Opinión

Artículo de opinión de Fernando Callejas Illescas y Mario Villamor Nodal

El nuevo acuerdo comercial Unión Europea – Mercosur

Fernando Callejas Illescas y Mario Villamor Nodal

03/10/2019

(Última actualización: 11/10/2019 16:59)

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La UE y América Latina y el Caribe durante los últimos 10 años han fortalecido sus relaciones significativamente. Como conjunto, éstas representan el 25 % del PIB mundial, un tercio de los miembros de las Naciones Unidas y casi la mitad de los del G-20. En resumen, un mercado para más de 260 millones de consumidores . La actuación conjunta de las dos regiones ha sido crucial para lograr acuerdos multilaterales, como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Agenda de Acción de Adís Abeba y el Acuerdo de París.

Este año el Consejo Europeo adoptó unas Conclusiones sobre las relaciones de la UE con América Latina y el Caribe, como fruto de la Comunicación Conjunta de la Alta Representante y la Comisión titulada «La Unión Europea, América Latina y el Caribe: aunar fuerzas para un futuro común» . Esta Comunicación subraya algunos puntos básicos en la relación de asociación:

• La prosperidad de los ejes económicos: centrada en el comercio, la economía verde, la economía digital, la conectividad y el transporte

• La democracia: incide en los derechos humanos y la sociedad civil, los derechos de mujeres y niños, así como la preservación del Estado de Derecho

• La resiliencia: relativa a la implementación del Acuerdo de París, el diálogo y la cohesión social, la lucha contra el crimen organizado, el diálogo en materia migratoria, así como la movilidad y la cooperación cultural

• La gobernanza: hace referencia a la resolución pacífica de disputas, por ejemplo en Venezuela, Nicaragua, una reforma de la ONU, el liderazgo en la Agenda 2030 o promover y reforzar la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Además, durante esta década se ha podido percibir el aumento de la integración de las economías de la UE y de América Latina y el Caribe, si bien todavía se puede aspirar a alcanzar mayores objetivos.

Las inversiones entre los socios han crecido también, manteniéndose la UE como el mayor inversor en América Latina y el Caribe y, a su vez, éstas invirtiendo más en aquélla, de tal forma que la prosperidad se da en ambas al mismo tiempo.

Uno de los acuerdos más importantes y recientes es el UE-Mercosur, el cual mejorará y facilitará las exportaciones e importaciones de bienes y servicios entre ambos. Es importante poner de manifiesto el papel de la Fundación EU-LAC, importante agente del diálogo intergubernamental y que busca promover la participación activa de las sociedades civiles respectivas.

Por su parte, el acuerdo UE – Mercosur contiene varios puntos que beneficiarán a la UE y a sus empresarios, agricultores… En primer lugar, los cuatro países con los que se ha pactado se mantienen cerrados ante los competidores de la Unión y por lo tanto, deben hacer frente a los aranceles tan elevados. Esto supondrá más de 4 mil millones de euros en ahorro para nuestras empresas.

Para las empresas de telecomunicaciones, financieras y transportes también es beneficioso, ya que podrán competir en las licitaciones como si de empresas de dichos países se tratasen. Además, las PYMES tendrán a su disposición un portal en línea para guiarles en los procedimientos aduaneros y proporcionarles la información que necesiten .

Puede percibirse como un acuerdo necesario para la Unión Europea, dado que la influencia actual de China en América del Sur está creciendo, además del aislamiento comercial de EEUU. Por consiguiente, a Europa le interesa aprovechar nuevos mercados. A cambio, Uruguay, Paraguay, Argentina y Brasil buscan mejores condiciones de exportación para productos agrícolas, como carne y soja.

Muchas son las quejas por la falta de coordinación entre este acuerdo y las políticas comerciales de la Unión, ya que países europeos ven que sus inversiones en programas no se han tenido en cuenta.

Otro punto que ha acaparado la atención de muchas personas es el daño que pueden recibir los pequeños agricultores europeos al no poder competir con productos más baratos de América del Sur y, a su vez, los fabricantes de automóviles en todos los estados miembros del Mercosur temen las pérdidas inminentes una vez que los automóviles europeos estén disponibles. Cecilia Malmström, comisionada de comercio de la UE, intentó calmar la situación explicando que el acuerdo solo compromete 99 000 toneladas de carne por año. Para todas las importaciones adicionales de países sudamericanos a la UE, se aplican aranceles anteriores, aunque esto no soluciona nada a los agricultores europeos.

En el contexto del cambio climático, deberían elevarse los precios del consumo de carne y el uso de automóviles para señalar los daños que acechan detrás de éstos, para entender que no es suficiente perseguir políticas climáticas aisladas de otras áreas políticas, como las de comercio.

En España , los empresarios fabricantes de bienes industriales, automóviles, maquinaria, textil y calzado han alabado este pacto, pero agricultores, ganaderos y ecologistas lo deploran.

Una de las oposiciones más importantes es la de Francia, que ha creado una «comisión de expertos independientes» para examinar concienzudamente el acuerdo Unión Europea – Mercosur. Esta comisión está compuesta diez especialistas científicos en materia «medioambiental, comercial, agrícola, sanitaria, jurídica, social y geopolítica» y exige que para ratificar cualquier documento, debe cumplirse un «reconocimiento explícito del Acuerdo de París», el respeto de la legislación medioambiental y sanitaria y una disposición de salvaguardar los productos agrícolas de los sectores más sensibles, los cuales son, el de la carne, el azucarero y el avícola. Sin embargo, este acuerdo contempla la aplicación efectiva del mencionado Acuerdo que contempla, entre otros puntos, las medidas para detener la deforestación ilegal, incluso en la Amazonia brasileña.

Remarcar también el papel de la Fundación Alternativas y el estudio acerca del populismo y la cohesión social, además del Latinobarómetro, la herramienta que registra las percepciones políticas en América Latina, para poder entender el contexto social en que se enmarca este Acuerdo.

En definitiva, debemos esperar y observar la evolución de este acuerdo y su configuración final en el momento de su entrada en vigor para extraer conclusiones, la cual se espera que se produzca dentro de dos años, como mínimo.

Fernando Callejas Illescas y Mario Villamor Nodal