Puertollano

En respuesta a las declaraciones de la concejal de Hacienda, Lidia Molina

"El verano es siempre mejor de lo que podría ser..., y las cuentas del Ayuntamiento de Puertollano también"

El grupo municipal Ciudadanos afirma “que el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Puertollano sigue presentando una perspectiva distorsionada del estado de las finanzas municipales, planteando una visión idílica de las cuentas con el único fin de no reconocer los errores de su gestión pasada y presente”

La Comarca

16/08/2016

(Última actualización: 29/08/2016 15:57)

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Ciudadanos Puertollano señala en una nota de prensa a la que han titulado "El verano es siempre mejor de lo que podría ser..., y las cuentas del Ayuntamiento de Puertollano también" que la concejal de Hacienda, Lidia Molina, plantea en una entrevista con el diario Lanza “una visión de una situación idílica de la economía” en un ayuntamiento de Puertollano donde “se paga aquello que no queda más remedio que pagar (y con intereses) y no se contraen nuevos préstamos con los bancos porque desde Madrid no nos dejan”.

Según la formación naranja el consistorio puertollanense apareció a la cabeza de la reducción de deuda viva del año pasado entre el resto de los municipios de la provincia” al ser el que más paga porque es de los que más deben.

Para finalizar, piden a la edil que el próximo curso haga “un ejercicio de memoria para sacar todas las facturas de los cajones, repase la aritmética de las sentencias venidas, prevea las que puedan venir y haga un ejercicio de reconocimiento estricto, certero y realista de la auténtica situación de nuestras cuentas, que dista mucho de la que ella ha mostrado”.

Nota de prensa del grupo municipal de C’s Puertollano

Aprovechando estas fechas estivales es un buen momento para recordar la cita de Charles Bowden, quien dijo que “El verano es siempre mejor de lo que podría ser”. Parece que la Concejala de Hacienda de nuestro Ayuntamiento opina lo mismo, pero sobre las cuentas municipales, que para ella son hasta mejores de lo que matemáticamente podrían ser. Y para dar muestra de ello concede una entrevista al Diario Lanza (publicada el pasado día 15 de agosto) en la que se esboza su visión de una situación idílica de la economía de nuestro Ayuntamiento.

Lidia Molina parece considerar un éxito que el total de la deuda viva vaya a reducirse a “solo” 40 millones en el breve transcurrir de tiempo que nos separa del final del año 2020, un auténtico abrir y cerrar de ojos. Lo que no nos dice nuestra concejala es que esa reducción de deuda es únicamente el resultado de que el Ayuntamiento, como entidad de derecho, cumpla con las obligaciones de pago suscritas con las entidades bancarias y de no poder endeudarse más comprometidas con el Ministerio de Hacienda. Es decir, que se paga aquello que no queda más remedio que pagar (y con intereses) y no se contraen nuevos préstamos con los bancos porque desde Madrid no nos dejan.

En esta línea triunfalista, la Concejala de Hacienda y Vicepresidenta titular del área de Economía y Hacienda de la Diputación de Ciudad Real se muestra ufana de que Puertollano “apareciera a la cabeza de la reducción de deuda viva del año pasado entre el resto de los municipios de la provincia”… Por supuesto, señora Molina: Obligatoriamente somos los que más pagamos porque somos los que más debemos, puesto que seguimos también a la cabeza (no en la provincia, sino en toda la región) de los Ayuntamientos con mayor deuda... Es un poco triste vanagloriarse de esto.

Esta reducción de deuda de la que presume nuestra concejala no es un mérito, no es buena gestión, no es un logro, es solo cumplir con las órdenes y restricciones impuestas por el Ministerio de Cristobal Montoro, hipotecando la libertad económica de nuestra ciudad durante muchos años, a cambio de las aportaciones recibidas in extremis para que el Ayuntamiento saliese de una situación crítica en la que se encontraba a punto de arrastrar a la ruina a numerosos de sus proveedores de nuestra ciudad.

Resulta desconcertante, quizás fruto del relax vacacional, que la máxima responsable de la economía local tan solo ponga en la balanza de la deuda, aquella suscrita con los bancos, porque se va a reducir ineludiblemente, y se olvide de poner en el otro platillo las nuevas deudas que amenazan el futuro de las ya de por sí maltrechas arcas municipales. El ejercicio de optimismo de los resultados es tal que no solo no se descuentan los “debes” reales y tangibles, sino que también se dan por seguro para el futuro próximo los hipotéticos supuestos de ingresos que ya el año pasado no se alcanzaron y que, para los próximos, veremos, veremos en qué medida se materializan, dada la terrible situación económica de la ciudad y los efectos que un posible padrón municipal por debajo de los 50.000 habitantes pueda tener en las aportaciones a recibir.

Lamentamos, señora Molina, despertarla de ese sueño de una noche de verano, pero debemos recordarle que cuando partan las golondrinas, seguirán encima de su mesa los casi ocho millones de euros que se deberán abonar por la sentencia condenatoria relativa a la expropiación de terrenos, los dos millones que se deberán pagar tras perder el pleito contra la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha en cuanto a la financiación de la obra de la permeabilización de Las Mercedes-El Carmen, el millón y medio de euros en facturas de vigilancia que esperaban en el fondo del cajón (más las que estén por venir), etc. etc. Y, por si también el calor del verano lo ha borrado de su mente, debemos recordarle que esas cantidades son fruto única y exclusivamente de la nefasta gestión, con mucho gasto y pocos frutos, de los poco afortunados equipos de gobierno socialistas que le han precedido y de los que, desde el año 2007, usted ha formado parte.

Por ello, aprovechamos para pedirle a nuestra Concejala Delegada de Hacienda que, de cara a la elaboración de los nuevos presupuestos, al igual que los malos alumnos tienen que hincar codos durante el verano para los exámenes de septiembre, haga un ejercicio de memoria para sacar todas las facturas de los cajones, repase la aritmética de las sentencias venidas, prevea las que puedan venir y haga un ejercicio de reconocimiento estricto, certero y realista de la auténtica situación de nuestras cuentas, que dista mucho de la que ella ha mostrado... Sería una gran forma de empezar el nuevo curso.