Opinión

Carta al Director

Niños, aulas y COVID-19

José Márquez

15/11/2020

(Última actualización: 15/11/2020 20:42)

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Llega el frío, el temido frío, y nuestros hijos forrados de ropa hasta los dientes, pronto con bufanda y gorros, con el añadido de la incomodidad de la mascarilla. Han tenido muchos meses para poner algo de luz y de remedio, y siempre nos salen con lo mismo. No hay recursos.

Señores políticos, hay recursos para lo que se quiere. Ahora estamos ante una pandemia, y queremos vender seguridad en las aulas. ¿Seguridad? ¿Seguridad es hacer pasar frío a nuestros hijos?

No sé si cogerán el COVID-19, esperemos que no, pero unos buenos resfriados, bronquitis e incluso pulmonías pueden coger. ¿Hay necesidad de esto en el año 2020? Son nuestros hijos, sí, señora Celaá, nuestros hijos. Yo sé que usted no se va a preocupar, pero nosotros sí. Por ello, desde aquí, pido a todas las instituciones públicas, Junta, Diputación y Ayuntamiento de Puertollano, que arrimen el hombro y hagan más confortable la estancia de nuestros hijos en el colegio.

No sé si los purificadores son la solución. La solución la tienen que dar ellos, pero una cosa es airear las clases diez minutos entre clases, o en el recreo (por cierto, ya les vale poner en el protocolo que se coman el bocadillo 18 niños y niñas juntos dentro del aula, ¿no se lo pueden comer en el recreo como toda la vida?), y otra bien distinta es dejar ventanas abiertas toda la mañana.

Añadir otra cosa. Si bien es cierto que Repsol da empleo en esta ciudad y deja mucho dinero, también es cierto que ayuda a que tengamos una pésima calidad de aire. Si dejamos las ventanas abiertas en las aulas toda la mañana, nuestros hijos tienen más posibilidades de una mayor contaminación, por ello pediría a esa empresa que en estos tiempos tan difíciles se implicara junto a las instituciones anteriormente descritas y arrimara el hombro por nuestros hijos, puesto que ya que pasan tantas horas en el colegio, que las pasen con una cierta calidad de aire.

Aprovechemos está mala situación para adaptar las aulas de la mejor manera posible para que nuestros hijos mejoren su calidad de vida. De modo que más implicación por parte de nuestras instituciones y grandes empresas. Hay recursos, lo que no hay es voluntad.

José Márquez