Puertollano

Un artículo publicado en el extra de las Fiestas de Septiembre 2019 de La Comarca de Puertollano

El complicado año 1969: La ciudad de Puertollano medio siglo atrás

Modesto Arias

09/09/2019

(Última actualización: 09/09/2019 19:53)

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Cuando daba inicio el año 1969, se presentía difícil el tiempo inmediato que habría de venir. Como anticipo de la inquietud que no dejaría de rondar a numerosos colectivos de la ciudadanía, el último día del año anterior, por crisis laboral, cerró el Imperial Cinema, ubicado en la calle Aduana, número 9, mientras que, durante el verano, las proyecciones tenían lugar en su sede al aire libre situada en la parte superior del Paseo San Gregorio. La entidad había abierto sus puertas en 1946.

También motivo de preocupación, aunque de índole bien distinta, fueron las dos sacudidas sísmicas que se produjeron el 28 de febrero, a las 3'42 horas de la madrugada, de unos 15 y 30 segundos de duración cada una, con un intervalo entre ellas de 2 ó 3 minutos, y que causaron la alarma del vecindario, pues buena parte del mismo salió fuera de sus casas. El Observatorio Geofísico de Toledo calculó el epicentro a unos 700 kilómetros al suroeste de esa ciudad, y le asignó una magnitud de 7'5 en la escala Richter.

En 1969, el número de habitantes fue de 56.784, cifra muy respetable desde la perspectiva presente, pero que, desde poco tiempo atrás, había iniciado un descenso que resultaría imposible de frenar.

Por su parte, la grave situación y los despidos de trabajadores en la Sociedad Minero Metalúrgica Peñarroya (SMMP) se mantuvieron ese año, por lo que, el 26 de abril, el jurado de empresa visitó en Madrid al presidente del Sindicato Nacional del Combustible, Víctor Arroyo, para, una vez más, exponerle sus recelos de cara al futuro que se avecinaba.

Los problemas del sector llevaron a la Compañía a solicitar al Gobierno una subvención de 320 millones de pesetas, que la plantilla se redujera de 2.500 a 1.610 efectivos y que ENCASO consumiera carbón para una parte de sus necesidades térmicas, por lo que, al únicamente serle aceptada la primera petición, de la que no hizo uso, el 30 de junio creó Hullera del Centro, S.A. (HUCESA), con un capital de 90 millones de pesetas, y desligó la explotación del carbón del resto de su patrimonio industrial y metalúrgico. Era una noticia que, si cabe, no hacía más que aumentar el desasosiego acerca de lo que podría sobrevenir.

A ese respecto, y previo a dicho anuncio, concretamente el 24 de mayo, el ministro de Trabajo, Jesús Romeo Gorría, estuvo en Puertollano para recibir la Medalla de Oro de la Ciudad que, en el mes de noviembre anterior, le había concedido el Ayuntamiento por su interés en que los trabajadores de las minas despedidos durante los últimos años percibieran indemnizaciones.

A la visita se le dio un carácter que rebasó el meramente protocolario, pues había certeza de las malas perspectivas que se avecinaban al sector y, por ello, se confiaba en que, tal vez, trajese alguna medida que las paliase. Había unas dos mil personas esperándole en las cercanías de la iglesia de la Virgen de Gracia, prueba de la expectación despertada. Tras depositar una corona de flores en el Monumento a los Caídos en el Trabajo, se celebró un almuerzo en su honor en la terraza de verano de lo que había sido el cine Imperial, al que asistieron más de 1.500 comensales, siéndole impuesta, durante su transcurso, dicha condecoración.

El ministro pronunció unas palabras en las que reconoció la preocupación del Gobierno por los problemas de Puertollano y señaló que "la realidad estaba ahí, existía y era difícil". Asimismo, indicó que “no os podré dar la garantía de un futuro, pero lo que sí os doy es la garantía entera de que la voluntad de España está a vuestro lado. Tenemos fe suficiente para enfrentarnos con alentadora esperanza al futuro".

