Puertollano

La asociación recibió un correo de esta familia residente en Madrid pidiendo ayuda

La AMDI de Puertollano rechaza la conducta de una trabajadora social por querer quitar a los niños a una familia marroquí por un desahucio

Lamenta “la exclusión y la marginalización en que vive la familia de Mohammed el Barnoussi y miles de familias de origen inmigrantes” y se ha puesto en contacto con varias plataformas y colectivos para encontrar una solución ante este caso

La Comarca

30/08/2020

(Última actualización: 30/08/2020 22:08)

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La Asociación Marroquí de Derechos de los Inmigrantes (AMDI) de Puertollano denuncia en un comunicado de prensa “los llantos de impotencia” de una familia numerosa de origen marroquí, que reside en Madrid, ante las amenazas de una trabajadora social de quitarles los niños por un desahucio.

“Todos los que somos padres somos conscientes de que los hijos son seres humanos que ocupan un trocito de lo mas sagrado en el corazón y todo lo que les puede afectar, también nos afectaría a nosotros o incluso más que a ellos". Con estas palabras afirman que Mohammed el Barnoussi, el padre de esta familia, se dirigía por primera vez hace un poco más de dos semanas al colectivo en un correo electrónico, pidiendo auxilio “contra la arbitrariedad y la indiferencia de la trabajadora social de su distrito que le amenaza de quitarle sus hijos”. Asimismo, sostienen que les informaba de su indignación ante la “ineficacia injustificada de las administraciones, que no son capaces de dar soluciones para garantizar la dignidad de una familia numerosa de origen marroquí cuyo padre es trabajador, pero como muchos en estos últimos tiempos no son capaces de llegar al final del mes”.

El caso para la asociación es claro. Después de la corta estancia de seis meses dentro de las instalaciones del servicio de alojamiento alternativo para familias: viviendas temporales supervisadas y compartidas de la comunidad de Madrid, Mohammed y su familia se han visto obligados de hacer entrega de las llaves de acceso al referido acceso, y de buscar un nuevo lugar para vivir y protegerse contra “las amenazas y la inacción” de la trabajadora social del distrito en el que viven.

Así, Mohammed asegura que "se siente traicionado por un sistema que solo le provoca sufrimiento, y a su juicio, sufrir las amenazas de una administración es muy duro, porque entras en la desesperación permanente que convierte en tus ojos un órgano administrativo de gestión social a un látigo que azotea numerosas familias, dejando de lado su principal misión de proteger las familias con vulnerabilidad social reconocida".

De esta manera, Mohammed se convierte “solamente un ejemplo más” entre muchos trabajadores inmigrantes que contactan con la asociación últimamente  para narrarles en primera persona “el impacto del capitalismo sobre sus vidas” y para comunicarles que “en tiempos de pandemia, nuestros servicios sociales están dejando muchas familias atrás”. También quieren que sirva este mensaje “para denunciar la situación de todo un colectivo invisibilizado, silenciado, que solamente se le requiere  suministrar las necesidades básicas del resto de los colectivos y sostener el sistema de la seguridad social y el bienestar social”.

Mientras tanto, recuerda la AMDI, “tres menores que en teoría deberían ser protegidos por su familia y por las administraciones, hoy deben soportar vivir en una casa de conviviencia hacinados en una habitación de alquiler con 600 euros al mes sin ningún amparo o protección de ningún órgano o instituciones que proteja el menor”.

Por todo ello la asociación muestra su rechazo a “la exclusión y la marginalización en que vive la familia de Mohammed y miles de familias de origen inmigrantes”. Asimismo hacen un llamamiento a los responsables de “respetar la Constitución y la Declaración Universal de Derechos Humanos, como la Convención Internacional de Derechos de los Trabajadores Inmigrantes y sus familias, y traducir los discursos en hechos reales para garantizar el respeto de la dignidad y la plena ciudadanía de los inmigrantes trabajadores y sus familiares instalados en España”.

Recuerdan en este caso que las consecuencias de los desahucios masivos contra las familias inmigrantes “complican nuestra misión y precariza más la situación de las familias desahuciadas, dando fragilidad a su estructura, y nuestra labor y responsabilidad moral como colectivo, además de estar a su lado, denunciar y movilizar nuestros escasos medios  para ayudar a las familias que están en el riesgo de la exclusión social, aunque  esta tarea incomoda a muchos sectores”.

Frente a este caso, el área de comunicaciones de la Asociación Marroquí de Derechos de los  Inmigrantes se ha puesto en contacto con varias plataformas y colectivos en Madrid para encontrar una solución a la familia de Mohammed el Barnoussi y hacer un seguimiento técnico personalizado de su situación y de sus necesidades, acompañamiento social y laboral con la mirada puesta en “devolver la sonrisa a una familia que está en el limbo de las políticas migratorias europeas”.