Puertollano

Es un artículo de Javier Holgado Corral, consultor especializado en dirección de proyectos industriales

Las energías renovables y Puertollano

De todos es conocida la estrategia de la Administración Local y Autonómica para crear en Puertollano una especie de polo de energías renovables

Javier Holgado Corral

21/05/2020

(Última actualización: 21/05/2020 20:25)

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El Consejo de Ministros aprobó hace pocos días el proyecto de Ley de Cambio Climático que será enviado a las Cortes para su tramitación. El proyecto de ley persigue que España sea un país neutro en emisiones de CO2 para 2050 a través de la transformación de nuestra economía hacia un modelo descarbonizado. En este sentido, la eficiencia en el uso de la energía será una de las herramientas para combatir el cambio climático y la tecnología ya ha demostrado que la generación de energía renovable es el sistema más eficiente para producir electricidad.

Sol, viento y agua son los tres elementos que nos vienen a la cabeza cuando tratamos el tema de las energías renovables. No obstante, el término es mucho más amplio y abarca mucho más, y entre otros tipos de energía está la que se llama Biomasa Forestal Residual (BFR), y más concretamente aquella que se destina a la producción de calor, y no hablo de las plantas fabricantes de pellets, sino la usada en grandes infraestructuras urbanas para la generación de calor a gran escala.

Qué es una Red Urbana de Calor

En la actualidad existen más de 100 millones de europeos que climatizan sus hogares mediante estas instalaciones, las Redes de Urbanas Calor, y más concretamente en España ya existen más de 300 ejemplos con este tipo de diseños.

Una Red Urbana de Calor es un sistema de distribución de agua caliente (pero también podría ser de agua fría: Red Urbana de Calor y Frío), a través de tuberías subterráneas que abastecen un espacio (distrito, polígono industrial…), o conjunto de edificaciones (viviendas, edificios de oficinas, aeropuertos, complejos fabriles, sanitarios…).

La instalación consta de una Central de Producción, localizada en un local destinado a ello, en donde se generarían las energías necesarias, y toda la Red de Canalizaciones para transportar dicha energía a los puntos de consumo. Es decir, se dispondría de una serie de tuberías que discurrirían subterráneas por las calles, a las cuales se engancharían aquellos consumidores que así lo desearan; es el mismo concepto que hoy tenemos con el teléfono o la luz. Ventajas, con esta instalación “externa” a las edificaciones se proporcionarían las necesidades de calefacción en invierno, o de refrigeración en verano, sin necesidad de disponer de máquinas propias necesarias para ello, es decir las consabidas calderas o grupos de refrigeración, con todas las ventajas que ello supondría para el usuario final.

El caso de Puertollano

De todos es conocida la estrategia de la Administración Local y Autonómica para crear en Puertollano una especie de polo de energías renovables. Son numerosas las iniciativas para la implantación de industrias fabricantes de componentes destinados a este tipo de tecnología, o las inversiones en plantas de generación eléctrica, bien mediante tecnología fotovoltaica o bien a través de la biomasa, lo cual son iniciativas cuyo mérito hay que reconocer y alabar por la creación de empleo generado y en definitiva por la riqueza que traen a la ciudad, pero habría que dar un paso más. El Ayuntamiento tiene en marcha una EDUSI con actuaciones hasta el 2022 que se enmarcan dentro del fomento de una economía baja en carbono (mejoras de la eficiencia energética en edificios municipales y mejoras en el alumbrado público), pero lo que aquí hablamos tendría una mayor envergadura.

Efectivamente, la Ley del Cambio Climático que acaba de aprobar el gobierno se marca una hoja de ruta entre 2021 y 2030, que contempla la reducción de las emisiones de CO2 en un 23% respecto a 1990 y alcanzar un 42% de renovables en el consumo final de energía. Y este es un punto importante que me gustaría destacar: el “consumo final de la energía”; Puertollano por la zona climática en la que está necesita de calefacción en un número relevante de días al año; son numerosos los edificios de viviendas y otras edificaciones que disponen de calderas con combustibles fósiles, gas natural, e incluso gasoil, cuya combustión genera emisiones de CO2, usos perfectamente susceptibles de ser alimentados por una Red Urbana de Calor, cuya fuente de generación fuera la Biomasa, permitiendo así que una energía renovable contribuyera a la generación del calor necesario para la calefacción de muchos hogares y otras infraestructuras de la ciudad.

Según la Empresa Pública de Gestión Ambiental de Castilla La Mancha, GEACAM, en un informe ya de varios años atrás, reflejaba que la biomasa forestal residual (BFR) extraída en los montes de la Comunidad Autónoma representaba una energía disponible de 580.000 MWh, que serviría para abastecer a más de 70.000 viviendas/año, y concretamente la provincia de Ciudad Real representaba casi el 40% de esas cifras.

Un proyecto innovador

Por tanto, habría razones suficientes para sondear la viabilidad de un proyecto para una Red Urbana de Calor, usando Biomasa como combustible, que abasteciera de agua caliente a la ciudad, más aún cuando existe en ciernes el desarrollo e implantación de un nuevo complejo sanitario, con importantes necesidades de calor e incluso de frío, y que seguramente en su anteproyecto contempla el uso de tecnologías convencionales con calderas para calefacción y grupos de frío eléctricos para refrigeración.

Este proyecto podría incorporar también tecnologías recientes mediante el uso de “pilas de combustible” que se alimentarían de Biogás conseguido mediante un proceso intermedio de gasificación de la Biomasa necesaria. Esto daría un doble beneficio a la generación de energía, al ser capaces de obtener de la pila de combustible, agua caliente y fría, e incluso electricidad, fomentando así el uso de gases renovables (Biogás) tal y como indica la Ley del Cambio Climático. Es decir, estaríamos hablando de un proyecto de cogeneración en un ámbito urbano: generación de varios tipos de energía a partir de un proceso previo, usando una fuente de suministro Renovable, como es la Biomasa.

Pero esto no quedaría sólo ahí, pues podría haber un beneficio adicional que abundaría en la notoriedad de marca del proyecto, y del propio Municipio, y es que a partir del Biogás producido en la gasificación de la Biomasa, una fracción del mismo se mandaría a una etapa de purificación de gases para generar hidrógeno y CO2, valorizándose el hidrógeno como combustible alternativo; pensemos que el proyecto de Ley mencionado establece la prohibición de matricular vehículos diésel, gasolina, híbridos o de gas a partir de 2040, lo cual será una oportunidad magnífica para una infraestructura de este tipo.

Desde la Administración Pública, y del resto de agentes económicos, se debería tender a garantizar el acceso universal a una energía asequible, centrándonos en procesos y modelos de innovación social y economía colaborativa. La eficiencia en el uso de la energía, siempre después de conseguir un nivel de confort y coste adecuado para cada caso, será seguramente una de las herramientas para combatir el cambio climático, y proyectos del tipo de Redes Urbanas de Biomasa como el que aquí se ha expuesto serían una de las vías para ello, además de que contribuiría al desarrollo del sector renovable nacional como oportunidad para industrializar nuestro país y crear decenas de miles de empleos durante la próxima década; sería la clave para la reconstrucción económica que necesitamos, España y Puertollano. Contribuyamos a consolidar Puertollano como un Polo Renovable, en este caso con usos de la energía para consumo y beneficio de sus habitantes.

Javier Holgado Corral

Consultor especializado en dirección de proyectos industriales