Opinión

Artículo de Julián Jesús García

Hospital Veterinario de Ciudad Real... ¿error urbanístico?

Julián Jesús García

24/11/2018

(Última actualización: 24/11/2018 23:55)

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Según el reglamento para el ejercicio profesional en clínicas de animales de compañía, los servicios que presta una instalación de estas características son los mismos que le corresponden a una clínica, más los de propia competencia.

2. CLÍNICA VETERINARIA. Conjunto de dependencias y servicios destinados a la atención y tratamiento (preventivo y curativo) que puedan requerir análisis y cirugías mayores. Debe comprender, como mínimo, las descritas para el Consultorio y, además, las siguientes:

- Quirófano independiente de cualquier otra dependencia, con medios de reanimación, gases medicinales y monitorización anestésica. - Instalación de radiodiagnóstico de acuerdo con la normativa vigente. - Equipamiento de laboratorio para análisis bioquímicos y hematológicos.

3. HOSPITAL VETERINARIO. Conjunto organizado de dependencias y servicios destinados a la atención y tratamiento (preventivo y curativo) de animales de compañía que pueda requerir análisis, cirugías mayores, incluyendo la hospitalización o el aislamiento de los animales. Además de las condiciones requeridas para la Clínica Veterinaria, deberán estar dotados de:

- Un mínimo de 2 salas de consulta con capacidad para funcionar simultáneamente. - Sala de laboratorio. - Sala de instalación radiológica. - Sala de personal. - Sala de prequirófano. - Salas de aislamiento y hospitalización con jaulas, en condiciones adecuadas a las especies a albergar. - Equipamiento mínimo de ecógrafo y electrocardiógrafo.

Dispondrá del número necesario de veterinarios que permita garantizar un servicio continuado de asistencia presencial veterinaria en el hospital las 24 horas, en especial a los animales hospitalizados.

Reglamento para el ejercicio profesional.

Este hospital de reciente apertura, se abrió el 19 de este mes corriente, está situado en plena calle del Carmen de la Capital, a la altura del nº 17 dentro de Rondas, podríamos decir que si no en el centro, es semicéntrico. Dispone este hospital de un patio trasero, lo que supone mi mayor preocupación, aunque todo él me preocupa en el aspecto que me parece una alarma hacia la salud pública del vecindario principalmente. Este patio, aunque disponga del suelo el hospital, el espacio es privativo de todas y cada una de las comunidades de vecinos que lo integran y son bastantes, pues da a cuatro calles: Calle del Carmen fachada principal, Ronda de Sta. María, Puerta de Sta. María y Calle Ciprés. Vivimos cientos de vecinos en él.

El respiradero de las salas de aislamiento como de las demás instalaciones que poseen lo tienen en una chimenea a la altura de un primer piso, no sé si poseen filtros adecuados o no y viene a ser indiferente. Estas salas de aislamiento están preparadas o deben estarlo para enfermedades infecciosas y contagiosas, y para observar la evolución de dichas enfermedades. La cuestión es si es correcto montar una instalación de estas características de buenas a primeras y sin contar con ni un solo vecino, creo que deberían haber consultado a todas y cada una de las comunidades aledañas, no solo por el tema del aire, también a la hora de instalar los seis aparatos de aire acondicionado que han montado, pues han roto el silencio y la paz que disponíamos, sobre todo a la parte que da a la Calle Ciprés, que es donde da directamente el patio. No han consultado ni con la comunidad de vecinos de referencia ¿No cuenta nadie aquí? ¿Dónde están los estatutos de la comunidad de vecinos?

El patio sobre todo en verano se convierte en un sitio de recreo, pues posee una piscina, repito: las instalaciones de salida del aire del hospital están a la altura de un primer piso. La piscina la frecuentan sobre todo niños que son más vulnerables a cualquier contagio y enfermedad, olores, etc.

Me preocupa el tránsito y el acceso para los animales enfermos en la calle del Carmen, pues no dispone de aparcamiento suficiente al estar siempre saturado. Me preocupan las personas que transitamos por ahí y nos vemos sometidos a un transitar de animales enfermos que pienso no es imagen para una calle céntrica de la ciudad, más los peligros que entraña en el tema de contagio y enfermedades.

Me preocupan las pruebas que realizan en el hospital que provocan radiación y otras emanaciones, rodeado de viviendas como está.

