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‘Naturalea’ en los Calares del Mundo y de la Sima, el parque natural con planes para las cuatro estaciones

Ubicado en el suroeste de la provincia albaceteña, abarca parte de los municipios de Yeste, Riópar, Molinicos, Villaverde de Guadalimar, Vianos y Cotillas

La Comarca

18/10/2021

(Última actualización: 18/10/2021 22:44)

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Si buscas un buen plan en un entorno natural, el Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima, en pleno corazón de las Sierras de Alcaraz y Segura de Albacete, es una opción inmejorable.

Ubicado en el suroeste de la provincia albaceteña, abarca parte de los municipios de Yeste, Riópar, Molinicos, Villaverde de Guadalimar, Vianos y Cotillas. Y allí se concentran, como en un pequeño recipiente, todos los valores naturales de macizos calizos, con predominio de paisaje kárstico.

Un espacio idílico para los amantes de las aves

Se trata, además, de un espacio idílico para los amantes de las aves, pues se pueden observar diversas rapaces como el águila perdicera, el águila calzada, el búho real, el autillo y, con suerte, el gran buitre leonado, pues al norte y al sur del Calar del Mundo se ha asentado en varias buitreras con zonas de cría.

Igualmente, el visitante puede avistar aves rupícolas, como el avión roquero o el roquero rojo, así como aquellas especies ligadas a los cursos de agua y a su vegetación circundante tales como la garza real, la polla de agua, el andarríos, el martín pescador o el mirlo acuático.

R-O-MUNDO

Vive. Conecta. Naturalea

Para ‘naturalear’, disfrutando de los Calares del Mundo y de la Sima desde el respeto, de su importancia a nivel faunístico y de su gran cantidad de hábitats, es buena idea participar en alguna de las actividades gratuitas organizadas en el parque o bien contactar con las empresas de turismo en la naturaleza de la zona, que te ayudarán, a través del programa VIVE TU ESPACIO, a descubrirlos y valorarlos.

Siente el parque las cuatro estaciones del año

Un atractivo, el de este parque, que se mantiene durante las cuatro estaciones del año, con un plan perfecto para cada una de ellas:

- El invierno, por ejemplo, trae el frío a estas tierras, pero este no suele ser tan crudo como en latitudes o altitudes mayores, lo que permite practicar el senderismo o el cicloturismo aprovechando los días soleados que caldean las mañanas y te permiten disfrutar de los senderos que cruzan el parque natural.

- En primavera, en cambio, podrás disfrutar de la explosión de colores, formas, olores que la rica flora del parque muestra año tras año. Además, verás las cabriolas y oirás los trinos de los cortejos de los pajarillos forestales en plena actividad de reproducción.

- En el estío, hallarás el frescor y la quietud paseando por los umbrosos bosques, o si eres más aventurero practicando barranquismo o espeleología en las cuevas.

- Por último, el otoño es perfecto para contemplar los contrastes de color, en los que los dorados de los chopos, los rojizos de los arces, los ocres de los quejigos y rebollos se van imponiendo al verde predominante de los pinares.

¿De verdad te lo vas a perder?

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