Sin embargo, aquel verano estalló el asunto Matesa, una compañía dedicada a la exportación de telares mecánicos que recibió un crédito oficial de casi diez mil millones de pesetas, parte de los cuales se gastaron en otros fines distintos de los previstos. El escándalo salió a la luz pública, con el beneplácito de Fraga Iribarne, entonces ministro de Información, y de los políticos contrarios al Opus Dei. El gobierno entró en crisis, pero Franco lo sustituyó por otro prácticamente monocolor, integrado, en su gran mayoría, por miembros de dicha Institución.

Por tal motivo, Jesús Romeo Gorría, adscrito al sector falangista, dentro de las distintas familias que integraban el régimen, cesó en el Ministerio, sustituyéndole Licinio de la Fuente, cuando, como hemos indicado, ya había surgido HUCESA, y nada ni nadie pudo frenar el proceso que llevó al cierre de las minas.

A su vez, en aquel mes de julio se produjo el acontecimiento del año a nivel internacional. Fue a las 4’30 horas de la madrugada, hora española, del lunes 21, cuando el astronauta norteamericano Neil Armstrong, comandante del Apolo XI, pisó la superficie de la Luna.

Un día más tarde, el 22, y en este caso dentro del ámbito nacional, tuvo lugar otro hecho reseñable. Se trató de la proclamación de Juan Carlos de Borbón, en las Cortes, como sucesor de Franco a título de rey.

Relacionado con el asunto, habría que remontarse, nada menos, que hasta octubre de 1945, año en que se promulgó la Ley de Referéndum Nacional, que permitía al Jefe del Estado la convocatoria de consultas directas a la población, para que la misma decidiera sobre asuntos de especial trascendencia. De ese modo, en 1947, se aprobó, mediante referéndum, la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, que definía a España como un reino y preveía la monarquía como forma política del Estado, pero con Franco al frente del mismo, sin asumir ningún título monárquico, y con derecho a nombrar al rey que habría de sucederle. Al año siguiente se entrevistaron el Generalísimo y D. Juan de Borbón, decidiendo que el hijo mayor de éste, Juan Carlos, realizase sus estudios en España.

Por ello, y más de dos décadas después de dicho acuerdo, las Cortes aprobaron por 491 votos a favor, 19 en contra y 9 abstenciones, la propuesta de Franco que designaba su sucesor a Juan Carlos de Borbón. El elegido era la opción defendida, además de por el propio Caudillo, por Luis Carrero Blanco y Laureano López Rodó, personas con cierto peso e influencia en aquellos momentos. Franco pretendía la instauración de una Monarquía sin atisbos liberales, una Monarquía, en realidad, que se considerase surgida del 18 de Julio y que fuera del Movimiento Nacional. Así, el heredero fue designado Príncipe de España, a sugerencia del mencionado López Rodó, no Príncipe de Asturias, como, desde el siglo XIV, ostentaba el heredero de la Corona.

Dos días después del mencionado acontecimiento, el 24 de julio, la Corporación Municipal, encabezada por Millán Aguilar Mazarro, debió enviar un telegrama de fidelidad al Caudillo y otro de felicitación al recién designado Príncipe de España. Lo ordenó el gobernador civil, José María Roger Amat, quien exigió, además, que se le remitiesen copias de los mismos.

Igual había tenido que hacer el Ayuntamiento en el anterior mes de enero, pues, debido a los incidentes estudiantiles provocados en diferentes universidades españolas, el Consejo de Ministros del día 24 acordó declarar, durante dos meses, el estado de excepción en todo el territorio nacional y que, la fecha siguiente, se adoptaran medidas en las Corporaciones. A tal fin, se convocó telefónicamente un Pleno Extraordinario que decidió, por aclamación y mediante un telegrama enviado a la Casa Civil del Jefe del Estado, "mostrar su adhesión al criterio de autoridad que implica la declaración del estado de excepción, encaminado a poner término a acciones dirigidas a turbar la paz de España y derivadas de la estrategia internacional". Ese año de 1969, el Presupuesto Municipal fue de 53.174.177 pesetas (casi 320. 000 euros).

