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Inscripciones abiertas hasta el 15 de marzo

El cielo de Toledo, protagonista del certamen “Nocturno”

Convocado por la Diputación de Toledo y la Asociación Española de Pintores y Escultores

La Comarca

14/01/2019

(Última actualización: 15/01/2019 16:25)

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La Asociación Española de Pintores y Escultores y la Diputación de Toledo han convocado el Certamen Nacional que bajo el título de “Nocturno”, pretende rendir un homenaje plástico al célebre toledano Azarquiel, con motivo de la conmemoración de los 990 años del nacimiento del astrólogo.

Por ello, y huyendo de las manidas, por repetidas aunque no por magníficas siempre e imponentes, vistas de la ciudad, tan identificativas de su idiosincrasia, los organizadores se han centrado en su cielo y en lo que supuso para Europa, para el mundo, hace ya 990 años.

El mismo cielo de Toledo que inspiró la impresionante obra de Azarquiel, será el protagonista de una muestra que también es innovadora y va a crear mucha expectación, ya que con esta temática, no se han realizado exposiciones en Europa desde hace décadas.

El objetivo de este Certamen es apoyar e impulsar la creación artística nacional y su relación con la astronomía, para lo que se dotado de dos importantes premios creados especialmente para la ocasión, y que bajo el nombre de Medalla “Azarquiel”, reconocerán la imaginación y la plástica en el género de los nocturnos, convirtiendo la convocatoria en una forma de expresión artística contemporánea e innovadora, que además de usar las tradicionales técnicas artísticas para su creación, las utiliza para llevar las ideas a lo más profundo del espectador y potenciar sus sensaciones del cielo toledano.

El Certamen “Nocturno” está pensado para que participen todos los artistas españoles con el objetivo de fortalecer el apoyo de la Diputación de Toledo con la creatividad juvenil y el descubrimiento de los nuevos talentos del arte.

El presidente de la Diputación de Toledo, Álvaro Gutiérrez Prieto anima a los pintores noveles de la región y de toda España, a presentar sus obras ya que "puede suponer un importante impulso para su trayectoria profesional".

Por su parte, José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, estima que “ésta va a ser una ocasión única a las que invitamos a todos los artistas a participar y cuyo tema será enriquecedor y sumamente apetecible, puesto que supone un desafío que, estoy convencido, nos va a cautivar a todos”.

Tal y como asegura Astudillo, “es larga la nómina de artistas españoles que cultivaron el nocturno como Eliseo Meifrén, que indagó las infinitas formas de la noche, Graner, Martínez Abades, Morera, Darío de Regoyos, o incluso los experimentos de Picasso, con pasteles y óleos calificados por la crítica como “un hermoso himno a la noche”.

“Pintar la noche no es cosa fácil”, asegura el Presidente de la AEPE que es además pintor y escultor. “Muchos pintores lo han intentado, consiguiendo que sus lienzos acaben manchados de negro, con colores muertos y luces mortecinas… Sobre todo porque se pintan sin vida los brillos crepusculares y las veladuras nebulosas que caracterizan los paisajes de la oscuridad”.

Entre los requisitos para optar al Certamen, las bases incluyen la presentación de trabajos inéditos, recientes y no premiados en certámenes anteriores.

Podrán participar en el Certamen todos los artistas que lo deseen, nacionales o extranjeros domiciliados en España, con obras originales en las secciones de pintura (dibujo, grabado y acuarela) y escultura.

La técnica es libre, pero el tema será el “Nocturno”, y especialmente la ciudad de Toledo (sus calles, fuentes, edificios, plazas, monumentos, etc., pero siempre representados en escenas o paisajes ambientados en la noche), así como la astronomía en cualquiera de sus concepciones.

Las obras galardonadas pasarán a formar parte de la colección artística de la Diputación de Toledo.

El plazo de inscripción finaliza el día 15 de marzo, pero el jurado que se designará para la ocasión, seleccionará además entre 40 y 50 piezas que se expondrán en el Centro Cultural San Clemente de Toledo, en una exposición que se celebrará en los meses de mayo y junio de 2019.

En el año 2019 tendrá lugar la conmemoración de los 990 años del nacimiento del toledano Abū Isḥāq Ibrāhīm ibn Yaḥyā al-Naqqāsh al-Zarqālī, latinizado como Azarquiel, uno de los más importantes astrólogos y geógrafos hispanoárabes cuya fama e influencia se extendió por toda Europa hasta el siglo XVI.

Adaptó las tablas astronómicas hasta entonces en uso a las coordenadas de Toledo, pasando a ser conocidas como «Tablas toledanas». Puede decirse así que Azarquiel convirtió a Toledo en el Greenwich medieval, cuyo meridiano cero hizo coincidir con el de la capital de Almamún.

