Provincia

"Hoy estamos aquí porque esto hay que cambiarlo, estos cielos limpios, estos espacios puros no se pueden seguir degradando"

Solana del Pino: "Olvidados entre alambres"

Artículo y fotos remitidas desde la Asociación Naturalista Aullidos de Sierra Madrona

Miguel Ángel Duque Duque

23/02/2019

(Última actualización: 24/02/2019 19:34)

Imprimir

En un lugar de La Mancha de cuyo nombre nadie se quiere acordar, rodeado de sierras y valles existe un bonito lugar, entre cuarcitas milenarias, bosques primigenios, jarales eternos, encinares inmensos, prados cubiertos de flores, ríos, arroyos y cascadas de aguas cristalinas bordeadas de alisos y fresnos, formando bellas galerías que cubren sus aguas de reflejos, aguas finas y frescas llenan de vida su cauce, con peces endémicos, cangrejillos, reptiles ,anfibios e insectos, a la vez los bonitos pájaros se alimentan de estos, creando un ecosistema único que no podemos perderlo.

Líquenes colgantes, hiedras, parrizas embellecen rocas y árboles, verdes musgos sus suelos, las aves que vuelan tranquilas en el cielo, las madreselvas floridas llenan de aromas los terrenos, hermanadas con tomillos y romeros, con higueras silvestres, los floridos brezos, madroñas centenarias, lirios salvajes y cantuesos, aromas guardados a través del tiempo.

Sus grandes pinares artificiales, dibujan paisajes nuevos, los encinares con sus bellotas alimentan a la fauna salvaje y al ganado doméstico, criado de modo tradicional desde hace mucho tiempo, estos pinares y dehesas, estos montes escarpados, son criaderos de hongos, setas, espárragos, collejas, berros, madroños, manzanilla, orégano y otras plantas que siempre se han aprovechado, de manera eficiente y sostenible por las gentes del campo.

Tienen muchos encantos escondidos estos montes eternos, si los visitas tranquilo y te fusionas con el medio, encontraras su esencia, entenderás que ya hace milenios, los hombres prehistóricos usaban este entorno para vivir en el seguros, en sus muchas cuevas y abrigos nos dejaron signos de ello, pintados en la dura roca hay dibujos inéditos, de personas, plantas, hongos, cabras, lobos y ciervos, escenas cotidianas: Como una mujer pariendo, una escena de la berrea o un entierro, lo plasmaron en la roca con ello creo que nos dijeron: Que hay que conservar este hábitat, que no es nuestro, que somos insignificantes en la inmensidad del tiempo.

Posteriormente fue pasando el tiempo, se fueron unos, otros vinieron: Iberos, Oretanos, Árabes y Romanos; a esta rica tierra sus entrañas profanaron, sacaron de su interior miles de toneladas de metales preciados: Oro, Plata, Plomo, Cobre y otros metales deseados durante siglos y siglos siguieron sacando, del interior de la tierra sus secretos guardados, hasta que un buen día las minas cerraron, la gente marcho del lugar, el campo quedo despoblado.

En esta coyuntura en la que el dinero era escaso, algunos nobles y sus amigos adinerados, por una miseria los terrenos compraron, se adueñaron del monte, pusieron grandes alambradas, los caminos usurparon, las cañadas reales, cordeles y prados. Se apropiaron de todo sin haberlo pagado, los animales ya, se quedaron encerrados en esos cotos de muerte que estos hombres crearon, pusieron precio a las cabezas de los animales del campo, que llamaron alimañas, de mil maneras los mataron, Lobos, Linces, Zorros, Buitres y Águilas fueron impunemente exterminados, por la sed de sangre de estos hombres adinerados y el pueblo de SOLANA DEL PINO se quedó en el centro por los alambres cercado.

Hoy estamos aquí porque esto hay que cambiarlo, estos cielos limpios, estos espacios puros no se pueden seguir degradando, tenemos que luchar, todos de la mano, para que el lobo como punta esencial de la cadena trófica, vuelva a andar tranquilo en el campo, hay que eliminar las alambradas que les cortan la libertad y el paso, a los animales y habitantes de estos montes olvidados, llamados Sierra Madrona desde tiempos pasados.

Miguel Ángel Duque Duque