Puertollano

Ha sido condenado a dos años y seis meses de cárcel

Prisión para un hombre en Puertollano por abusar sexualmente de la hija de su pareja, una niña de nueve años

Los actos consistían en tocarle los pechos, chupárselos por debajo de la camiseta e introducir, en una ocasión, su mano por debajo de las bragas de la menor

Javier Rubio

22/10/2021

(Última actualización: 22/10/2021 17:33)

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La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Ciudad Real ha condenado a dos años y seis meses de cárcel a un hombre de 47 años por abusar sexualmente de una menor, la hija de la que por entonces era su pareja. La niña tenía nueve años cuando empezaron los actos de contenido sexual, que se alargaron unos tres años y que consistían en tocarle los pechos, chupárselos por debajo de la camiseta e introducir, en una ocasión, su mano por debajo de las bragas de la menor.

Ademas, se le han impuesto tres años de libertad vigilada, la obligación de asistir a programas de educación sexual y una orden de alejamiento de 1.000 metros, así como la prohibición de cualquier tipo de comunicación durante un período de tiempo superior en cinco años a la pena de prisión. Contra esta sentencia cabe interponer recurso de apelación ante la propia Audiencia Provincial de Ciudad Real.

Los hechos

Entre 2014 y 2016, el acusado, J.M.B., vivía con su anterior pareja, con la que rompería su relación ese último año. En el domicilio también residían las dos hijas menores de la pareja, que tenían ocho y nueve años en 2014.

Según la sentencia, el procesado, “con ánimo libidinoso y para satisfacer sus apetencias sexuales, de forma reiterada y aprovechando que su pareja salía a trabajar fuera del domicilio", obligó a la niña de nueve años, y hasta que tuvo doce, a realizar actos de contenido sexual en reiteradas ocasiones no determinadas en el tiempo, pero como mínimo quince veces. Estos actos consistían en tocarle los pechos, chupárselos por debajo de la camiseta e introducir, en una ocasión, su mano por debajo de las bragas de la menor.

Para conseguirlo, el procesado ofrecía a la menor jugar a un juego de ordenador, de pago, al que ella era muy aficionada, de modo que, como intercambio, "la menor tenía que soportar los tocamientos y demás actos libidinosos del acusado”, tal y como reza la sentencia.

Además, durante el verano de 2017, cuando la pareja ya se había separado, el acusado llamó por teléfono a la menor y le propuso que fuera a su domicilio para jugar al mencionado juego de ordenador. La niña accedió y, una vez en el domicilio, el hombre comenzó a introducir sus manos por debajo de la camiseta de la menor, tocándole los pechos, a lo que ella se opuso “repetidamente”.