Opinión

Artículo de opinión de José Luis Torres Alcázar

Homenaje al legendario Enterrador. Gracias leyenda

"Gracias por estos treinta años. Gracias por las lecciones. Gracias por las memorias. Gracias por todo Mark William Callaway. Gracias por todo Undertaker"

José Luis Torres Alcázar

27/06/2020

(Última actualización: 27/06/2020 21:34)

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El domingo 21 de junio de 2020, se produjo un acontecimiento histórico en el mundo del deporte espectáculo. El luchador Mark William Callaway, durante el episodio final del documental “The Last Ride”, anunciaba su retiro de los encordados tras 1773 victorias, 509 derrotas y 95 empates. Todo ello a lo largo de su extensísima carrera de 30 años.

El personaje de Callaway fue un icono de la infancia y adolescencia de más de una generación de jóvenes en todo el mundo desde 1990. Vestido con su característica gabardina y su sombrero negros, sus ojos en blanco y su imponente presencia. The Undertaker, o, como se le conoce en España. El Enterrador, se convirtió en leyenda.

Aún recuerdo la primera vez que le vi en televisión. Un sábado de marzo del año 2007 a la hora de comer. Mientras hacía zapping entre la publicidad de Los Simpsons, justo retransmitían en el canal Cuatro uno de los shows de WWE (O Pressing Catch como le llamamos aquí). Con apenas once años quedé pegado al televisor viendo al tenebroso Enterrador en el ring. Y en ese mismo momento, me enamore del wrestling.

Tuve la suerte de disfrutar durante trece años del genio de este personaje. Un personaje que pronto se convirtió en un ídolo y, en cierto modo, un modelo a imitar. Y en una época tan complicada como lo es la adolescencia aprendí muchas cosas observando sus combates e historias. Desde cosas tan básicas como mi amor por los deportes de contacto o la cultura country, hasta lecciones tan importantes como la importancia de la lealtad, el honor, la perseverancia… Un personaje ficticio dio a una víctima de bullying como yo fui una guía para sobreponerme y poder ser alguien a quien sus compañeros aceptaran como era en lugar de ser un chiste por ser diferente.

Pasaron los años, y seguí vibrando en cada combate con mis amigos. El sueño de todos era poder ver en persona al mítico Enterrador. Por desgracia el tiempo y las lesiones que sufría jugaron en nuestra contra. Sin embargo hemos disfrutado y vivido cada momento que ha dejado para el recuerdo. Un sinfín de emociones a lo largo de trece años con muchísimos altos y bajos, con demasiados cambios demasiado rápido para asimilarlos. Lágrimas de todos los colores y sabores gracias al trabajo y la devoción de un héroe que, a riesgo de su salud, nos regalaba a todo aquel que quisiera disfrutarlos.

Cuando fui creciendo y fui teniendo más acceso a internet, fui conociendo más a la persona tras esa entidad sobrenatural. Y aún sentí más devoción y admiración por ello. Mark William Callaway no era el favorito prepotente, ni el que negociaba sus victorias en los despachos. Mark fue ese hombre que a base de empatía, trabajo duro, y lealtad absoluta pese a cualquier circunstancia, se convirtió en el líder. El ejemplo a seguir, el hombre al cual pedir consejo.

Tras varios amagos, su historia llega a su fin. De su propia boca dicho: “Ya no me queda nada por lo que subir al ring, nada que conquistar. Esta vez el vaquero se aleja de verdad”. Y con una agridulce mezcla de alegría y tristeza recibí la noticia. Pues con él se va ese recuerdo de la infancia y la adolescencia que nunca vuelve. Tan cercano, y lejano a la vez.

Por mi parte, este es el ínfimo homenaje que puedo dedicar al ídolo de mi vida. A mi referente a seguir durante todos estos años.

Gracias por estos treinta años. Gracias por las lecciones. Gracias por las memorias.

Gracias por todo Mark William Callaway. Gracias por todo Undertaker.

José Luis Torres Alcázar