Puertollano

AVAMER pelea por la "igualdad de trato" y por "poder trabajar para mantener a sus familias"

Los vendedores exigen a las alcaldesas de Puertollano y Ciudad Real la reapertura de mercadillos

El colectivo pide a todos los ayuntamientos de la provincia que mantengan abiertos los mercadillos y que amplíen la superficie de estos y las distancias de seguridad, para así evitar “tener que restringir el número de puestos”

La Comarca

11/10/2020

(Última actualización: 11/10/2020 22:21)

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La Asociación de Vendedores de Mercadillos (AVAMER), ha exigido a las alcaldesas de Puertollano y Ciudad Real, Isabel Rodríguez y Pilar Zamora respectivamente, la reapertura de los mercadillos y que no se apliquen “medidas discriminatorias” hacia este colectivo, recordando que en la capital se mantiene cerrado este espacio, mientras que en la ciudad minera solo se venden productos de primera necesidad, “por decisión propia de sus alcaldesas, sin estar obligadas a ello”.

Asimismo, AVAMER pide a todos los ayuntamientos de la provincia que mantengan abiertos los mercadillos y que amplíen la superficie de estos y las distancias de seguridad, para así evitar “tener que restringir el número de puestos”, a la misma vez que “ayudarían a la supervivencia de muchos autónomos que venden en los mercadillos”.

A través de un comunicado solicitan que “si se tienen que tomar medidas, estas sean en todo caso de restricción de los aforos, igual que en el resto del comercio, pero nunca de limitación de puestos”, poniendo sobre la mesa que los mercadillos son grandes superficies de comercio al aire libre y por tanto “mucho más seguras”.

Por otro lado, también alzan una súplica al Gobierno de Castilla-La Mancha, al que piden que suprima las medidas “discriminatorias” para su colectivo, instando al presidente Emiliano García-Page a que “sea claro y diga si apuesta por los vendedores de mercadillos o por mantener la discriminación”.

En definitiva AVAMER pelea así por la “igualdad de trato y poder trabajar para mantener a sus familias”, y dicen no entender que los mercadillos se cierren “siendo comercio al aire libre y el resto del comercio en espacios cerrados permanezca abierto”, ni tampoco que vean reducido “drásticamente” el número de puestos instalados y en el resto del comercio la limitación sea solo de aforo de compradores.