La principal fuente económica sobre la que se asentó la ciudad, ante el declive de las minas de carbón, procedió de las empresas establecidas en el Complejo Industrial.

En 1969, los trabajadores de ENCASO en todo el país sumaban 7.887, de los que más de la mitad, 4.194, pertenecían a Puertollano, donde había 6 directivos, 596 técnicos, 177 administrativos, 333 subalternos y 3.082 obreros. Estos últimos, del 17 al 25 de abril, hicieron a pie los desplazamientos entre la ciudad y la fábrica, sin emplear los medios usuales de transporte público, como protesta contra el convenio colectivo firmado en Madrid el día 1 de ese mes. La resolución del Ministerio de Trabajo que lo aprobó apareció en el BOE del 6 de mayo. Entre 1964 y 1972, fue director de la factoría Julio de los Cobos Acín, ingeniero industrial y licenciado en Ciencias Económicas.

En 1969, el valor de lo producido por todas las Sociedades del Complejo llegó a 10.000 millones de pesetas, mientras que El Poblado disponía de 306 viviendas, siendo la empresa también dueña de 186 casas en la Barriada San José, a amortizar en cuarenta años, de otras 300 de renta limitada a pagar en cincuenta, sin intereses, además de haber patrocinado la Cooperativa Santa Bárbara, que edificó 304.

Como noticia positiva, un Consejo de Ministros celebrado en La Coruña el 14 de agosto acordó ampliar el tratamiento de crudo en la refinería de dos a seis millones de toneladas anuales.

El sábado 25 de enero, el delegado nacional de Educación Física y Deportes, Juan Antonio Samaranch Torelló, que entre 1980 y 2000 fue presidente del Comité Olímpico Internacional, estuvo en la localidad, visitando el Gimnasio Municipal. Ante la carestía de instalaciones, una pancarta decía: "Samaranch, contamos contigo".

El 17 de marzo, el obispo, Juan Hervás Benet, bendijo e inauguró las Escuelas Parroquiales San José, de la Institución Teresiana, que constaban de nueve aulas para Primaria, cinco para Bachillerato, dos para Formación Profesional, salón de actos, comedor escolar, capilla y residencia para el profesorado. Ese año también echaron a andar el reedificado Grupo Escolar Padre Manjón, de siete unidades, en la calle Cañas, y las seis creadas, en un edificio contiguo, para alumnos de Educación Especial, lo que fue una novedad importante.

Por entonces, en las Fiestas Patronales en honor de la Virgen de Gracia no había excesivas actividades, volcándose la Corporación en la celebrada durante el mes de mayo.

De ese modo, sólo se organizaron una Tirada de pichón y un Concurso de Pesca en la Garganta del Buenagua, en el río Guadiana. Asimismo, los días 8, 9 y 10 de septiembre, tuvo lugar la Feria de Ganados, la "Cuerda", que, ese año, comenzó a desarrollarse en El Charcón, junto a la carretera de Ciudad Real.

El 8 de septiembre, durante la misa, el alcalde hizo la ofrenda de la ciudad a la Patrona, mientras que, por la tarde, a través de las calles de la villa, discurrió la habitual procesión multitudinaria de cada año en ese fecha.

El 9, Esaú de María Díaz Ramírez, coadjutor desde 1956 en la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, abandonó la ciudad para tomar posesión de la parroquia de la Asunción, en Tomelloso.

Dos días antes, el 7, se había colocado la primera piedra de la iglesia de San Antonio de Padua, oficiando la ceremonia el párroco, Juan José Delgado Criado. Tres años más tarde, el 10 de diciembre de 1972, fue inaugurada y bendecida por el obispo.

Como final, señalar que la ciudad, al margen de la crisis del carbón, de consecuencias funestas, seguía siendo un emporio industrial de primer orden, pero, al mismo tiempo, mostraba carencias en pavimentación, abastecimiento de agua y alcantarillado, además de deficientes accesos a la misma.

Modesto Arias