También inventó la azafea, un instrumento de navegación derivado del astrolabio que no depende de la latitud del observador y permite orientarse en cualquier lugar del mundo, incluyendo los mares y océanos.

De todos los inventos y descubrimientos que abrieron la era de las grandes exploraciones y los imperios oceánicos, probablemente la azafea sea el más importante. Sin una azafea, Colón jamás habría llegado a América, ni Magallanes y Elcano podrían haber dado la primera vuelta al mundo.

Sin ser marino, Azarquiel recalculó correctamente el tamaño del Mar Mediterráneo y el movimiento del afelio terrestre, se dedicó a catalogar estrellas y planetas con gran precisión y creó el primer almanaque (al-manakh); además de determinar en qué día exacto empezaban los meses de varias civilizaciones, así como la posición de los planetas en cualquier día y hora del año, predecía los eclipses de sol y de luna durante los años posteriores.

El almanaque de Azarquiel constituye el fundamento de las Tablas de Toledo y de las Tablas Alfonsinas, y fue traducido al latín por Gerardo de Cremona muchas décadas después de la muerte del ilustre astrónomo. Cuatrocientos años después, Copérnico le citaría manifestando estar en deuda con él. Este fue su legado a toda la humanidad.

El astrónomo toledano construyó una célebre clepsidra a orillas del Tajo, en la que tomó como modelo un reloj que se decía que había existido en la ciudad india de Arín, dotado de un autómata que señalaba las horas del día mediante unos brazos o varillas.

La clepsidra que diseñó Azarquiel también señalaba las horas de la noche y las fases de la Luna. El ingenio alcanzó una gran celebridad en su tiempo y estuvo en funcionamiento hasta medio siglo después de la toma de Toledo.

Azarquiel está considerado uno de los más importantes astrónomos españoles y el eje de la ciencia medieval europea hasta Copérnico y Kepler, por cuyo mérito la Unión Astronómica Internacional otorgó su nombre a uno de los cráteres lunares, junto al de otro insigne toledano, Alfonso X El Sabio.

Nocturno

El nocturno es un género pictórico consistente en la representación de escenas o paisajes ambientada en la noche.

Este tipo de cuadros se ha dado prácticamente en todas las épocas y estilos del arte, aunque su práctica tenía la dificultad de su representación veraz a causa de la ausencia de luz, por lo que en numerosas ocasiones se tuvo que recurrir al claroscuro y a los efectos lumínicos procedentes de la luz artificial, mientras que la luz natural debía proceder de la luna o las estrellas.

Para la luz artificial se solían emplear velas, teas, lucernas, candiles, fuegos artificiales o elementos similares, mientras que en tiempos más recientes aparecen las luces de gas o eléctricas, neón o las producidas por faros de coche y similares.

Estos focos de luz pueden ser directos o indirectos, pueden aparecer en el cuadro o iluminar la escena desde fuera.

La gama cromática de estos “nocturnos” suele ser fría.

La noche ha planteado siempre un desafío a los pintores, y más aún a los escultores, que cuestionaron las posibilidades de la oscuridad hasta llegar a convertirse en un tema visual convincente y oficialmente reconocido por la crítica y el público.

Asociada antiguamente a imágenes negativas, como la muerte y el peligro, su representación ha evolucionado en la historia de la pintura y la escultura en un intento por menguar esos terrores, embelleciendo la oscuridad con una luz tranquilizadora y enigmática.

Ciertos estilos artísticos han desarrollado especialmente este tipo de escenas, como el tenebrismo barroco.

Es imprescindible referirse a algunos de los nocturnos más famosos, como son: La ronda de noche (1642), de Rembrandt; El 3 de mayo en Madrid (1813-1814), de Francisco de Goya; o Noche estrellada sobre el Ródano (1888), de Vincent van Gogh.

Algunos autores han sentido una especial predilección por este tipo de obras, como James Abbott, McNeill, Whistler o Frederic Remington.

También fue un recurso muy empleado por los impresionistas y realistas estadounidenses, como John Henry Twachtman, Albert Pinkham Ryder, Frank Tenney Johnson y Edward Hopper.

“El homenaje plástico de la AEPE y la Diputación de Toledo al célebre toledano Azarquiel”

Inscripciones hasta el 15 de marzo de 2019

Exposición: Mayo y junio de 2019

Sala de exposiciones del Centro Cultural San Clemente

Diputación Provincial de Toledo

Plaza de Padilla, 2

45002 Toledo

Lunes a viernes de 10 a 14 y de 16 a 19 horas.

Sábados de 12 a 19 horas. Domingos cerrado