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Con 5 prácticos consejos estas pacientes pueden reinstaurar su vida sexual y aumentar su autoestima y percepción de calidad de vida

Despertar el deseo después de la quimioterapia

Con motivo del Día Internacional del cáncer de mama, la comunidad del Sofá, espacio de diálogo sobre sexualidad, pone el foco en cómo ayudar a las mujeres que han padecido esta enfermedad a recuperar el deseo

La Comarca

17/10/2017

(Última actualización: 25/10/2017 19:34)

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Esta semana celebramos el Día Internacional contra el cáncer de mama. Una fecha que nos recuerda muchos e importantes aspectos relacionados con esta enfermedad: la importancia de la detección precoz, la altísima incidencia y la mejora en los índices de supervivencia.

La Comunidad del Sofá, un espacio donde hablar de sexualidad creado por Platanomelón.com y su equipo de sexólogas –entre ellas Marina Monzón–, quiere poner el foco en temas que aun siendo importantes no se tratan habitualmente y pueden ser de gran ayuda a las más de sesenta mil mujeres que son diagnosticadas cada año de alguno de los tumores más frecuentes (mama, colon, útero, pulmón y vejiga).

En España una de cada tres mujeres desarrolla un cáncer a lo largo de su vida. Una de cada ocho en el caso de cáncer de mama. Cuando a una mujer le diagnostican cáncer y le proponen la quimioterapia como tratamiento terapéutico, no suele pensar en su vida sexual. Ni en si tendrá o no deseo, pues la prioridad es curarse.

En el tránsito por las diferentes fases emocionales, psicológicas, sociales y físicas de esta enfermedad, lo cierto es que el deseo queda relegado y en el momento agudo del tratamiento –con todos sus efectos secundarios asociados– las enfermas ponen todas sus energías en su curación.

Una nueva persona

Una vez superada esta fase, con más energía y ánimo, el siguiente paso es que la persona se reencuentre. ”Hemos de volver a conquistarnos individualmente y también a relacionarnos con nuestro entorno, nuestra familia, nuestra pareja desde la nueva persona que somos tras la enfermedad”, comenta Marina Monzón.

Esta experta nos recuerda que pese a que la imagen corporal haya podido cambiar, –con o sin cabello, con o sin cicatrices, con o sin limitaciones–, la clave es sentirse una persona completa, atractiva, deseable y perfectamente capaz de expresar lo que siente.

5 Consejos prácticos para reencontrar el deseo

1. Cuidado del aspecto físico. Existen múltiples recursos. Peluquerías especializadas en pelucas con diferentes estilos y colores de cabellos. Múltiples complementos. Centros especializados en maquillaje médico. Tiendas de prótesis y complementos para incorporarlas a nuestra vida y nuestro cuerpo de manera habitual y sencilla.

2. Buscar apoyo. Tanto emocional como psicológico. Socialmente contamos con recursos profesionales, asociaciones y grupos de apoyo, sin olvidar el apoyo inestimable de la familia y los amigos.

3. Reencontrarse y piropearse. Uno de los momentos críticos es el aseo, la ducha y el cuerpo desnudo ante el espejo. Cuando somos capaces de mirarnos, observarnos y piropearnos apreciando quienes somos tal cual, el trabajo está hecho. Se puede decir que estamos preparados para ponernos frente a otro, para seducir a nuestra pareja quizá como lo hacíamos antes o aprendiendo nuevas técnicas de seducción que se adapten a nuestra nueva condición física y anímica.

4. Una sesión de fotos. Destacamos de una manera positiva las sesiones con fotógrafos especializados que muestran la belleza de nuestro cuerpo de manera natural. Verse retratado y poder seducir a nuestra pareja con las fotos de la sesión puede ser un recurso altamente valioso para la pareja.

5. La autoexploración. Redescubrir nuestra piel, recordar los circuitos neuronales del placer sin marcarse objetivos de rendimiento, como por ejemplo darse un masaje y disfrutar del contacto piel con piel, es muy aconsejable. Cuando una persona sabe lo que le gusta y cómo le gusta, puede guiar a su pareja para que el encuentro íntimo sea más placentero y erótico.“Sentir deseo y placer no está reñido con la adversidad”, subraya Monzón. Cultivar el deseo para uno mismo y como forma de expresión con la pareja es un síntoma de salud. Cuando una persona reinstaura su vida sexual, tenga o no pareja, la percepción de su calidad de vida y su autoestima aumentan.

Son múltiples los beneficios de mantener una vida sexual activa. Generamos endorfinas. Nos percibimos más atractivos, aumentan las ganas por el cuidado personal, por divertirnos, por reírnos, por ser felices. Este escenario de ventajas es idóneo para las personas que han luchado contra el cáncer, una enfermedad que hoy más que nunca cabe recordar es dura pero vencible.