Opinión

Artículo de Opinión de Jesús Antonio Rodríguez Morilla

España no necesita recurrir a Nostradamus

Basta con observar situaciones y dirigentes para predecir acontecimientos

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

12/10/2021

(Última actualización: 12/10/2021 11:12)

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Efectivamente, en muchas ocasiones sería suficiente la observancia de algunos indicadores macroeconómicos, junto al comportamiento de nuestros dirigentes, para vaticinar infortunios o desastres que se nos vendrán encima, como volquete repleto de guijarros.

Pero no se preocupen que este, su servidor, no les vendrá con sesudos términos que nos levanten a todos dolor de cabeza, no. Será suficiente con recordar presunciones antaño advertidas en este mismo medio, las cuales no les serán muy difíciles de recordar como por ejemplo, que en 2020 éramos la decimocuarta economía del mundo, por volumen de PIB, y cada español debía unos 29.000 euros.

Dichos indicadores son piezas esenciales que permiten calibrar la economía de un país. Por cierto, en nuestro caso, y tiempo ha, es uno de nuestros talones de Aquiles, fracturándose a menudo y por distintos lugares, encontrándonos siempre inmersos en el llamado dique seco.

Según los expertos, dichos indicadores pueden llegar a ser hasta doce, y en definitiva constituyen la columna vertebral de datos identificativos de un país en cuanto a su salud actual y de futuro, pero nosotros no vamos a pasar de tres o cuatro, más que suficientes.

El ejercicio de 2020, año convulso para el mundo, no tuvo más remedio al menos que servir como referencia para cálculos y nuevas realidades universales. Así, para España, supuso un camino empinado y pedregoso dadas nuestras conocidas circunstancias.

Fueron muchos los medios, este entre ellos, el que leen, los que se hicieron eco de tomar pulso a nuestra situación y sintetizar para sus lectores.

Indicábamos que, gracias a la globalización, el manejo de datos y, sobre todo, a esa docena de indicadores, ya no resultan imprescindibles las profecías del insigne galeno-astrólogo, basadas en los movimientos de los cometas, y vaya usted a saber de conjunciones astrales.

De un tiempo a esta parte basta con encontrarnos atentos a algunos de dichos indicadores para prácticamente acertar en lo que nos viene encima, y les aseguro que muy probablemente acierten a tenor de los escenarios en los que nos encontramos.

De hecho, las previsiones que reflejaron los expertos aproximadamente en el verano de 2020, en este y otros medios para dicho ejercicio, resultaron suficientemente fiables, aunque insistiendo en las convulsiones de los distintos escenarios.

Aprovecharemos igualmente para ofrecer alguna comparativa para 2021, para cuyo ejercicio suenan próximas sus campanadas finales.

1.- Déficit público/PIB

Expresado su significado en Román Paladino, viene a ser el conjunto de bienes y servicios producidos durante un año. Es decir, la diferencia entre nuestras entradas y salidas de caja.

Dada la importancia de este capítulo, hasta cuatro instituciones marcaron una horquilla entre el -10,36 y el -13%. La realidad fue del -10,97%, cerrando España el más alto déficit contraído en su historia. Hubo motivos, pero ni los más pesimistas hubieran llegado a pensar que alcanzaríamos tal magnitud.

Algo parecido a una situación bélica, lo ocurrido, a lo que la UE por ahora, mira de soslayo.

Para 2021, con los fdndos europeos, comienza a notarse una especie de cuerno de la abundancia, al estilo del antiguo Imperio Romano.

PREVISIONES 2021 PARA DÉFICIT: SEGÚN GOBIERNO, +6,5%; BANCO DE ESPAÑA: 6,3%; FUNCAS, 7,9%; OCDE, 6,8; FONDO MONETARIO INTERNACIONAL, 6,2%; UE, 6,2%.

2.- Deuda pública

La que mantiene el Estado con inversores particulares u otro país.

Las previsiones del Gobierno fueron del 115,5%. sin embargo, alcanzó el 119,9%, motivado por la contracción del PIB y más gastos para combatir la pandemia.

Reiteramos las consecuencias de un ejercicio convulso.

3.- Previsiones de deuda pública para 2021

El Gobierno de España, en un alarde una vez más sobre el trapecio de su credibilidad, se marca un 117,4%; el Banco de España apunta prácticamente a la misma cifra.

Nos queda la duda de un segundo cuerno de la abundancia y de su coste cero procedente del Banco Central Europeo.

4.- Desempleo

Un concepto que se domina en España a la perfección. Disponíamos en julio de 2020 de 3,4 millones de desempleados, o sea, una tasa del 15,33%.

Las previsiones eran de una atenuación algo ficticia como consecuencia de la aplicación de ERTEs Y cese de actividades, reduciéndose al entre 11,9 y 14,41%, calculando un grueso de unas 800.000 personas acogidas a tales figuras. La cifra final alcanzada fue el 16,13%, unos 3.720.000 de desempleados.

La previsión de la tasa de paro para 2021 parece que se encontrará alrededor del 15.7%. Al tratarse de un elemento más de la familia, no se repara mucho en él.

5.- Inflación

Ha sido un elemento que se nos ha colocado de nuevo como incisivo oportunista, probablemente bajo estrategia del denominado 'establishment' en lo concerniente al mercado de carburantes y gasísticos.

También, como invitada no deseada, tendremos que vigilarla de cerca, dentro del ambiente de pillería y picaresca de precios que suele merodear a la cesta de la compra.

Epílogo

Nos ratificamos en las previsiones que hemos venido realizando, en el sentido de a partir de 2022 empezarán a notarse las consecuencias de una sociedad inestable sin darnos apenas cuenta.

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (Cum Laude)

Diplomado en Estudios Avanzados de la UE

Caballero de Mérito por Real Orden Noruega