Provincia

Quiere un río vivo

Siembran de cruces el cauce del río Guadalmez

Simbolizan la muerte del río, de su fauna, de su flora y del mismo pueblo de Guadalmez, pues Guadalmez es un pueblo agrícola y ganadero

Carlos Mora Mesa

08/09/2019

(Última actualización: 09/09/2019 08:52)

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El cauce seco del río Guadalmez, a su paso por el puente que da entrada a la población homónima, ha aparecido esta mañana sembrado de cruces de madera, que simbolizan la muerte del río, de su fauna, de su flora y del mismo pueblo de Guadalmez, pues Guadalmez es un pueblo agrícola y ganadero, esencialmente, y la huerta tiene un gran peso en su economía, por lo que el río Guadalmez es la vida para este municipio.

Con ello, la A.C. Leandro Niño y Neoraíces han querido reivindicar la urgente necesidad de que se dote al río Guadalmez de un caudal ecológico que asegure la supervivencia de muchas de las especies de peces y anfibios que tienen su hábitat en este río, así como la avifauna unida a él y la importante vegetación de ribera. Cada uno de las cruces simbolizaba la muerte de esos peces, ranas, cangrejos, nutrias, garzas reales, cigüeñas negras, gansos del Nilo, cormoranes, ánades reales, fresnos, adelfas, chaparros o encinas, que basan su supervivencia en la existencia de este curso fluvial. Pero también la de cada uno de los vecinos del municipio, que pueden perder su secular forma de vida, porque el río Guadalmez es garantía de futuro.

Desde que hace unos años, la Unión Europea declarase esta zona del cauce del río Guadalmez como ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) y LIC (Lugar de Interés Cominitario), está prohibido llevar a cabo cualquier tipo de intervención en él, y por tanto, las soluciones clásicas, para paliar los problemas de años de sequía, como el que hemos sufrido recientemente, no pueden ser contempladas, así pues, no se pueden realizar presillas ni limpiar su cauce, que las sucesivas crecidas del río, durante el periodo de lluvias, está cegando, al ser crecidas muy fuertes que arrastran mucho material. Esta desaparición de la profundidad del cauce, lleva a que en los meses de verano, éste se quede completamente seco, y ni siquiera se mantengan las tradicionales "tablas", que aseguraban la supervivencia de la fauna y flora fluvial durante el riguroso estío guadalmiseño.

Así pues, si queremos un río Guadalmez vivo, y proteger las diferentes especies animales y vegetales unidas a él, nuestras Administraciones Públicas deberán actuar y asegurar un caudal ecológico, también para los meses de verano, que evite el drama que estamos viviendo los últimos años. E igualmente, el futuro de Guadalmez pasa por disponer del agua de su río, como lo han venido haciendo durante siglos.