Puertollano

A las 18 horas

‘Ascenso a la luz’ de Isabel Castañeda Jiménez se viste hoy de largo en el Centro Cultural de Puertollano

De la mano de Ediciones Puertollano y con prólogo de Eduardo Egido

La Comarca

15/12/2017

(Última actualización: 15/12/2017 20:56)

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Isabel Castañeda Jiménez presentará su libro “Ascenso a la luz (un proyecto de cambio)” esta tarde, a partir de las 18:00 horas, en el Centro Cultural de Puertollano (calle Numancia).

El volumen publicado por Ediciones Puertollano recoge el itinerario seguido por la autora para culminar el ascenso a la luz, mediante, como reza el subtítulo, un proyecto de cambio, como escribe Eduardo Egido en su prólogo.

Un libro autobiográfico en el que describe en los primeros capítulos la deriva que mantiene su vida en la sombra después del vuelco que ha experimentado su cómoda existencia anterior.

La sucesión de textos describen a una mujer deambulando por un espacio claustrofóbico y oscuro donde va tanteando la apertura de claraboyas que permitan claridad. Es consciente de que la luz no se mostrará de manera súbita sino que irá apareciendo paulatinamente para disipar la penumbra.

A lo largo de la narración de episodios puntuales asistimos a la descripción de cada herida, de cada punto de oscuridad, de cada acontecimiento lacerante, y comprobamos que el dolor remite poco a poco merced a una voluntad firme de hacerse con las riendas de la toma de decisiones. Asegura una máxima latina que “vence quien se vence”; en consonancia con ella, Isabel es consciente de que el reto al que se enfrenta tiene como contrincante primordial a ella misma. Esta es una de las lecciones más importantes del libro: a la hora de pedir ayuda no te olvides de ti mismo.

La autora

Nació en Puertollano y es licenciada en Filosofía y Letras (Sección Románicas). Ha desarrollado su labor docente de profesora de Lengua y Literatura Española en el IBS Dámaso Alonso durante 5 años y el resto, hasta su jubilación, en el IBS Fray Andrés.

Terapeuta Transpersonal por la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal Kayzen. Durante cinco años ha impartido cursos, primero en la que era La Casa de Cultura y después en el Centro Cultural.

Palabras de la autora

Todo se inició cuando, en momentos difíciles, comencé a hacerme preguntas como ¿quién soy? ¿qué potencialidades tengo? ¿qué rumbo quiero dar a mi vida?

A partir de entonces, fui dando salida valiéndome de la escritura al dolor por las pérdidas, las frustraciones, las soledades, incomprensiones y todo tipo de emociones que estaban estancadas.

El báculo que sirvió de apoyo a todas ellas fue la esperanza.

Por eso este librito sólo tiene una pretensión: servir de ayuda a algunas personas que estén pasando por un mal trance, para buscar el faro de luz que ilumine su senda.

Se empieza el camino dando un primer paso.

Adelante, pues.

Prólogo de Eduardo Egido Sánchez

Isabel Castañeda presenta su primer libro con el sugerente título “Ascenso a la luz. (Un proyecto de cambio)”. Cuando la autora comenzó en febrero de 2001 a escribir los textos que lo configuran, no albergaba propósito alguno de darlos a la imprenta para su difusión; en aquel momento pretendía exclusivamente verter al papel un cúmulo de emociones que amenazaba con ahogarla, quería poner ante sus ojos, sacar de su interior, esas emociones para objetivarlas y poder así estar en disposición de examinarlas fríamente y adoptar una serie de decisiones que le permitieran liberarse de los efectos perniciosos que provocaban en su vida. Esas emociones se plasmaron en palabras dictadas por la soledad, el sufrimiento y la incomprensión, y cumplían en su origen el cometido de alcanzar una catarsis, entendida como purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.

A esos textos se agregaron otros como resultado de la realización de un curso de terapeuta transpersonal. En ellos se plasman las respuestas que la autora compone tras indagar íntimamente en sus experiencias vitales mediante un ejercicio de meditación profunda. Por último, figuran una selección de frases y poemas de autores universales que tienen el denominador común de motivar a emprender procesos de cambio en el itinerario personal. Por lo tanto, podemos dividir en estos tres apartados el contenido del libro. Pasado el tiempo, Isabel se planteó el destino que podía dar al conjunto de textos y decidió unificarlos e imprimir alguna copia para dejar constancia de su presencia. Finalmente, animada por algunas opiniones, se dejó convencer para publicar este libro y ofrecer a los demás el contenido de un proceso reflexivo y una propuesta de cambio que resultan claramente transferibles a otras personas.

