Puertollano

Según un informe de Ecologistas en Acción que refleja que toda la población de Castilla-La Mancha respiró aire contaminado

La contaminación por partículas en el aire afectó especialmente a las 630 de Puertollano en 2019

En esta zona se incumplió el límite diario legal de PM10, en buena medida por el episodio de contaminación de la segunda quincena de febrero

La Comarca

23/06/2020

(Última actualización: 23/06/2020 20:28)

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Ecologistas en Acción ha elaborado un informe en el que analiza los datos recogidos durante 2019 en 805 estaciones oficiales de medición instaladas en todo el Estado español, 28 de las cuales se encuentran en Castilla-La Mancha.

La organización ecologista apunta que las partículas (PM10 y PM2,5) en el aire también afectan a la práctica totalidad de la población de Castilla-La Mancha, con especial incidencia en la estación Barriada 630 de Puertollano, que incumplieron el límite diario legal de PM10, en buena medida por el episodio de contaminación de la segunda quincena de febrero. Siguen, por tanto, siendo una seria amenaza para la salud, a pesar de que el año pasado se mantuvo la tendencia global a la baja de estos contaminantes que se inició en 2008.

Según dicho informe, durante 2019, se ha producido una reducción general de los niveles de contaminación de partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), dióxido de nitrógeno (NO2) y dióxido de azufre (SO2) en Castilla-La Mancha, mientras que las concentraciones de ozono troposférico se han mantenido estacionarias. Además, la contaminación generada desde las principales ciudades, las autovías y autopistas y las zonas industriales Norte y de Puertollano se extiende por el territorio afectando a zonas más alejadas y rurales en la forma de ozono troposférico.

El informe de Ecologistas en Acción toma como referencia los valores máximos de contaminación recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el objetivo a largo plazo para proteger la vegetación establecido por la Unión Europea. De acuerdo a esos niveles, el aire contaminado afectó en 2019 a la totalidad de la población y del territorio de Castilla-La Mancha.

Si se toman los estándares de la normativa, más laxos que las recomendaciones de la OMS, la población que respiró aire contaminado por encima de los límites legales fue de 215.000 habitantes en el Corredor del Henares, mientras que la superficie expuesta a niveles de contaminación que exceden de los legalmente permitidos para proteger los cultivos agrícolas y los ecosistemas naturales alcanzó 76.000 km2, la totalidad del territorio castellano-manchego salvo la comarca de Puertollano.

Este informe refleja que las bajas precipitaciones y la estabilidad atmosférica de los primeros meses del año han activado los episodios de contaminación. El otoño, en cambio, ha resultado inestable y húmedo, con predominio de tipos de tiempo ciclónicos que han favorecido la dispersión y deposición de los contaminantes típicamente invernales (NO2 y partículas). El intenso y prolongado calor estival ha mantenido elevadas las concentraciones de ozono troposférico, que han bajado, no obstante, en la parte más meridional.

El ozono es el contaminante que presentó un año más una mayor extensión y afección a la población, con unos niveles que se mantienen estacionarios, con alzas y bajas según territorios. Esto se debe al incremento de las temperaturas medias y de las situaciones meteorológicas extremas (olas de calor) durante el verano, como resultado del cambio climático. Durante 2019 toda la población y el territorio castellano-manchegos han seguido expuestos a concentraciones de ozono peligrosas para la salud humana y vegetal, especialmente en las zonas rurales a sotavento de la ciudad de Madrid.

Para la organización ecologista, la contaminación del aire debería abordarse como un problema de primer orden. Cada año se registran alrededor de 30.000 muertes prematuras en el Estado español por afecciones derivadas de la contaminación atmosférica, según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Para el Instituto de Salud Carlos III, 10.000 personas fallecen anualmente en episodios de alta contaminación como los registrados a finales de febrero y junio y a mediados de julio de 2019, 430 en Castilla-La Mancha.

Ecologistas en Acción señala que la información a la ciudadanía no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema. El Eurobarómetro sobre la calidad del aire de septiembre de 2019 revela que el 60 % de los españoles encuestados se consideran mal informados, y el 74 % piensa que la calidad del aire se ha deteriorado en la última década. Según otra reciente encuesta de Transport & Enviroment, el 82 % de españoles encuestados apoyaría la restricción de entrada de coches en las ciudades o un reparto del espacio público más favorable a viandantes, ciclistas y transporte público.

“Los costes sanitarios derivados de la contaminación atmosférica representan al menos 50.000 millones de dólares al año, un 3,5 % del PIB español, según el Banco Mundial, sin considerar el coste de los daños provocados sobre los cultivos y los ecosistemas naturales”, recuerdan.

