Opinión

Artículo de Opinión de Mario Villamor Nodal

La eutanasia ha vuelto

Mario Villamor Nodal

08/04/2019

(Última actualización: 08/04/2019 21:53)

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Quizás este debate nunca se fue y nunca debió cerrarse. Dado que no elegimos cuándo, cómo y dónde nacer, ¿no sería justo poder decidir cuándo abandonar el mundo?

El instinto de supervivencia del ser humano es algo inmanente al mismo. En no pocas ocasiones hemos visto a un grupo de personas en televisión relatando cómo han sobrevivido a una catástrofe natural. También, mediante la denominada «ley del más fuerte». Pero, ¿qué pasa cuando ese instinto se apaga?

Vivir ha de ser algo de lo que disfrutemos. Saber encontrar lo bueno dentro de cada mala situación. ¿Qué ocurre cuando solo vives porque una ley te impide morir?

En este sentido, también se han escuchado opiniones como: ¿si cada persona es dueña de su destino por qué tenemos la obligación de llevar casco en la moto y el cinturón de seguridad en el coche? Considero que no merece la pena responder, al ser situaciones que no resultan comparables. Vivir 24 horas al día, 365 días al año, con dolores que únicamente se te van a calmar, por ejemplo, con morfina, es una realidad bien distinta.

Cuando batalla tras batalla perdemos energía, cuando nuestro único destino es estar postrados ante una cama sin poder valernos por nosotros mismos, en ciertas situaciones en las que ya no somos la persona que queremos y vemos que hemos llegado al límite… llega un momento en el que sentimos que todo el dolor que sufrimos día a día, ya no solo físico, sino también mental y sentimental, no compensa y simplemente pedimos irnos con dignidad. Este es el caso que actualmente está en boca de todos: el de Ángel y María José, que ha activado gran cantidad de vergonzosos comentarios por parte de la sociedad y que nos hace preguntarnos qué clase de personas somos.

En primer lugar, la pregunta de la periodista de Antena 3 Susanna Griso , por la cual tuvo que pedir disculpas. En ella preguntó a Ángel, justo después de ayudar a su mujer enferma terminal a morir, si había hecho esto «para incidir en la campaña electoral».

El periodismo debe tener límites y aquí encontramos uno de ellos. Alguien que acaba de perder a su esposa en lo último que piensa es en la proximidad de elecciones.

Y, para las personas que sostienen que todo tiene un objetivo claro de influir en los comicios del 28-A, recordarles que hace tres años celebramos elecciones generales, mismo tiempo que tiene el medicamento que se suministró a María José.

En segundo lugar, las declaraciones del flamante nuevo candidato al Congreso , Juan José Cortés, cuando dijo que la sociedad «no está interesada en resolver» ese tema. Resulta llamativa que la única cruzada pendiente que tiene el, previsiblemente, futuro diputado, sea la de alcanzar la prisión permanente revisable en un caso que, lamentablemente, le tocó de cerca. Igual de doloroso, probablemente, habría sido para él haber escuchado en aquellos momentos que a la sociedad no le interesaba resolver ese tema.

Tampoco creo que la solución pase por deshumanizar la política y convertirla en una guerra de partidos políticos para alzarse con el poder. La política ha de estar al servicio de la ciudadanía y tratar de satisfacer a la mayoría del electorado. Se gobierna para todos, aunque no todos te hayan votado.

La rabia y la impotencia que él y otros tantos padres han sentido por el asesinato de sus hijas, por las que ahora luchan, es la actualidad de Ángel y otros muchos tantos casos que no trascienden.

Si bien la esclerosis múltiple no es una enfermedad terminal ni supone una sentencia de muerte y existen cuidados paliativos y sedaciones para tratar de mitigar el dolor, consideramos que cada persona tiene derecho a poder decidir cuándo no puede seguir aguantando más el dolor. María José sobrevivió 30 años, día tras día, en esta situación. Luchando, primero, por conseguir plaza en una residencia, sin éxito.

También es de importancia el testimonio de la persona que presta cuidados y atención al enfermo. Está claro que no es un asunto sencillo pero, por eso mismo, ha de debatirse y legislarse en aras a resolver la situación de las millones de personas que se encuentran en este tipo de situación. Ha de invertirse en recursos necesarios para poder garantizar la independencia de estas personas.

Casos de enfermedad terminal irrecuperable, de dolor refractario, dolores insoportables, en general, son aquellos a los que queremos referirnos en el presente artículo. Hemos de seguir progresando como sociedad e invirtiendo en ciencia que nos permita curar estas enfermedades y no tener que optar por la eutanasia. Nadie elige estar en esa situación ni desea sufrir a diario.

En la UE tan solo tres países regulan la eutanasia: Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica, siendo estos últimos los únicos que no establecen límite de edad. España oferta al paciente que elija si desea o no recibir más tratamientos . El 4% de los holandeses falleció en el año 2016 por eutanasia . Como se pone de manifiesto, esta opción no es una obligación y, de hecho, se penaliza su mala práctica. Pero si ni tan siquiera legislamos sobre algo por lo que gran parte de la ciudadanía clama a favor, ¿en qué estamos convirtiendo nuestro Estado del bienestar? Las estadísticas apuntan que el 85% de los holandeses está a favor de esta ley.

Distinto es el debate sobre el «cansancio vital» donde personas sanas de elevada edad sienten que su vida ya ha llegado al límite y desean morir. En el debate que suscita este artículo no vamos a entrar a considerar esta ampliación.

Opiniones contrarias encontramos entre los usuarios del foro Religión en Libertad , donde aluden al peligroso devenir de la regulación de la eutanasia, a que los Estados únicamente regulan esta cuestión a fin de ahorrarse pensiones y al abogar más por cuidados paliativos. Apuntan, además, a que abrir el debate sobre una muerte contribuirá a aceptar más muertes por distintos casos . También hay quien alude a que la eutanasia debería estar igual de mal considerada en nuestra sociedad que la pena de muerte. Incluso se denuncia por parte del autor Luis de Moya , que existe miedo por parte de pacientes de elevada edad en territorios como Países Bajos, a que se les practique la eutanasia sin su consentimiento (o que huyen a Alemania para evitar esta muerte indeseada ). Habría que realizar un análisis pormenorizado de estas afirmaciones. De hecho, se dan casos , pero son noticia. Y que lo sean es algo positivo.

Ha de subrayarse que está tasado taxativamente cuándo aplicar la eutanasia: ante una comisión de expertos y ante ausencia de tratamientos sustitutivos. Sufrimiento insoportable, donde no caben mejoras.

Queremos concluir el presente artículo señalando que el debate es de máxima actualidad y creemos que María José y Ángel han llevado a cabo una muy difícil decisión, que tuvieron varios años para ponderar. Finalmente, le ha permitido descansar en paz tanto a ella, como a su cuidador, que puede respirar aliviado porque su mujer haya podido tomar la decisión que tanto anhelaba. El dolor no es electoralismo, se trata de una realidad.

Mario Villamor Nodal