Nacional

Intervención de la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore

Naciones Unidas lanza un plan de respuesta humanitaria global para combatir la pandemia del COVID-19

Más de la mitad de todos los estudiantes del mundo están afectados por el cierre nacional de centros educativos en al menos 120 paíse

La Comarca

25/03/2020

(Última actualización: 26/03/2020 15:02)

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Comunicado de prensa de UNICEF:

“En solo unos meses, el COVID-19 ha dado un vuelco a las vidas de millones de niños en todo el mundo. Cientos de millones de ellos están fuera de la escuela. Padres y cuidadores han perdido sus empleos. Las fronteras han sido cerradas.

Los niños son las víctimas ocultas de esta pandemia. Estamos preocupados por los impactos a corto y largo plazo sobre su salud, bienestar, desarrollo y perspectivas.

Estamos preocupados por su falta de acceso a servicios de agua e higiene. Como ustedes saben, el lavado de manos con jabón es fundamental en la lucha contra el COVID-19. Y, sin embargo, el 40% de la población mundial -3.000 millones de personas- no tiene en su casa una instalación para el lavado de manos con jabón.

Y aún peor, el 16% de las instalaciones de atención sanitaria, o lo que es lo mismo, 1 de cada 6, no tienen servicios de higiene. Más de un tercio de las escuelas de todo el mundo y la mitad de escuelas de los países en vías de desarrollo no tienen un lugar en el que los niños y niñas puedan lavarse las manos.

Estamos preocupados por su educación. Más de la mitad de todos los estudiantes del mundo están afectados por el cierre nacional de centros educativos en al menos 120 países.

Deseamos que la mayor parte de estos estudiantes reanude su aprendizaje a medida que la situación vaya mejorando. Sin embargo, sabemos por experiencia que, en el caso de los niños vulnerables, cuanto más tiempo estén fuera de la escuela, menos posibilidades tienen de volver.

Estos cierres no solo limitan el acceso al aprendizaje, sino también el acceso a la nutrición en la escuela, los programas de salud, el agua limpia y la información adecuada.

Por eso, UNICEF está trabajando con los ministerios de educación de todo el mundo para identificar oportunidades de aprendizaje alternativas, ya sea a través de clases online o mediante programas de radio y televisión.

Hemos publicado una guía, junto con la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la FICR (Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja), para aconsejar a los padres, profesores, gestores de las escuelas, entre otros, cómo mantener el aprendizaje a la vez que se les protege.

Estamos preocupados por la protección de los niños. Sabemos, por emergencias sanitarias anteriores, que en estas situaciones aumenta el riesgo de explotación, violencia y abuso contra los niños cuando las escuelas cierran, cuando los padres pierden el empleo y cuando se limitan los movimientos.

Por ejemplo, los cierres de escuelas durante el brote de ébola en África Occidental entre 2014 y 2016 generaron un aumento del trabajo infantil, abandono, abuso sexual y embarazo adolescente.

Estamos preocupados por su acceso a servicios sanitarios básicos, incluyendo las vacunaciones y el tratamiento de enfermedades infantiles. No podemos salvar a un niño con COVID-19, y perder a muchos con neumonía, sarampión o cólera.

Estamos preocupados por su salud mental. Los niños y jóvenes se están perdiendo ahora algunos de los mejores momentos de sus jóvenes vidas –hablar con sus amigos, ir a clase o practicar deporte. Esto aumenta la ansiedad y puede causar cambios en su comportamiento. Estamos planteando orientación a padres, profesores, niños y jóvenes para ayudarles a hacer frente a estos tiempos difíciles. La depresión y la salud mental son reales, y afectan a 1 de cada 3 personas.

Estamos especialmente preocupados por los millones de niños migrantes o que viven en países en conflicto. Para ellos, las consecuencias de esta pandemia serán muy diferentes a las que nunca antes hayamos visto. Estos niños viven en condiciones de hacinamiento, a menudo en zonas de guerra activas, con un acceso a atención sanitaria limitado o inexistente. Familias de 6, 8, 10 o hasta 12 miembros viven en una sola habitación. El aislamiento y el lavado de manos con jabón no es fácil en entornos así.

Por eso financiar este plan de respuesta humanitaria global al COVID-19 es fundamental.

UNICEF está haciendo un llamamiento por valor de 405 millones de dólares solo para la respuesta en países en emergencia. También necesitamos otros 246,6 para países que no están en emergencia.

Nuestro llamamiento total es por valor de 651,6 millones de dólares.

Con el apoyo de la comunidad internacional podemos, juntos, reforzar los planes de preparación y respuesta de los países con sistemas sanitarios más débiles.

Podemos mejorar el acceso a servicios adecuados de saneamiento y lavado de manos.

Podemos ampliar nuestro compromiso con las comunidades para proporcionar la información que necesitan para prevenir contagios.

Podemos mantener un ritmo constante de equipamientos de protección personal –como batas, mascarillas, gafas y guantes- para apoyar la prevención y control de contagios mientras mantenemos a salvo a nuestros trabajadores sanitarios, que están trabajando muy duro.

Y podemos continuar trabajando con los gobiernos para fortalecer los servicios de protección, el apoyo psicosocial y las oportunidades de aprendizaje para todos los niños, y especialmente para los más vulnerables”.