Daimiel

Este es el mensaje concluyente de una de tantas personas activas en la ciudad

El vicario de Santa María de Daimiel, Luis Eduardo Molina: "Hay que sacar provecho a todas las circunstancias, aunque sean adversas”

El sacerdote ha estado distribuyendo alcohol donado por la empresa Alvinesa en centros sociosanitarios y residencias de la provincia

La Comarca

15/04/2020

(Última actualización: 16/04/2020 12:49)

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Ha cambiado el alzacuello por el casco, la pantalla y los guantes. Es el vicario de la iglesia de Santa María La Mayor. Luis Molina se ha subido en una furgoneta especial junto a Antonio, el conductor que le acompañó en este viaje singular, primeramente por Daimiel, y después, por gran parte de la provincia, para hacer llegar el alcohol donado por la empresa daimieleña Alvinesa para favorecer la desinfección en aquellos puntos donde “hiciese falta”; caso de residencias de ancianos, centros de discapacidad, centros de salud, parque de bomberos, guardia civil, protección civil y policía local.

A esos ocho puntos iniciales de Daimiel, cuenta Molina, se extendió una tarea que alcanzó el abastecimiento a una veintena de residencias de la provincia y otras tantas más de Castilla-La Mancha.

Un peregrinaje del que, comenta, “te encuentras a personas de forma incondicional”. Porque, no todo fue fácil. Para repartir se requería una furgoneta con características especiales y un conductor que reuniese las condiciones de mercancías peligrosas para acompañarle. En esa travesía, Paulino García de la Camacha fue el nexo de unión para salvar ambos obstáculos, lo que permitió que en un día y una mañana recorrer desde la zona de Cabañeros, pasando por Alcázar de San Juan y su radio de acción hasta el Campo de Montiel. Según los cálculos del sacerdote, esa labor se ha traducido en una distribución cercana a los 1.500 litros de alcohol, a la que habría que sumar la concedida por la empresa al resto de las provincias de la región y centros vinculados a la labor del Padre Ángel.

Se ha cumplido una etapa a la que siguen llegando solicitudes que continúan gestionándose con Alvinesa como empresa donante, unas procedentes de otras vicarías, y alguna más, cuya petición llega desde la Universidad de Castilla-La Mancha, donde una de sus docentes mezcla en laboratorio glicerina con alcohol para obtener hidrogel desinfectante y continuar con la tarea de distribuir por la comarca de Almadén. Le van a hacer llegar el alcohol, asegura.

Es la sucesión de una cadena de gestos de la que ha formado parte Luis Molina, mientras expone la parte teológica que deja el covid-19. “Está siendo muy duro”, reflexiona. “Hay muchas familias que han perdido a familiares, sin tener noticias de ellos ni estar presentes en el momento de deceso”, relata. Una situación llena de “asperezas” entre las que se cuelan gestos solidarios y cargados de matices con buenas intenciones, caso de la iniciativa emprendida por un grupo pastoral de jóvenes que se están dedicando a escribir cartas a los usuarios de las residencias para hacerles más ameno este “trance”. Una diligencia a la que también se ha sumado alumnado del colegio Divina Pastora escribiendo cartas nominales que se remiten vía correo electrónico y donde dan cuenta de su día a día, al tiempo que dan ánimo a los residentes.

Son varios ejemplos de situaciones generadas por el coronavirus de las que el sacerdote para Luis Molina extrae una reflexión: “Hay que descubrir y hay que sacar provecho a todas las circunstancias y, las adversas, también nos ayudan”, concluye.