Puertollano

Artículo extraído del libro 'Historia de Puertollano', de Intuición Grupo Editorial, a la venta en librerías

Romanos y visigodos en la comarca de Puertollano

En el casco urbano de Puertollano pudo haber un asentamiento romano de pequeñas proporciones pero sí existe un espacio de origen romano mucho mayor que una villa, ubicado en una terraza del río en la finca de La Higuera y al parecer sin murallas desarrolladas, que perduró después en el periodo visigodo

Raúl Menasalvas Valderas

03/11/2019

(Última actualización: 04/11/2019 09:44)

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La presencia romana en nuestra zona está completamente relacionada con las actividades bélicas que dan inicio a la II Guerra Púnica, con los intereses de la dinastía cartaginesa de los Bárquidas en nuestra comarca natural y la explotación de los recursos mineros del valle de Alcudia que jugaron un importantísimo papel a la hora de la obtención de plata para el sufragio de las tropas mercenarias.

Si bien en un principio los oretanos se aliaron con Aníbal, rápidamente cambian sus alianzas para ponerse al servicio de las tropas romanas, de tal manera que durante la fase de adquisición de los territorios peninsulares a la República Romana, nuestra zona nunca aparece como enemiga de Roma. Se producen a lo largo del periodo republicano infinidad de episodios bélicos contra íberos, lusitanos, celtíberos o cántabros, pero nunca contra los oretanos, que con anterioridad se habían asimilado al poder de Roma. Tanto es así, que la mayoría de las ciudades oretanas continúan ubicadas bajo el dominio romano en el mismo lugar que tenían con anterioridad, hecho que no ocurre en otras zonas, donde desplazan a la población a los valles para impedir que se hagan fuertes en sus oppidum.

Por tanto, nuestra zona no será escenario de grandes conflictos bélicos sino un área de paso de contingentes militares. Por ello, por primera vez en muchos siglos el valle del Ojailén será una zona propicia para la vida y el desarrollo urbano.

En los trabajos de González Ortiz se menciona la existencia de materiales romanos en el valle del río Ojailén. Se trata de asentamientos de tamaño reducido y materiales cerámicos bajoimperiales, con predominio de la cerámica común y una menor incidencia de sigillatas claras. Seguramente estos pequeños hábitat están relacionados con las actividades agropecuarias, en torno a pequeñas villas o vicus. Este autor propone la existencia de un asentamiento de pequeñas proporciones en el actual solar de la ciudad, y como testimonio nos señala la aparición en el casco urbano de dos denarios (moneda de plata), más otras de cobre. Así mismo, nos reseña un enterramiento tardorromano ubicado en el actual casco urbano, concretamente en la calle Goya, mientras se realizaban las labores de cimentación de la Delegación de Hacienda.

La inmensa mayoría de los materiales detectados en el actual término municipal de Puertollano pertenecen a la fase tardorromana, siglos IV y V d.C., aunque también se han detectado materiales del periodo imperial de los siglos I a III d.C. Este factor vuelve a depender de la ausencia de trabajos arqueológicos en la localidad y en el hecho de que, a nivel superficial, los materiales más modernos son los más abundantes en los yacimientos.

Existe una zona con abundantes materiales romanos en el valle del Ojailén, en la margen izquierda del río muy cercana a la tejera del Cura. Este lugar es plenamente romano, ya que no existen cerámicas anteriores ni posteriores, pero la dilatación de su ocupación nos señala que estuvo habitada durante todo el periodo del Bajo Imperio. La construcción estaría situada en una pequeña elevación alejada de las crecidas del río, y su vocación sería agrícola o mixta, con explotación de la ganadería. De cualquier manera, no sería más que una pequeña explotación vinculada a los recursos naturales de su entorno.

En las inmediaciones de El Villar de Puertollano, en la zona oeste del núcleo urbano, también se han detectado a nivel superficial abundantes restos de época Bajo imperial, aunque su desarrollo espacial es bastante limitado, lo que nos induce a pensar que se trata de otra pequeña explotación agropecuaria.

Por lo que respecta a dos pequeñas fortificaciones como son el Castillejo del Río y el Castillejo de El Villar, también cuentan con fragmentos de cerámica de época romana pero su escasez nos induce a pensar que su ocupación tuvo que ser muy marginal. Algo similar ocurre en la fortificación del Cerro de Santa Ana, ya que la presencia de material romano es prácticamente testimonial.

Las prospecciones que se llevaron a cabo durante el año 2013 para la elaboración de la Carta Arqueológica del término municipal de Puertollano han dado como resultado la existencia de un gran yacimiento de época romana en la Finca de la Higuera. Según los redactores de este documento, se trataría del origen urbano de la ciudad de Puertollano. Ese núcleo fue intuido por González Ortiz y hasta este momento no lo teníamos localizado. Los indicios superficiales nos señalan un amplio yacimiento, mucho mayor que una villa, ubicado en una terraza del río y al parecer sin murallas desarrolladas. Su cronología sería Bajo imperial, perdurando durante el periodo visigodo, aunque como en otras ocasiones el material más abundante es el más moderno al no haberse realizado más que un trabajo de inspección superficial. Por esta razón no descartamos una ocupación Alto imperial e incluso Bajo republicana.

Visigodos

De época visigoda sólo conocemos la necrópolis de la Loma de las Sepulturas. Esta necrópolis fue documentada en las instalaciones de Repsol, y fue excavada parcialmente y con carácter de urgencia por González Ortiz. Los enterramientos se encontraban en la parte superior de una pequeña loma. Las sepulturas estaban excavadas sobre un suelo de margas calizas (arcillas), forradas de lajas de piedra hasta formar un rectángulo que cobijaba al cadáver y selladas mediante otras lajas y cubiertas de tierra. Los enterramientos estaban orientados en dirección Oeste-Este y se disponían más o menos en calles alineadas. Se excavaron solamente diez enterramientos, aunque el número de sepulturas localizadas en la zona era mucho más elevado.

Es de suponer que esta necrópolis estaría asociada a un área de hábitat que desconocemos en la actualidad. El poblado lo sitúa González Ortiz en una zona relativamente próxima, bajo las escombreras que se produjeron en las explotaciones mineras del Plano Inclinado. Los redactores de la Carta Arqueológica apuntan como posible poblamiento al yacimiento ubicado en la Finca de la Higuera. La cronología de los materiales cerámicos se sitúa en el siglo VII d.C. y son los materiales típicos de las necrópolis visigodas de la zona, con cerámicas toscas realizadas a mano.

Los elementos materiales extraídos de las sepulturas excavadas nos ponen de manifiesto que nos encontramos ante individuos con un escaso poder adquisitivo, con ajuares cerámicos mínimos y muy toscos, y con prácticamente ausencia de elementos decorativos metálicos. Es evidente que las invasiones bárbaras en la comarca de Puertollano redundan en un empobrecimiento de la sociedad, como nos manifiesta la escasez de ajuares en las sepulturas.