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Es un artículo publicado en el perfil de Facebook de Antonio Carmona Márquez

De patrimonios y libros (Las Tiñosas)

Antonio Carmona Márquez

12/09/2020

(Última actualización: 12/09/2020 21:58)

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Publicaron dos libros, dos. Dos volúmenes, dos tochos muy caros. A mí se me hicieron carísimos en aquellos tiempos: principios de los 90, después de tres años casado y esperando el nacimiento de mi primera hija…. Os podéis imaginar. Se titulaban “Guía de Castilla-La Mancha: Espacios Naturales” y “Guía de Castilla-La Mancha: Patrimonio Histórico”. Pero tenía que comprarlos. Ya entonces había lugares descritos en esos libros que en realidad no se podían visitar. Era una especie de Patrimonio Teórico tras la Valla. Tres décadas más tarde, a día de hoy, creo que ha llegado el momento de publicar “La Enciclopedia del Patrimonio Perdido (Para Siempre)”. Seguramente, y por motivos ergonómicos, decida La Junta editarlo en tres volúmenes, tres tochos… También los compraré. Todos tenemos nuestro oscuro puntito masoquista.

Pero negar que ese par de libros de los 90 supusieron una gran motivación para conocer mi tierra y recorrerla, sería faltar a la verdad. Tengo que admitir que incluso conformaron el revulsivo para finalmente escribir el libro “Alcudia Insólita”, entre otros muchos artículos y poemas que he dedicado a esta tierra. También en este libro se describen patrimonios naturales que ya no existen (la Encina Milenaria, por ejemplo), de acceso imposible (Mina Diógenes, por ejemplo) o que están dejando de existir, como Las Tiñosas. Pero yo NO he venido aquí a hablar de mi libro.

En realidad no sé ni a lo que he venido aquí, pues sobre Las Tiñosas ya está casi todo dicho. Quizás sea ese nuestro gran problema congénito: lo mucho que hablamos y lo poco que actuamos. Supongo que os quería enseñar esta foto antigua, digitalizada y coloreada, hecha precisamente allí, en Las Tiñosas, junto a su fuente agria recién estrenada, los “cuarteles” y el balneario. Más de cuarenta caras de la época nos miran desde un siglo de distancia. Decenas de personas, cada una con su historia, la “intrahistoria” que diría Unamuno, ese cimiento permanente, el andamiaje sobre el que se sustenta la verdadera historia. Todos esos personajes posan ante una cámara, ignorantes del futuro tan oscuro que entre todos hemos proporcionado al enclave en que se encontraban en aquel momento.

Mal síntoma es el hecho de que no podamos negociar para conservar una ínfima porción de tierra, inserta nada menos que en un Parque Natural, para proteger un trocito de nuestra historia. Los que más posibilidades tenían de haberlo conseguido, ni siquiera han movido un dedo. Están bien aleccionados. Bien domados, que diría el cantautor. Parece que no nos queda otra sino la resignación, la sempiterna resignación manchega, marca de la casa: el Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. Bendito sea el Señor… Latifundista.

Antonio Carmona Márquez