Opinión

Artículo de Opinión de Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Legados envenenados

Próximas generaciones ante cielos plomizos de impuestos

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

12/11/2021

(Última actualización: 12/11/2021 10:30)

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Según datos de EUROSTAT de 2019, hoy día España tiene uno de los índices de fertilidad más bajos de Europa, con 1,23 hijos por mujer, siendo la media de la UE de 1,53. Malta, nos acompaña en bajas cifras con una tasa de 1,14. Por el contrario, la tasa más alta la representa Francia con 1,88.

No son más que indicadores, pero desalentadores, aún más los publicados por 'Expansión', más actualizados a 2020, apuntando que nacieron en España 21.411 niños menos que en 2019.

Si ampliamos, según el INE de hace escasas fechas, los nacimientos en España, en los nueve primeros meses de 2021 serían 251.340 bebés, osea, unos 7.500 inferiores al mismo periodo del año precedente, agudizándose el desplome de un país en circunstancias económicas y sociales harto inquietantes.

No se trata de fatalismos, pero quizás tengamos que valorar las estimaciones del profesor Macarrón Larumbe, en un trabajo para AFAES, pronosticando que, de continuar con esta trayectoria, el declive demográfico en los próximos 180-200 años nos llevaría a un camino nada halagüeño, cercano a una progresiva despoblación general, so pena de repoblación foránea.

Con los puntos anteriores, quizás se le ocurra a alguien alguna teoría orwelliana o china, de acompasar nacimientos a los puestos de trabajo disponibles, ¡vaya usted a saber!

Repetimos, no pretende ser un ejemplo de ciencia ficción, aunque lo pueda parecer, pero como reflexión, representemos el caso en nuestra propia familia, mediante el hijo de un bisnieto, es decir, un tataranieto, o cuarta generación futura. ¿Qué horizonte podría depararle la vetusta Europa?

El tema impositivo y vertiginoso de las plusvalías de las viviendas, ya controvertido desde hace años, viene a colación y a plantearnos el más allá de una teórica patrimonialidad futura de nuestros descendientes, refiriéndonos al españolito generalizado mileurista, acribillado a impuestos.

Reflexionemos de nuevo sobre esos legados envenenados que suponen los bienes heredados, como la vivienda de toda la vida de nuestros ascendientes y la afectación susodicha, con independencia de otra afectación paralela que pudiera repercutirle como el IRPF, aparte de otras regalías de las que se nutren nuestras administraciones.

Cuando viví en el corazón de Europa, allá por los 90 (omito países por no herir sensibilidades), sus nacionales valoraban generalmente la opción de preferir disponer de un can antes que tener un hijo, suponiendo les asustaba tal responsabilidad.

Conste que soy amantísimo de todos los animales y he tenido casi toda mi vida compañero canino, y continuaré profesándoles cariño, en especial a mi actual mascota, ejemplo de fidelidad durante los últimos diez años, pero asumiendo la sensación a largo plazo de que el ser humano pueda encontrarse en su deambular a este paso más áreas para perros que jardines para niños.

No se trata, de un alarde de frivolidad, sino más bien de palpar la posible realidad adentrada en Europa que galopa por España, ante el panorama de incremento de impuestos, desempleo, y, en fin, todos los avatares in crescendo por ahora y conocidos.

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (Cum Laude)

Diplomado en Estudios Avanzados de la UE

Caballero de Mérito por Real Orden Noruega