Opinión

Artículo de Carlos Mora Mesa

¿Fronteras o puentes? Guadalmez quiere ser puente

Carlos Mora Mesa

19/07/2019

(Última actualización: 19/07/2019 23:47)

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Desde que la Carta Magna de 1978 consagró la España de las Autonomías, nos hemos puesto a trabajar con ahínco para crear nuestros particulares reinos de taifas, y si bien, gestionar y administrar nuestro territorio por nosotros mismos, es a priori, una ventaja, también llevar las cosas a los extremos, puede crearnos problemas burocráticos sin sentido. En una Unión Europea, donde las tradicionales fronteras estatales se vuelven cada día más porosas, es un contrasentido que nosotros queramos erigir nuevas fronteras administrativas infranqueables, perjudicando gravemente al ciudadano y complicando de una manera absurda la prestación de los servicios que las distintas Administraciones Públicas están obligadas a desarrollar.

A pesar de que las Autonomías han traído una descentralización muy acusada al sistema estatal, que debería repercutir en un desarrollo más general del territorio, los nuevos centros de poder y de toma de decisiones, capitales regionales y provinciales, vuelven a repetir el esquema de centralidad de los estados decimonónicos, creando unas zonas de influencia, que son las que verdaderamente experimentan dicho desarrollo, una periferia, y una zona ultraperiférica, ligada a sus fronteras administrativas, que sigue sufriendo los mismos problemas, sino más acentuados, que con el estado centralista. Este es el caso del municipio de Guadalmez, arrinconado entre tres comunidades autónomas, Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha, y tres provincias, Córdoba, Badajoz y Ciudad Real, que sufre como pocos el llamado “efecto frontera”.

No hay duda que el autogobierno es bueno y necesario, porque acerca al ciudadano los centros de toma de decisiones, suponiendo que dichos gobiernos son mejores conocedores de la problemática y necesidades de su ciudadanía, y por tanto, pueden aportar soluciones más factibles y eficaces. Pero las diferentes Comunidades Autónomas no pueden vivir de espaldas las unas a las otras, porque su obligación no es otra que optimizar los servicios prestados al ciudadano, y no crear barreras que entorpezcan o menoscaben dicha prestación.

Así pues, podemos ver las delimitaciones territoriales, ya sean autonómicas o provinciales, como fronteras, que nos separan de los territorios vecinos, o bien, considerarlas como puentes que unan tierras para que sigan manteniendo unas relaciones sociales, culturales y económicas que se extienden a lo largo de siglos. Este es el debate, ¿fronteras o puentes?, y Guadalmez, lo tiene muy claro, quiere ser puente, un puente por el que transite lo mejor de Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha.

Es decir, la cooperación entra las distintas Comunidades Autónomas y Diputaciones, puede ser un gran instrumento para el desarrollo del mundo rural, y sobre todo de los territorios periféricos, y por ello sería bueno que las distintas administraciones públicas trabajasen con planes, proyectos e iniciativas conjuntas que aúnen lo mejor de cada territorio y aporten diferentes experiencias y soluciones a unos problemas compartidos, desde la óptica de cada territorio. Y Guadalmez, por su situación ultraperiférica, y converger con tres Comunidades Autónomas y tres provincias, bien pudiera ser un buen campo de experimentación para impulsar acciones en común, ya sean de tipo sanitario, cultural, económico, educativo o social entre Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha, así como entre las Diputaciones provinciales de Córdoba, Badajoz y Ciudad Real. Es una oportunidad que habría que explorar porque bien pudiera paliar, en parte, la fuerte despoblación que sufren los municipios periféricos de cada región o provincia, y la carencia en la prestación de muchos de los servicios públicos. Guadalmez quiere ser puente, y no se resigna a ser arrinconado entre nuevas fronteras administrativas, y nos ofrece la experiencia de ser un pueblo crisol de culturas, que ha sabido aprovechar lo mejor de Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha.

Carlos Mora Mesa