Opinión

España, ante la próxima Conferencia Mundíal del Clima

¿Arderá el acuerdo de París?

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

09/11/2019

(Última actualización: 10/11/2019 14:44)

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No cabe duda que el azar ha llamado a las puertas de España a costa del infortunio del país hermano chileno en lo que a la Conferencia Mundíal del Clima se refiere.

En un tiempo auténticamente de récord, previo al próximo diciembre, tendrá que hacer frente a distintos desafíos, entre los cuales quizá uno de los de menor carga sea la infraestructura logística y organizativa, en la que nuestro país goza de reconocida experiencia en organizar eventos de similares características.

A título meramente referencial, recuérdese nuestra brillante organización de la Conferencia de Paz, a finales de 1991, de la que salimos airosos ante la Comunidad Internacional, la cual se encontraba inmersa en complicados equilibrios en difícil proceso de paz entre Israel, OLP, Siria, Líbano o Jordania.

En esta ocasión, la responsabilidad sí se encuentra auspiciada por Naciones Unidas, con mayor proyección que la anterior, cuyos responsables fueron EEUU y Rusia, por lo que estimamos asegurado su éxito funcional al disponer España de suficientes infraestructuras junto a capacidad organizativa, aunque nuestras maltrechas arcas económicas al final acaben acusándolo.

Se habla de unos 200 millones de euros, coste similar a la de París, cantidad pagadera a 'escote' entre Naciones Unidas y España, y en mucho menor medida por terceros países, con una presencia estimada de delegados de 150 estados y una concurrencia de 20.000 personas.

Pero existen otros desafíos mayores en esta cumbre que ocurren 'intramuros' transnacionales, los cuales no podemos ignorar, y en la mayoría de las ocasiones, de difícil abordaje, al menos para España. Aun así, no es en nuestro país en el que se libran las grandes batallas económicas del mundo climático, pero sí la creciente desertización y aumento de fenómenos atmosféricos (ciclogénesis) cada vez más abundantes y de mayor intensidad.

Nos gusta el Libro de Jerome C. Glenn, referido a la existencia de 15 desafíos globales para las próximas décadas, titulado: 'Hay futuro. Visiones para un mundo mejor' (Proyecto Millennium), vislumbrando los signos alarmistas, preferibles a los catastrofistas.

Según dicho autor, aunque el panorama sea o pueda parecer pesimista, la humanidad está avanzando, (más bien a impulsos epilépticos, nota del firmante), encontrándonos de acuerdo a la adopción de medidas globales adoptadas en conjunto por gobiernos e instituciones como ONGs, empresas e individuos creativos. ¡Harto difícil poner a tanto interesado 'gradual' de acuerdo!

Nos queda, pues, el 'triple salto mortal sin red' con respecto a comprobar las formas en que los estados presentarán sus nuevas contribuciones económicas y de acción climática, probablemente sujetas a las racanerías circunstanciales actuales y, a medio plazo de cada cual.

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (Cum Laude)

Diplomado en Estudios Avanzados U.E.

Caballero de Mérito por Real Orden Noruega