Cultura

Una vida literaria

Nicolás del Hierro: “Los recuerdos me habitan...”

Manuel Quiroga Clérigo

29/01/2017

(Última actualización: 30/01/2017 09:07)

Imprimir

El fallecimiento del poeta Nicolás del Hierro el 14 de enero de 2017 a los 82 años deja una sensación de dolor inesperado. Se trataba de una persona amable, dialogante y trabajadora. Nacido en Piedrabuena (Ciudad Real) llegó en 1954 a Madrid donde al tiempo que se dedicaba a su profesión hizo de su existencia una vida literaria.

Producto de ella es la interesante colección de libros de poesía, de relatos o su colaboraciones en la prensa tanto de su tierra, Castilla-La Mancha, como del resto del país, donde su firma ha sido siempre bien recibida y mejor considerada.

“Elevad la mirada”, reclama Nicolás del Hierro en uno de sus poemas. Y, en un precioso libro titulado “El color de la tinta. Poesía 1962.2012”, publicado por Ediciones Vitrubio (Madrid 2012) reunía sus versos escritos hasta entonces, aunque en los últimos años ha seguido escribiendo y dando a la imprenta el producto de esa constante indagación lírica.

El también poeta y narrador Pedro Antonio González Moreno escribe en un sensato prólogo, al que titula “Una caligrafía de la soledad”: ”…para Nicolás del Hierro recordar no es sólo evocar lo vivido, sino también revivirlo y reinventarlo, dándoles voz y relieve a sus fantasmas”. Además estudia detenidamente la cualidad de escritor manchego del autor, lo cual no es nada vano ya que La Mancha ha dado al idioma español una brillantez inigualable y, por supuesto, el valor de unas letras capaces de convulsionar las costumbres, reivindicar las emociones y analizar de una manera suave pero firme las instancias del amor.

Memorable fue el homenaje que le hizo el Grupo-A7 de Valdepeñas en su ciclo “Vinos de la tierra”, en cuyo Vaso Primero queda para el recuerdo de tan enternecedor poeta. Con motivo de tal acto vio la luz el libro “Cobijo de la memoria”, que es un recorrido por “las páginas de una infancia arcádica y rural, donde los personajes y los hechos cruzan por el corazón y la mente de un niño, dejando en este peregrinaje un lírico poso de nostalgia y de añoranza, de ternura-de dolor a veces-, de crítica social y de canto a la difícil vida campesina en los años siguientes a la guerra civil”:”Mira que si tuviéramos la suerte/de que las golondrinas no fueran…”

Existen un libro muy propio de su personalidad optimista:“Premonición de la esperanza”, producto de una invitación de la Casa Maya de la Poesía de Campeche, al cumplir 80 años. Seguramente es mejor conocer el estado de Campeche y su mundo abierto a ese Golfo de México repleto de añoranza, esas tierras repletas de paisajes, de aves colorísticas y de resonancias épicas, esas hermosas mujeres cerca de las antiguas pirámides. El libro es un precioso testimonio donde, además, se ensalza la memoria y su valor de redención íntima: “Los recuerdos me habitan con un trino/de alondras y jilgueros,/aves que imponen desde el alba/su partitura de ilusiones”. Brígido Redondo en un amable prólogo dice: “Invadido de mundo Nicolás del Hierro, avanza hacia la luz de un fanal que al final de la tierra enciendo su pupilar, este cantor ha multiplicado el corazón en el los ámbitos de la vida y empieza los recuentos de la jornada luminosa por han transcurrido el viaje en torno del ponto inaudito, el riesgo de las cólquidas, las tentaciones de las islas secretas, el rehacerse sobre los abismos de los mares ignotos y la experiencia de los tósigos en los labios de las circes de cauda bípedes, senos túrgidos y lenguas anhelantes”. En un delicado poema titulado “Los pájaros azules” escribe: “Yo creo en el amor. Yo, todavía,/espero de la alondra y no del buitre”.

“Mariposas de asfalto”, accésit del Premio “Rafael Morales” 1999 de Poesía del Ayuntamiento de Toledo es, según F. Caro: “Poesía serena, gozosa del valor de la palabra, sosegada en el tiempo de la entrega”. Estaríamos ante una más de las obras de Nicolás del Hierro que han merecido galardones, como es “Lectura de la niebla”, finalista del Premio Alfonso VIII de Poesía que otorga la Diputación de Cuenca, “Cuando pesan las nubes”, accésit del Premio “Eduardo Alonso” de Barcelona, 1971, “Muchacha del sur”, Premio Puerta de Bisagra, Toledo 1987. “Qué nos queda después de la mirada/al vacío absoluto de las cosas?”, leemos en “Lectura de la niebla”.

En este mundo confuso de mercantilismo literario, de ofuscaciones sociales y de violencias verbales se hace difícil encontrar un escritor consciente del valor de la palabra. Tal Nicolás del Hierro pueda encabezar esa nómina. Además de haber escrito hermosas páginas lírica es un narrador exquisito, demostrado en libros como la novela “El temporal”, accésit del Premio de Novela Ciudad Real, 1984, los cuentos de “Nada, éste es el mundo”, Premio Carta Puebla del Ayuntamiento de Miguelturra, 1986, cuentos que han obtenido dos Huchas de Plata, pero son dos ejemplares como “Personaje sin nombre”(Colección de Autores Castellano-Manchegos, 2001) y “Ojos como la noche” dos magníficos ejemplos de una narrativa ágil, comprometida, amena. Vio traducido al italiano “Al borde casi” por Domenico Felice, de quien Nicolás vertió al castellano “La muerte y el sur” (Ed.Pomezia-Notizie, 1981) publicado en bilingüe.

Otras interesantes obras han jalonado su labor literaria y otros hechos han merecido el aplauso de amigos y amantes de la literatura. Fue fundador de la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha y colaboró en el inicio de la Asociación Castellano-Manchega de Escritores de Turismo, además de crear los Pliegos Poéticos “Tola” y ser cofundador de “Al vent” y socio, en su momento de la Asociación Colegial de Escritores de España, ACE. Ejerció la crítica literaria en “Valor de la palabras” y colaboró en medios como “La Hora de Castilla-La Mancha”, “Luces y Sombras”, Diario “Lanza” de Ciudad Real y el “Día de Toledo” y publicó, en colaboración con Juan Jiménez Ballesta una celebrada “Historia de Piedrabuena”, cuyo Ayuntamiento en el Pleno del 17 de abril de 1997 aprobó la creación de un Premio anual de Poesía que lleva su nombre, entre cuyos galardonados hasta el fecha existen algunos autores de indudable interés.