Opinión

Compartiendo diálogos conmigo mismo

Entre el sí y el no

(Lo que ha de nacer es la civilización del amor para poder hacer familia)

Víctor Corcoba Herrero

11/01/2020

(Última actualización: 11/01/2020 21:55)

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I.- Un sí al amor es un no al desamor

Quien no se ama, tampoco puede amar,

ni conocerse ni reconocerse en Dios,

que es el amor sobre todo lo demás;

y al ser sus hijos, hemos de amarnos,

porque él nos amó, hasta agonizar

en sufrimiento, por nuestros dolores.

Fiel al verbo, Cristo vive en nuestro yo,

sonríe y solloza con cada uno de nosotros,

nos mueve y nos conmueve el corazón,

nos pone en disposición de servir, de dar,

de donarnos al hermano, de perdonarnos,

pues el gozo brota de un espíritu fraterno.

II.- Un sí a Cristo es un no a la muerte

Toma cuerpo en mí ese Dios vivo,

que imprime fortaleza en su razón

creativa, que da sentido al cosmos

y emoción al ser, a través de un sí

al amor responsable y de un no

a la dura embestida de la muerte.

Somos vida más allá de la vida,

por siempre lo seremos en Jesús,

que se hizo luz en nuestra carne,

y presencia en nuestro caminar,

porque si con la cruz nos redimió,

con su venida nos abrió los cielos.

III.- Desamor y muerte no admiten duda

Lo que nos resta quietud es el desamor,

el desafecto hacia el análogo en camino,

la falta de espacio y el desprecio al pobre,

esto nos impide palpitar por hacer el bien.

Cuando se deja de sentir la voz de Dios,

también la alegría de su paz se ausenta.

Alejados del Creador, todo es fenecer sin más.

No dejemos que el último paso se nos pase,

vayamos al encuentro, pongamos oído,

desprendámonos de mundo, unámonos.

Cedámonos a la llamada del verso en llama,

que enternecida el alma, el júbilo se eterniza.

Víctor Corcoba Herrero

corcoba@telefonica.net

11 de enero de 2020