinión de Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Tedio y pesimismo pendulante

Las especiales tarjetas de visita de la pandemia

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

06/12/2021

(Última actualización: 06/12/2021 17:50)

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El presente artículo pretende reflejar, de forma sencilla, el sentimiento generalizado que se va adueñando de la población mundial mediante lo que Schopenhauer denominaba 'sufrimiento y pesimismo como crítica social'.

En agosto de 2020 escribíamos en este mismo medio, con respecto a lo que el mundo se enfrentaba y aún desconocía del COVID-19, sobre sus distintas y numerosas 'tarjetas de visita y comportamientos sorpresivos' que asumiría el virus en forma de variantes. Recordemos algunas de las mismas: Alfa, Delta, Brasil, India y un largo etcétera.

Hoy día, transcurridos dos años desde sus inicios, vuelve a presentarse otra nueva modalidad o variante llamada Ómnicron, que nos sorprende de nuevo científicamente con el paso cambiado para emprender inéditos estudios, mientras persisten las especulaciones.

Se ha escrito, bastante sobre los impactos que vienen aconteciendo sobre la sociedad civil mundial, pero nos tememos su prolongación dada la patología del virus en su comportamiento, a tenor de lo observado bajo las diversas tarjetas de visita con las que se viene presentando, entretanto no se permita a los científicos investigar realmente su auténtica génesis.

Los estadounidenses, adalides en investigaciones a través de sus medios, han revelado según un estudio aun no revisado en Sudáfrica que el Ómnicron tiene una capacidad innata para esquivar la inmunidad que produce en el organismo una infección anterior de parecidas características.

En la supuesta cuna de la nueva variante se han triplicado los casos de martes a jueves de la presente semana, de 4.400 a 11.500, contagiándose sus brotes como antaño por diversos países.

Esta nueva variante, denominada Ómnicron, no será la última a la que se deban enfrentar los científicos, ya con suficientes experiencias previas, aunque pueda parecer en estos momentos otra perfecta desconocida para la ciencia, pero susceptible de ser nuevamente frenada, a la espera y con la esperanza de limitada virulencia, aún considerando la baja tasa de vacunación en la zona de procedencia en la cual mayormente se ha extendido. (Gauteng, Sudáfrica), aunque según los expertos lleve propagándose algún tiempo sin ser detectada.

También, por aquel entonces de agosto de 2020, y en fechas posteriores, comentábamos en este mismo Medio que, según un informe del hospital Carlos III de julio del mismo año, manifestaba que los nuevos contagios observados hasta entonces en España afectaban cada vez a personas más jóvenes.

La misma columna se refería al porcentaje alcanzado en aquella época, hará unos quince meses, del 20%, dentro del rango de edad de entre 15 y 29 años, siguiendo su camino impenitente.

Al hilo del comprobado progreso de contagio de los jóvenes, el pasado octubre comentábamos en otro artículo la conveniencia de celeridad en ir progresando en producción de dosis, tanto para mayores como para nuestro patrimonio humano de futuro: la población infantil entre cinco y doce años, con signos preocupantes de protagonismos a tenor de las últimas recomendaciones de las autoridades sanitarias de la UE.

Siempre hemos manifestado las bajas cifras de contagio en la población infantil, pero estos últimos indicadores de alerta-prevención sobre dicha población nos obliga a todos a extremar cuidados y vigilancia.

Aparte, queda ese entre 15 y 20%, digamos de desconfiados de las vacunas, como lo fuimos casi todos al principio de los tiempos, pero observando cómo últimamente aumentan las colas de vacunación, no tiene más remedio que decrecer para bien de todos.

Finalmente, no deseamos creer que vayamos a encontrar de nuevo una fraternal convivencia entre el virus y la dama del alba, sino más bien, paciencia y resignación, recordando aquel viejo proverbio: 'El miedo guarda la viña', en un sentido de custodiarnos y/o preservarnos ante lo desconocido por llegar.

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (Cum Laude)

Diplomado en Estudios Avanzados de la UE

Caballero de Mérito por Real Orden Noruega