Opinión

Artículo sobre el estado de la masa forestal de la Serranía de Cuenca, el peligro de sufrir grandes incendios que ha tenido este verano y la petición de mejora de la situación cara al futuro

Jugando a la ruleta rusa con la Serranía de Cuenca

Víctor García de Lucas

23/09/2019

(Última actualización: 23/09/2019 20:24)

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La Serranía es uno de los valores patrimoniales fundamentales de Cuenca, en lo paisajístico, en lo medioambiental, pero también en lo económico e incluso en lo identitario. Por eso ha sido un verano de tensión para aquellos que trabajamos en ella, la conocemos y la vivimos a diario.

Ha sido un verano catastrófico en cuestión de incendios en España. Todos podemos recordar de los telediarios los incendios de La Granja o el inmenso desastre de Gran Canaria; todavía colean los incendios en Galicia, por solo nombrar unos pocos de los más sonados de un verano para olvidar. Sin embargo, en Cuenca hemos tenido suerte... pero ha sido eso, solo suerte, la misma que tiene un jugador de "ruleta rusa", porque eso es precisamente lo que hemos estado haciendo con nuestros montes los dos últimos veranos: jugar a ver si la bala de un gran incendio no nos tocaba.

El estado de la Serranía de Cuenca tras las grandes nevadas de abril de 2018 es, simplemente lamentable, cuando no dantesco. Unas cantidades ingentes de material combustible se encuentran ante nuestros ojos, incluso en las más conocidas y visitadas rutas de senderismo...difícil imaginar qué puede haber debajo de la alfombra de las zonas menos visibles. No hay que irse muy lejos, cualquier visitante que haya caminado cerca de la Ciudad Encantada, el Nacimiento del Río Cuervo, la Ruta del Escalerón y la Raya, o mirado por la ventana en las principales carreteras, habrá disfrutado, además de nuestros bellos paisajes, de la visión de árboles caídos y madera amontonada...¿esperando su momento de arder?

Las nevadas de abril de 2018 fueron imprevisibles y quizá la actuación de ese año no pudo mejorarse, pero en 2019 ya sabíamos lo que teníamos en los montes...y no se ha hecho lo suficiente. ¿Es costoso? Quizá, pero probemos, no a calcular las pérdidas medioambientales de estos espacios protegidos, sino a calcular los costes económicos de apagar un incendio de grandes magnitudes; probemos a calcular cuánto puede costar perder nuestros valores naturales a los hospedajes, los restaurantes, las empresas turísticas, ¿cuántos puestos de trabajo puede costarnos?, probemos a valorar económicamente los costes de la pérdida de ganado, las posibles pérdidas de viviendas... ¿podemos siquiera valorar el coste de alguna víctima humana? Marea un poco pensar en todo esto, sobre todo cuando es evitable.

Lo peor del verano ha pasado, con él las mayores probabilidades de un gran incendio. Ahora hay que pensar qué vamos a hacer de cara al verano de 2020 ¿Vamos a seguir jugando a la "ruleta rusa" con todo esto? Todos sabemos cómo acaba el juego de la "ruleta rusa" cuando juegas demasiadas veces; solo es cuestión de tiempo...y nadie tiene derecho a jugar con un patrimonio que es de todos.

Desde Ecologistas en Acción exigimos a las administraciones que se pongan los medios necesarios para solventar esta situación, y pedimos a los medios de comunicación, a las organizaciones y al conjunto de la sociedad que lo exija con nosotros. Que se invierta lo que sea necesario en los retenes de prevención en otoño, invierno y primavera, para poder ahorrárnoslo en extinción, en pérdidas de trabajo, en compensaciones y en funerales el verano que viene.

Víctor García de Lucas

Ecologistas en Acción Cuenca