Región

Recuerda que "proyecta una polémica macrogranja en el municipio"

La asociación ADERA denuncia que el alcalde de Almendros "expulsa del censo a sus adversarios politicos"

Se opone a la macrogranja por “sonoras deficiencias” y cree que el primer edil "tiene una deuda con los promotores que le obligará a presentarse a las elecciones y quiere allanar el camino"

La Comarca

28/11/2018

(Última actualización: 29/11/2018 07:30)

Imprimir

La asociación ADERA ha denunciado que el alcalde de Almendros "expulsa del censo a sus adversarios politicos". Este colectivo recuerda que el primer edil "proyecta una polémica macrogranja en el municipio" y se opone a este proyecto por “sonoras deficiencias”. Además, cree que el alcalde "tiene una deuda con los promotores que le obligará a presentarse a las elecciones y quiere allanar el camino".

Comunicado completo

El alcalde de Almendros, Acisclo Jiménez, del PP, municipio en el que hay proyectada una polémica macrogranja de cerdos recurrida ante el TSJ de Castilla-La Mancha, ha dado un nuevo paso en su intención de “empadronar” 80.000 nuevos cerdos en este municipio conquense: dar de baja del censo municipal a al menos una decena de sus principales detractores.

Tal decisión ha causado perplejidad en el municipio y especialmente en la Asociación creada para denunciar las múltiples deficiencias de la macrogranja, promovida por una familia que en los últimos 30 años ha actuado como agente electoral del veterano alcalde y que conserva aún sin cerrar otra vieja piara dentro del casco con el apoyo del mismo alcalde y fuerte protesta vecinal.

Se da la circunstancia –según denuncia ADERA- de que esta macrogranja –junto con otra segunda explotación ganadera cuya tramitación administrativa está siendo también analizada en detalle- se proyectaron sobre antiguos terrenos del alcalde, “ofrecidos” a sus cercanos promotores.

Es por ello por lo que en el pueblo hay quienes piensan abiertamente que el alcalde está más interesadamente comprometido con el futuro de la macrogranja que con la mayoría de sus vecinos.

“Para el alcalde –dicen- la granja supone su jubilación definitiva y para el pueblo una hipoteca permanente”. De ahí el interés en tomar posiciones políticas para las próximas elecciones municipales, descabezando a sus críticos que han avalado con múltiples informes las “sonoras deficiencias” de este proyecto, al tiempo que anuncian para la futura Corporación el celo y la decencia que no se ha tenido en esta ocasión.

La insólita decisión del alcalde ha generado un mar de sospechas. La principal es que el negocio jurídico entre el alcalde y los promotores podría estar condicionado a su viabilidad: es decir a la licencia de obras y a la actividad de ambas plantas.

La providencia del alcalde dando de baja a un grupo de vecinos ha coincidido con el conocimiento por parte de ADERA de que también en el plan de gestión de purines que presentaron los promotores, éstos también van de la mano del alcalde. De nuevo el alcalde es el único vecino que “presta” sus fincas para dar viabilidad a un plan de gestión de purines –imprescindible para tramitar el expediente- que está también denunciado por cálculo fraudulento.

“Vende sus terrenos para la construcción de dos piaras, presta sus tierras para esparcir purines, señala un pozo de emergencia municipal –reservado para abastecimiento humano de Almendros y Villarrubio en caso de sequía- como punto de referencia para la acometida de luz y agua para los cerdos…y ¿ahora nos echa a los que lo criticamos?. No se puede caer en mayor indignidad”.

Almendros es un pequeño municipio conquense en el que residen habitualmente unas 260 personas, si bien en los meses de invierno –de lunes a jueves- no se cuenta ni un centenar.

Por tal motivo, el alcalde había solicitado en reiteradas ocasiones a las personas que más tiempo pasan en el pueblo que se empadronen para incrementar la aportación de fondos del Estado, para dar ideas y para que ayuden a conformar la Comisión de Fiestas.

La añagaza en la que pretende ahora refugiarse el alcalde para dar apariencia de legalidad a lo que consideran una “cacicada manifiesta”, recurrida ya por la mayor parte de los “señalados, es el artículo 54 del Reglamento de Población y Demarcación Territorial de las Entidades Locales que confiere al alcalde una suerte de potestad de policía local en materia de censo.

Ello le ha llevado, como señalan los recurrentes, a ejercitar un control con fechas interesadamente elegidas, o como dicen los vecinos “una comprobación de risa” para ver donde están los vecinos.

Algunos han hecho bromas sobre la inspiración del alcalde en el libro del Éxodo al ver cómo el regidor unta los dinteles de las puertas en función de su afinidad política y porcina.

Los afectados enviarán una carta de protesta al secretario general del PP en Cuenca, Benjamín Prieto, presidente a su vez de la Diputación de Cuenca, quien precisamente el mes pasado fue elegido por la Federación de Municipios miembro del Grupo de Trabajo para el Reto Demográfico.