Me preocupa la evacuación de las aguas de esta instalación, los desagües, antibióticos, otros medicamentos, tóxicos, parásitos, malos olores, etc.

Me preocupa el hecho de que el centro esté abierto las 24h del día dentro de rondas en el anillo del centro de la capital.

Me preocupan los excrementos y orines como posibles fuentes de infecciones y de contagio por todo el barrio. Ya están las calles bastantes saturadas de estos subproductos nada gratos para los seres humanos.

¡Todo ello me lleva a preguntarme tantas cosas!

¿Es saludable y lícito verter el aire así a un patio de vecinos tratándose de esta clase de instalación?

¿Por qué se monta la instalación sin aviso y consulta previa al vecindario? Pues creo que causa el suficiente impacto como para hacerlo.

¿Qué va a suceder en la puerta principal y alrededores con el tránsito de los animales?

¿Qué usos se le va a dar a este patio del que disponen en el aspecto del suelo? Pues está montado como un lavadero.

¿Qué pasa si esta instalación tiene un fallo tecnológico y provoca fugas o escapes de agentes contagiosos o enfermizos de cualquier tipo y salen hacia el medio?

¿Se puede montar una chimenea de aire a la altura de un primer piso y desahogando en mitad de un patio de vecinos y en el centro de una ciudad?

¿Se puede consentir caer enfermo por cualquier vía, por ruidos y vibraciones de aparatos de aire, por el propio aire, por fallos de instalación o posibles negligencias, etc.?

Y con todo ello más lo que se me escape, vengo a desembocar en la raíz del asunto: ¿Por qué se da un permiso o licencia a un servicio de este tipo en la ubicación que se encuentra? Me parece una negligencia tremenda hacia el peligro o posibles peligros que entrañan o pueden entrañar hacia la salud pública. El sentido común me dice que hay que prevenir el más mínimo supuesto, tratándose de salud pública.

¿Por qué no se aleja esta instalación fuera del casco urbano desde el principio? Desde el inicio, desde el permiso de obras.

El tema de la licencia se gestiona desde la concejalía de urbanismo, desde el servicio técnico, al que me dirijo desde este otro medio, pidiendo que rectifique. Según mis entendederas, el principio que debe prevalecer en este asunto es el de la salud pública por encima del negocio.

Pienso que el servicio este es necesario, pero no aquí donde lo han concedido, en las afueras y procurando que no existan molestias en viviendas y choques con otros servicios. Los dueños de las mascotas se van a desplazar exactamente igual, la cercanía sería un absurdo, el resto de la ciudad siempre está a cierta distancia.

He repasado legislaciones, leyes autonómicas y ordenanzas municipales, viendo y comprobando que son un “corta y pega” unas de otras, encontrándolas fuera de tiempo y descontextuadas hacia el tiempo que vivimos. En este asunto del que hablo no era lo mismo Ciudad Real hace veinte años que ahora, pues la proliferación de mascotas ha sido espectacular y por ello requieren de más y completos servicios, y de pensar y legislar hacia la inclusión y ordenación en la ciudad de estos servicios no es lo mismo una simple clínica veterinario que un hospital veterinario. Y cada núcleo urbano tiene sus propias características.

Creo que tanto ordenanzas como leyes superiores en este asunto, como en otros muchos están trasnochadas, pues la vida evoluciona y es a lo que deben ajustarse.

Por último, diré dos cosas más: una la falta de reacción del vecindario, la mansedumbre con la que acepta toda la ciudadanía, cuando está en juego su propia salud. Y si aceptan esto ahora, en un futuro, puede irse de las manos.

Y mi conclusión y opinión es: que no es el sitio para una instalación de este tipo. Con el tema de la salida del aire nada más, no se sostiene la instalación, no es posible disolver en la atmosfera con garantías la respiración ni el control con seguridad de posibles fallos. No es posible ubicar de ningún modo la instalación aquí, es materialmente imposible sin poner en riesgo la salud. Creo que el ayuntamiento ha metido la pata hasta el fondo en este asunto, pues debería haber ubicado una instalación como esta en las afueras, respetando principios de salud pública, ordenación urbanística y la viabilidad y permanencia en el tiempo de la instalación. Y rogaría a la sección de licencias se replanteen el asunto y decidan lo que es más conveniente para la salud pública. Esto está fuera de lugar y no me canso de repetirlo.

Julián Jesús García