Opinión

Por incumplimiento e irregularidades en las condiciones de contratación con los clientes

Endesa Energía y Endesa Energía XXI sancionadas por la CNMC

Acumulan entre ambas 100.000 euros en sanciones, una vez agotados sus recursos para obtener las correspondientes reducciones a las multas

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

28/01/2019

(Última actualización: 29/01/2019 10:56)

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En ciertas ocasiones la avidez de determinadas compañías de servicios o suministros por aumentar su clientela y restársela al competidor, hace que surja una mala praxis, cuyo único y principal perjudicado suele ser casi siempre el usuario o consumidor.

Aunque se trata de una infracción leve, según el Art. 66.4 de la Ley del Sector Eléctrico, no por ello, deja de surgir “una gravedad especial” entre ambos sujetos: Usuario supuestamente embaucado y Compañía infractora.

Me refiero, a que esa “gravedad especial”, significa, que ha quedado roto el cordón umbilical de la confianza que debe regir las relaciones entre cualquier consumidor y suministrador, o lo que sígnica lo mismo, el perjuicio que se genera exclusivamente al consumidor.

Las víctimas preferidas, personas septuagenarias, de esos autodenominados “comerciales” visitadores, doctos en artimañas, suelen tener como norma ¿o instrucción? embaucar de forma miserable a todo aquél que se le ponga por delante.

Suelen responder a un perfil acentuadamente joven y excepcionalmente agresivo en su vocabulario comercial, de corte “sumamente” convincente, de estilo bucanero, que pretende ser a toda costa convincente, acompañándole siempre un “paternaire”.

En ocasiones, dada mi condición de jurista, he sido requerido por algún convecino de planta o escalera para acudir en su auxilio ante estos “abordajes”.

Afortunadamente, entiendo que esta figura digna de la época de Rinconete y Cortadillo, tiene sus días contados, a tenor del Real Decreto-Ley 15/2018, junto a la adopción de medidas de otras compañías eléctricas agraviadas, ante el número de “fugas” clientelares como por ejemplo, la consulta inmediata al supuesto cliente “sustraído”, respecto a sí efectivamente pretende cambiar de compañía.

Ahí se le rompe el cántaro a la lechera del sustrayente, volviéndose a la normalidad.

En el fondo, lo que subyace para todas estas personas de la tercera edad, a la que les ha llegado un merecido descanso, pero huérfano de los suficientes recursos, es la confusión de tanta globalización, en la cual no aciertan a distinguir entre una Empresa Comercializadora de otra que actúa en el Mercado Libre, y nadie se lo explica en un lenguaje sencillo y comprensible

Confiemos en la suficiente difusión de cualquier tipo de noticias, auspiciadas por las Asociaciones en defensa de los Consumidores que vele por la vulnerabilidad de los colectivos afectados y que la CNMC así mismo, endurezca las sanciones, ya que dichas cantidades, para esos “monstruos” empresariales, viene a ser como un cacahuete en la dieta de un paquidermo.

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (Cum Laude)

Diplomado en Estudios Avanzados U.E.

Caballero de Mérito por Real Orden Noruega