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La Nueva Galería Tretiakov (2)

Acoge la exposición permanente del arte ruso del siglo XX más extensa del país

José Belló Aliaga

01/10/2019

(Última actualización: 11/10/2019 09:34)

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Este enorme edificio, en Krymski Val 10, con forma de caja es un anexo de la Galería Tretiakov, situadas ambas en el centro de la ciudad de Moscú, y se creó, en 1985, por la fusión de la Galería estatal de Artes de la URSS, cuyos fondos se formaron a partir de las obras de los pintores del siglo XX y la Galería Tretiakov en un solo complejo de museos conservando el nombre histórico de la «Galería Estatal Tretiakov».

El edificio adyacente, denominado Casa Central de Artistas, es sede de destacadísimas exposiciones de artistas de talla mundial desde los años ochenta. Para 2022 hay prevista una gran remodelación de todo este entramado cultural.

Dedicada al arte del siglo XX

La Nueva Tretiakov -dedicada al arte del siglo XX- abrió sus puertas, finalmente, en 1998. Razones académicas y de gusto han desarrollado cierta tendencia a minusvalorar la pintura rusa del siglo XX, pero basta recorrer las salas de esta galería para descubrir su fuerza y la aportación de Rusia mediante una reinterpretación propia de las influencias recibidas que, en el siglo XX, sus artistas llevan en casi todos los órdenes del arte (teatro, danza, poesía, música, literatura), al primer orden mundial.

La Nueva Galería Tretiakov acoge la exposición permanente del arte ruso del siglo XX más extensa del país. Aquí puede ver representado el arte ruso del siglo XX en toda su variedad: el vanguardismo, el realismo socialista, el “estilo severo”, el “underground” y las nuevas tendencias artísticas. En ella se realizan importantes retrospectivas de grandes pintores rusos y exposiciones experimentales de autores jóvenes.

Los “pintores itinerantes” o peredvizhniki

Dedicada a la pintura rusa desde la década de 1900 hasta la actualidad, casi todos los lienzos expuestos se encuadran en el realismo socialista y reflejan el encorsetamiento cultural impuesto por Stalin. Las raíces de esta tendencia deben buscarse en el movimiento de los “pintores itinerantes” o peredvizhniki de la década de 1860, cuyo ideario se basaba en el principio de que el arte, sobre todo, debía desempeñar una función social, aunque sin desdeñar la belleza y el lirismo en la pintura.

Los “pintores itinerantes” o peredvizhniki empezaron a producir un “arte socialmente útil” para combatir la injusticia y la desigualdad.

Esos artistas protestaban contra las restricciones de la Academia y se resistían a la creencia de que todo el arte estaba centrado en San Petersburgo. Formaron, en 1870, la organización conocida como "Sociedad de exposiciones artísticas itinerantes". El grupo fue liderado por el pintor y crítico de arte Iván Kramskoy, y participaban artistas como el mismo Ilya Repin -quien le hizo un retrato a Tretyakov-, cuyas pinturas sobresalen por su gran profundidad psicológica y porque recogen la tensión social de la época, en su estilo realista. Además, integraban ese grupo los artistas Grigory Myasoedov, Nikolai Ghe, Vasily Petrov, Issak Levitan con sus hermosos y sobrecogedores paisajes de la estepa rusa; y K.V. Lebeded, con sus pinturas históricas. Ellos dieron origen a un nuevo código de arte que se basaba en la crítica política y social en oposición al esteticismo puro.

Pusieron el énfasis en el sujeto para transformar el arte en algo útil para la sociedad. Presentaron muestras en cerca de 50 exposiciones itinerantes en Moscú, Kiev, Kazán, Orel, Odessa, Roga.

La Nueva Galería Tretiakov (2)

El arte de la época comunista

El arte de la época comunista servía a los intereses del Estado cantando las miras y logros del socialismo; así resultan muy elocuentes los títulos de algunos de algunos cuadros: La vida mejora; Construcción de nuevas fábricas; Encuentro inolvidable (entre Stalin y un encandilada muchacha). Los avances tecnológicos quedaron inmortalizados en pinturas como El primer dirigible ruso.

Pinturas vanguardistas

Naturalmente destacan las pinturas vanguardistas de la exposición, entre las que se incluyen cuadros de artistas antes proscritos, como Plaza negra de Kazimir Malevich, y como figuras de referencia a Marc Chagall y el citado Kazimir Malévich, en la medida en que representan dos polos en las innovaciones de la vanguardia pictórica, junto a obras de otros importantes artistas como Natalia Goncharova, Liubov Popova, Vassily Kandinsky o Alexandr Ródchenko, entre otros.

Mientras Malévich se fija en imágenes típicas del campesinado ruso, Chagall aprende del lenguaje visual del fauvismo y del cubismo para aplicarlo de forma personal a temas locales relacionados con Vítebsk, su ciudad de origen, y con las comunidades judías de Europa del este.

Artistas como Liubov Popova o Natalia Goncharova combinan los distintos puntos de vista del cubismo francés con la energía y el enfoque urbano del futurismo italiano. El rayonismo, desarrollado principalmente por Mijaíl Larionov, descompone el tema en formas de líneas oblicuas, en rayos de luz de diferentes tonalidades que tratan de reflejar la energía contenida de los objetos. Así se abre el camino a una de las aportaciones fundamentales de la vanguardia rusa al arte moderno: la apuesta por las formas más radicales de la abstracción, desde su vertiente más lírica y colorista de Kandinsky a la geometría de Liubov Popova.

Suprematismo

El suprematismo, fundado por Malévich, fue una forma de arte no figurativo que buscaba la pura sensibilidad a través de la abstracción geométrica, un avance de enorme influencia para el arte posterior hasta la actualidad. En la Nueva Galería Tretiakov se reúne el célebre tríptico de Malévich formado por Cuadrado negro, Cruz negra y Círculo negro, junto a una selección de sus Arquitectones, esculturas que ejercerán un gran influjo sobre el movimiento moderno en la arquitectura.

Constructivismo

Si bien en sus inicios el constructivismo se vio muy influido por el suprematismo, pronto se alejó de este movimiento y de su contenido espiritual en favor de un arte más funcional. Los constructivistas reclamaron así la eliminación de la pintura de caballete, en favor de un arte de producción. En este sentido la obra Composición, 1918, de Alexander Ródchenko o los contrarrelieves de Baránov-Rossiné son ejemplos destacados de esta tendencia.

Entre el escepticismo y la desesperanza

Con la llegada al poder de Stalin y la implantación de nuevas formas de gobierno que viran hacia el totalitarismo, el mundo al que la vanguardia artística aspiraba se desvanece. El realismo socialista, que cobrará fuerza como arte de estado en los años treinta, ofrece imágenes de lectura fácil de la vida soviética.

La exposición muestra las reacciones, entre el escepticismo y la desesperanza, de dos artistas ante este hecho. Por un lado, Malévich, después de haber creado uno de los movimientos artísticos más radicales, el suprematismo, dirige su trayectoria hacia la figuración como muestra Deportistas (1930-1931). Por otro, Pavel Filónov plantea composiciones complejas que, a pesar de su aspecto caótico, desvelan figuras que remiten a los iconos ortodoxos.

Obras diversas

En la Nueva Galería Tretiakov pueden verse obras de Bulatov, Goncharova, Deineka, Kandinsky, Klyun, Konchalovsky, Larionov, Lentulov, Malevich, Mashkov, Nesterova, Petrov-Vodkin, Popova, Prigov, Redko, Rodchenko, Rozanova, Tatlin, Falk, Filonov, Chashnik, Chagall, Exter

José Belló Aliaga