Quienes la conocen, saben que Isabel Castañeda es experta en transferir a los demás sus conocimientos y experiencias. Hasta ahora lo había hecho de forma verbal en el seminario “Aprende a gestionar tu vida positivamente” impartido durante más de cinco años en aulas municipales, de forma totalmente altruista, que ha conseguido en sus diversas ediciones un número creciente de participantes hasta alcanzar la cifra de varios centenares. Todas esas personas, y otras que sin duda se sumarán, tienen ahora la oportunidad de encontrar en este libro, convenientemente sistematizados, los contenidos de las intervenciones de Isabel en el mencionado seminario.

Afirmaba Franz Kafka que “escribir significa desnudarse totalmente”. El atormentado escritor checo lo hizo a conciencia. Pues bien, Isabel sigue la misma senda. Se pone frente a sí misma para esforzarse en recomponer el rompecabezas de su vida y lo hace tomando buena nota por escrito, sin concesiones al olvido. Es consciente de que todos los demonios de su vida saldrán a escena y también de que no hay otro procedimiento válido para plantarles cara. La imaginamos como una actriz en un escenario sin decorado, con un único foco de luz que ilumina su figura. Permanece de pie, bien asentadas las plantas en el suelo, frente a un público que se mantiene en la penumbra. Se despoja de una prenda-venda y muestra la primera herida. Dialoga sobre ella, con ella. La examina, hurga en su origen, la describe serenamente. Acto seguido se despoja de otra prenda-venda y queda al descubierto la segunda herida. Y continúa así a lo largo de toda la función hasta dejar al desnudo todas las heridas, todas las cicatrices, la accidentada geografía de su cuerpo.

En ese punto, proclama que todas las heridas han sido necesarias, acepta que cada una ha contribuido a esculpir su personalidad. Confiesa que ha hecho las paces con ellas porque de otro modo no hubiera podido seguir adelante en paz consigo misma. La catarsis se ha visto cumplida y ahora la actriz está en disposición de representar un nuevo papel, la escritora está lista para escribir una nueva realidad, la mujer –Isabel- está preparada para vivir una nueva vida.

Hay libros que narran una sola experiencia, real o ficticia, que tiene un valor ocasional en la vida de su autor y que discurre en un breve periodo de tiempo. Hay otros, en cambio, que recogen un acontecimiento esencial en la vida del protagonista, un suceso cuyas consecuencias se prolongan a lo largo de un tiempo interminable. Libros únicos e irrepetibles. El que tenemos en las manos pertenece al segundo grupo. Isabel ha necesitado uno de los acontecimientos más relevantes de su vida, con una amplia secuela de efectos que provocaron un cataclismo en su estabilidad emocional durante un largo tiempo, para poder escribir este libro. Ha necesitado vivir día a día una situación carencial que amenazaba con anular su capacidad de reacción para, al fin, encontrar la fortaleza necesaria para afrontar el desafío.

El libro recoge, como manifiesta su título, el itinerario seguido por la autora para culminar el ascenso a la luz, mediante, como reza el subtítulo, un proyecto de cambio. La protagonista -la misma autora porque se trata de un libro autobiográfico- describe en los primeros capítulos la deriva que mantiene su vida en la sombra después del vuelco que ha experimentado su cómoda existencia anterior. La sucesión de textos describen a una mujer deambulando por un espacio claustrofóbico y oscuro donde va tanteando la apertura de claraboyas que permitan claridad. Es consciente de que la luz no se mostrará de manera súbita sino que irá apareciendo paulatinamente para disipar la penumbra. A lo largo de la narración de episodios puntuales asistimos a la descripción de cada herida, de cada punto de oscuridad, de cada acontecimiento lacerante, y comprobamos que el dolor remite poco a poco merced a una voluntad firme de hacerse con las riendas de la toma de decisiones. Asegura una máxima latina que “vence quien se vence”; en consonancia con ella, Isabel es consciente de que el reto al que se enfrenta tiene como contrincante primordial a ella misma. Esta es una de las lecciones más importantes del libro: a la hora de pedir ayuda no te olvides de ti mismo.

Tras estas confesiones, descarnadas a veces, asistimos a otros capítulos en los que la autora se centra en ofrecer una metodología que ayuda a reforzar la voluntad. Actúa a modo de veleta para establecer los puntos cardinales que permitirán la orientación –localizar el oriente, el punto de la salida del sol, el lugar donde nace la luz- para encontrar el camino que conduce al exterior del laberinto. Es una metodología sencilla, al alcance de cualquiera, que facilita procedimientos y ejercicios prácticos para avanzar en la búsqueda. Por último, como hemos anticipado, el libro contiene un conjunto de frases y poemas de autores universales que no hay que leer de un tirón sino espaciadamente para dar tiempo a que cada idea penetre con profundidad y fertilice el árido terreno en el que nuestras raíces permanecen estériles.

Sea bienvenido este ascenso a la luz hacia el que nos guía Isabel con mano sensible y firme. Sabe dónde nos conduce porque ella ha conquistado previamente ese territorio donde el ser humano halla el bálsamo de la serenidad que destilan la naturaleza, los demás seres y, especialmente, nosotros mismos.