La organización ecologista cree que los Planes de Mejora de la Calidad del Aire para reducir la contaminación son obligatorios según la legislación vigente. Pero, en el caso del ozono, la Junta de Castilla-La Mancha lleva años omitiendo la elaboración de dichos planes, resultando preceptivos en todas las zonas de la Comunidad. Se trata de una negligencia que está poniendo en peligro la salud de población, cultivos y bosques en la región.

“La única forma de mejorar la calidad del aire en las ciudades es disminuir el tráfico motorizado, potenciando el transporte público, la bicicleta y el tránsito peatonal. También es necesario promover el ahorro energético, adoptar las mejores técnicas industriales disponibles, cerrar las centrales térmicas de carbón, penalizar los vehículos diésel y reducir el transporte marítimo y el uso del avión”, ha manifestado.

Por último, el informe sentencia que la reciente crisis sanitaria del COVID–19 ha corroborado de manera dramática que la reducción del tráfico en las ciudades tiene claros efectos en la disminución de la contaminación, algo que a su vez supone una importante mejora de la salud pública. Ecologistas en Acción está desarrollando una campaña bajo el lema ‘Confinemos los coches, recuperemos nuestro espacio’ para reclamar a las Administraciones medidas en este sentido.

El informe completo sobre Castilla-La Mancha

Durante el año 2019, se han recopilado los datos de 28 estaciones de control de la contaminación, pertenecientes a las redes de vigilancia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, de EMEP/VAG/CAMP y de distintas instalaciones industriales, fuente ésta no considerada por el Gobierno autonómico en su evaluación de la calidad del aire.

Hay que notar que dos estaciones privadas han registrado porcentajes de captura de datos inferiores a los mínimos establecidos por la normativa, por lo que las conclusiones expuestas en este apartado deben ser consideradas teniendo en cuenta esta insuficiencia de la información de partida. Asimismo, los datos de algunas estaciones industriales adolecen de inconsistencias que rebajan su fiabilidad a los efectos de evaluar la calidad del aire, y han sido suministrados en periodos quinceminutales, lo que dificulta su gestión.

Por otro lado, la página Web de calidad del aire autonómica sólo ofrece datos en tiempo real de la última hora, y carecen de información sobre las estaciones de las redes privadas, que tampoco transmite al visor de calidad del aire del MITECO. Resulta elemental por ello que la Junta de Castilla-La Mancha se esfuerce por mejorar la medición y la información de la calidad del aire en su Comunidad.

Una particularidad de Castilla-La Mancha es que la zonificación de su territorio para la evaluación de la calidad del aire es diferente según el contaminante considerado, presentando hasta cinco zonificaciones distintas. A los efectos de este informe se ha manejado preferentemente la zonificación establecida para el dióxido de nitrógeno.

En Castilla-La Mancha los contaminantes que más incidencia presentaron en 2019 fueron el ozono troposférico y las partículas PM10 y PM2,5.

El ozono troposférico afectó a todo el territorio castellano-manchego, con casi todas las estaciones registrando superaciones muy elevadas del valor octohorario recomendado por la OMS. No obstante, los niveles de ozono fueron en general más bajos que en años anteriores, especialmente en la comarca de Puertollano, coincidiendo quizás con las menores temperaturas registradas. Puntualmente, el ozono aumentó de forma notable en las estaciones de Campisábalos (Guadalajara) y Talavera de la Reina (Toledo).

En todo caso, tres cuartas partes de las estaciones presentaron más de 75 superaciones de la guía OMS. Es decir, que si se les aplicara el mismo criterio establecido en la normativa para evaluar este contaminante (un máximo de 75 superaciones del objetivo legal en tres años), sólo en 2019 la mayoría de las estaciones castellano-manchegas habrían sobrepasado todas las superaciones admisibles durante tres años. La estación de San Pablo de los Montes (Toledo) ha tenido la peor situación, con 155 días de mala calidad del aire, casi la mitad de los días del año.

En lo que respecta al más laxo valor objetivo establecido por la normativa, 8 estaciones registraron unas superaciones promedio anuales mayores de las 25 permitidas, en el trienio 2017-2019, rebajando las 12 del trienio anterior: Hinojosas, Mestanza, Añover, Azuqueca de Henares, Illescas, Toledo, Villaluenga de la Sagra y San Pablo de los Montes. Los peores registros tuvieron lugar en Añover, Alameda (Toledo) e Hinojosas (Ciudad Real), con 55, 38 y 35 días de superación, respectivamente.

Las estaciones de Azuqueca y Guadalajara en el Corredor del Henares, Aldea del Rey, Calle Ancha y Campo de Fútbol en la comarca de Puertollano, y Toledo y Villaluega de la Sagra, sufrieron 12 superaciones del umbral de información a la población, en diversos episodios de alta contaminación, frente a los que la Junta de Castilla-La Mancha se limitó a difundir un aviso rutinario. La comarca de Puertollano registró además tres superaciones del umbral de alerta, alcanzando una concentración de 476 microgramos por metro cúbico en la estación de Aldea del Rey, la máxima en el Estado español durante el año pasado. No consta que la Junta de Castilla-La Mancha haya cumplido en este caso su obligación legal de avisar a la población para que se protegiera.

