Opinión

Nuevo el secretario y nuevo el Auditorio para la toma de posesión

Primeras novedades en el Ayuntamiento de Puertollano

El Auditorio no es un lugar incoherente para tal acto- jurídicamente no hay pegas- porque la política no está reñida con la cultura

Manuel Valero

11/06/2019

(Última actualización: 12/06/2019 10:48)

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Nuevo marco para la constitución del parlamento de Puertollano -el Auditorio-, nuevo secretario del Ayuntamiento - Juan Alfredo Guzmán Mansilla- para iniciar una etapa de continuidad que ponga fin a la cadena de antecedentes de secretarios fugaces. Todo parece nuevo. Y de hecho lo es. Porque tanto la primera autoridad funcionarial como el lugar donde los representantes del pueblo darán forma a la Corporación electa son nuevos...

Nuevo el secretario en esta plaza, claro, dado que ya viene con experiencia que necesitará para ejercer sus funciones como principal fedatario de la Administración local. El ayuntamiento es la sede del gobierno local y por tanto es en esencia político. Pero los actos del gobierno municipal también han de ajustarse a las leyes. En ese sentido el cuerpo funcionarial es indispensable para el buen funcionamiento de la máquina político-administrativa, desde la burocracia fungible de un mero trámite a la ejecución de las grandes decisiones plenarias y su ajuste a derecho.

Tanto como el equipo de gobierno pesan en un ayuntamiento los secretarios, los interventores, los tesoreros, los funcionarios de nivel, como los funcionarios o trabajadores públicos menos cualificados pero absolutamente indispensables para que todo marche bien: desde el visto bueno del secretario a una decisión de fuste a la presencia de sillas en un simple acto público.

No han sido tiempos de bonanza y el Ayuntamiento de Puertollano, como la mayoría de los ayuntamientos de España, se administra a la sombra del ajuste imperativo de Hacienda y cada uno de ellos con su deuda, la viva, la muerta o la real, que esta es otra historia. La realidad pondrá por ello frente al espejo tanto a políticos como a funcionarios que tendrán que gobernar y engrasar las piezas a partir de lo que encuentren y arreglar entuertos pero también y necesariamente poner en marcha proyectos nuevos y refrescar el enrarecido ambiente de los últimos tiempos.

Sin embargo, el hecho de que el nuevo secretario haya tomado posesión de su cargo a pocos días de la constitución de la Corporación es una feliz coincidencia por cuanto aviva la sensación de regreso a la normalidad, luego del vaivén pasado. Y la normalidad es parienta de la tranquilidad, y la tranquilidad –sin sobresaltos- alumbra el seso en la toma de decisiones. Es como una tisana que alivia la carga de afrontar el gobierno de una ciudad.

Ha sido el nuevo secretario el que ha iniciado de alguna forma la nueva etapa que parece abrirse en el Ayuntamiento. Lo del Auditorio para firmar el acta de concejal y jurar o prometer fidelidad a las leyes y la investidura a la alcaldesa es inédito, aunque ya se venía barajando de antiguo. Nuevo e insólito.

Debo reconocer que cuando me enteré me pareció una decisión que descontextualiza el acto político más solemne de una legislatura que es la toma de posesión. Lo suyo es hacerlo donde corresponde: en el salón plenario soberano y si es chico, pues a apretujarse un poco, que los ciudadanos lo que tienen que hacer es asistir a los plenos con frecuencia. Pero no. Será un lugar destinado a la cultura el nuevo marco para la constitución de la nueva Corporación electa que arranca con un nuevo secretario y lo hará con una nueva alcaldesa.

Sí, debo reconocer que en principio me pareció un traslado para darle una grandilocuencia añadida a la que ya tiene de por sí la toma de posesión de los nuevos regidores. Pero dadas las razones que uno ha podido rascar –abultada asistencia familiar, exceso de público, ámbito pequeño para la concurrencia general, el calor, la incomodidad, la estrechez- más la novedad en sí misma de escenario que acentúa aún más la sensación de cambio no me parece tan fuera de lugar ni grandilocuente. Además se argumenta como bazas a favor, la amplitud del Auditorio, mayor solemnidad del acto, comodidad para los asistentes y la apertura a toda la sociedad y a cuantos ciudadanos quieran asistir.

El Auditorio no es un lugar incoherente para tal acto- jurídicamente no hay pegas- porque la política no está reñida con la cultura y mucho menos con la cultura política de la que muchos adolecemos, no en el sentido de que los concejales tengan que ser necesariamente cultos, sino en el modo de entender la política e incluso la democracia. Y si las matemáticas no lo impiden, que no lo impedirán, al nuevo secretario, al nuevo marco de inicio de legislatura se añade una alcaldesa nueva que recibirá la vara de mando de manos de otra alcaldesa por primera vez en la historia local.

Tampoco abunda esa sucesión femenina en muchos ayuntamientos. De los 21 concejales que darán cuerpo a la Corporación la inmensa mayoría son nuevos. Un estreno. Y en el Auditorio. Tal vez los que no sean nuevos sean los viejos asuntos pendientes pero es de buenos demócratas reconocer que lo mejor para enfrentarlos y gestionarlos son nuevas personas y nuevos ánimos.

Un voto de confianza, por tanto, a quienes nos representan en el hemiciclo local, tanto en el gobierno como en la oposición. Y al cuerpo funcionarial encabezado por el flamante secretario. Lo nuevo no siempre es garantía de éxito pero abre expectativas. Es justo darles a todos un recorrido razonable antes de hacer una foto fija de la situación, que se hará dé lo que dé el objetivo que fije la fotografía.