Finalmente, el objetivo legal establecido para la protección de la vegetación durante el quinquenio 2015-2019 se ha superado en quince estaciones y en todo el territorio salvo la comarca de Puertollano, situándose en 2019 casi todos los medidores por encima del objetivo a largo plazo, por lo que puede concluirse que la totalidad de los cultivos, montes y espacios naturales de Castilla-La Mancha están expuestos a niveles de ozono que dañan la vegetación.

Las partículas PM10 afectaron a todo el territorio castellano-manchego, salvo las zonas “Montes de Guadalajara” y “Montes de Toledo”. En casi todas las estaciones se registraron superaciones de los valores medios anual y/o diario recomendados por la OMS. Y en la estación Barriada 630 de Puertollano se rebasó el valor límite diario de 50 μg/m3 establecido por la normativa en más de los 35 días permitidos, si bien la evaluación legal de dicho incumplimiento queda pendiente de los descuentos por aporte natural que realice la Administración, tras el procedimiento reglamentario.

Respecto a las partículas PM2,5, el peor registro se ha detectado en la estación de Villaluenga de la Sagra (Toledo), perteneciente a la fábrica de cemento Asland, que con 21 μg/m3 superó el valor límite anual previsto por la normativa para las PM2,5 en 2020, sin llegar a incumplir no obstante el vigente en 2019, establecido en 25 μg/m3.

Puntualmente, en la estación de Ciudad Real se produjo una superación del valor límite horario de dióxido de nitrógeno (NO2), establecido por la normativa en 200 μg/m3, por debajo de las 18 que como máximo admite la legislación. Durante el último año no se rebasó el valor límite anual, establecido en la normativa en 40 μg/m3, alcanzándose el máximo en la estación de Cuenca, con 34 μg/m3.

El dióxido de azufre (SO2), cuya procedencia es fundamentalmente la actividad industrial, sólo afectó de manera puntual a la comarca de Puertollano, en mucha menor medida que en años anteriores. Sólo la estación Campo de Fútbol registró más de tres superaciones del valor medio diario recomendado por la OMS. En dicha estación y en la de Barriada 630 se detectaron tres superaciones del valor límite horario establecido por la normativa, sin alcanzar no obstante las 24 superaciones que se admiten como máximo, una de las cuales excedió el umbral de alerta.

Finalmente, en 2019 las mediciones de benceno, hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y metales pesados se han mantenido por debajo de los objetivos legales y las recomendaciones de la OMS.

El cuadro general que presenta Castilla-La Mancha es el de dos zonas con una elevada contaminación: una situada al norte, caracterizada por contener una gran actividad industrial y un elevado número de kilómetros de carreteras y autovías con una gran intensidad de tráfico (y en cuyo interior existen importantes núcleos de población como Guadalajara, Toledo, Azuqueca de Henares y Talavera de la Reina), y otra al sur delimitada por el área industrial de la comarca de Puertollano. La contaminación emitida desde ambas zonas y desde la Comunidad de Madrid se extiende además por el resto del territorio en la forma de ozono troposférico, afectando a lugares alejados de estos focos de emisión, como por ejemplo las zonas rurales del interior.

Como consecuencia, toda la población de Castilla-La Mancha respiró en 2019 un aire perjudicial para la salud según las recomendaciones de la OMS, siendo 216.000 los castellano-manchegos (el 11% de la población) que viven en la única zona donde la media de las estaciones de medición ha superado el objetivo legal para la protección de la salud del ozono en el trienio 2017-2019: el Corredor del Henares. La práctica totalidad del territorio regional estuvo expuesto a niveles de contaminación que dañan la vegetación.

No se tiene conocimiento de la elaboración ni aprobación por la Junta de Castilla-La Mancha de ningún plan de mejora de la calidad del aire, referido a las superaciones de los valores objetivo legales de ozono para la protección de la salud y/o de la vegetación en todas las zonas de la Comunidad, ni tampoco de ningún plan de acción a corto plazo para enfrentar los episodios de ozono en la comarca de Puertollano. Ecologistas en Acción ha solicitado formalmente a la Junta en cuatro ocasiones la adopción urgente de estos planes en las zonas afectadas, sin haber recibido respuesta hasta el momento.

Los únicos planes disponibles hasta la fecha son los programas de reducción de partículas PM10 y SO2 en Puertollano, que a la vista de la situación en 2019 no han llegado a cumplir plenamente sus objetivos.