Opinión

A toro pasado; análisis personal y modesto (no soy politólogo) del resultado electoral

Trump: "Podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos"

Marcelino Zornoza Sánchez

28/06/2016

(Última actualización: 28/06/2016 20:48)

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He decidido encabezar mi opinión con la cita de Donald Trump ya que muchos piensan en nuestro país que a la vista de los resultados del 26 J y haciendo el paralelismo, Rajoy podría haber sido un presidente aún más nefasto y hubiera tenido los mismos votos o más. Cuando Trump dijo eso aunque pareciera una boutade tenía su sentido: lo que quería decir es que aunque sus propuestas estén contra la mayoría social por ser ultraconservadoras y algunas incluso rozando el fascismo, la gente le iba apoyar igualmente.

Como defendía Lakoff*, la gente puede llegar a votar a partidos que están en contra de sus intereses sociales o económicos siempre que estos sepan jugar de manera inteligente con sus sentimientos. Un claro ejemplo de esto ha sido el miedo; el PP ha jugado como nadie a manejar el miedo social; miedo a la desintegración de España; miedo a volver a las fases más crudas de la crisis –de la que según el PP se ha salido gracias a ellos-; miedo a un gobierno ‘populista chavista’ de izquierdas; miedo a la inestabilidad que podría poner las pensiones en peligro; miedo a unas nuevas elecciones; miedo a una posible salida de Europa, etc., etc. En esta estrategia ha tenido sus aliados: La Comisión europea cuando anunció que, dependiendo del gobierno, activaría sanciones por el exceso de déficit. Otros de los aliados han sido las empresas/medios de comunicación que han alimentado esos miedos con soflamas disfrazadas de informaciones.

Otro de los sentimientos que sabe explotar a la perfección la derecha es el sentido de pertenencia nacional. La derecha española es experta en capitalizar el orgullo de “españolidad”; para esto no dudan en manipular los éxitos deportivos de las selecciones o deportistas individuales; máximo exponente de orgullo patrio. Hoy en día para un país modesto solo hay un tipo de ‘guerras’: las que se dan en una cancha deportiva. Cuando hay una ‘amenaza’ concreta de Cataluña de abandonar España, manipular este sentimiento es a mi juicio muy influyente electoralmente.

En cuanto a su punto más débil, que es la corrupción, han conseguido que calara en la población un sentimiento de generalización que ‘pringa’ al resto de los actores políticos. Solo el PSOE podría ser comparable pero el nivel de acceso al poder y por lo tanto de acceso a la corrupción de ese partido muy inferior al del PP. La típica frase ‘todos son iguales’, si la gente la asume, ¿qué más da votar al PP o a otro?

A la gente que piensa directamente que España es un país de derechas o directamente un país de ‘mierda’ les digo a lo primero que no, que nuestros compatriotas pueden estar desideologizados pero no son de derechas. ¿Alguien ha visto manifestaciones o corrientes de opinión generalizadas a favor de la desigualdad social o en contra de que las políticas públicas corrijan esas desigualdades? Obviamente no. A los segundos les digo que estas afirmaciones sirven para calmar el dolor de la ‘úlcera’ pero no la curan.

A la izquierda tampoco le han faltado errores. A mi juicio, a Pedro Sánchez le ha sobrado indefinición en los mensajes, mensajes contradictorios, le ha sobrado ‘ruido’ interno y mirar excesivamente a la izquierda para mantener la posición. Le ha faltado mirar más a Sanders o Corbyn y menos a Hollande o Renzi. Además, reproduce miméticamente los problemas que han llevado a los PS europeos a estar como el boxeador apaleado que se balancea en el cuadrilátero sin saber dónde está el contrincante, desembocando en un socialiberalismo que no convence a su base social. Todo esto aderezado con una renovación de cuadros de calidad discutible que le obligó a rescatar a viejas glorias. Veremos si el PSOE es capaz de encontrar su sitio y de nutrirse de más calidad en las personas.

A Pablo Iglesias le ha sobrado ‘chulería’ y, permitirme la licencia, le ha sobrado ‘cal viva’. No es coherente con una mano querer atraer al PSOE y con la otra atizarle con la estaca.

Muchos achacarán lo ocurrido al pacto con IU; pero ¿y si antes de la firma del pacto con IU sus errores, los de Iglesias, ya le hubieron pasado factura socialmente? Creo que el pacto con IU ha salvado a Podemos de una bajada de escaños, aunque sí es cierto que solo ha sido una confluencia en las papeletas: la campaña ha sido un despropósito. Como por ejemplo la resurrección como símbolos de diferenciación de banderas con la hoz y el martillo, que habían sido aparcadas en IU. Creo que la gente castiga este tipo de pluralidad estilo ‘pastiche’. Mítines y mensajes diferenciados llevan a la confusión y dan sensación de falta de uniformidad.

Otro de los errores de Iglesias ha sido la impaciencia: en poco tiempo (elecciones europeas y 20D) había tenido éxitos rotundos y pensó que otras elecciones le catapultarían a la segunda posición. A veces el dicho ‘vísteme despacio que tengo prisa’ es muy acertado.

Como punto muy positivo de Iglesias encuentro que si a las elecciones del 20D se presentó con un discurso tramposo de indefinición ideológica, en estas nuevas elecciones el mensaje ha sido nítido: un partido de izquierda socialdemócrata real. Si hace dos años nos hubieran dicho que había espacio electoral con cinco millones de votantes para un partido a la izquierda del PSOE nos hubiéramos carcajeado. Pues este señor lo ha hecho posible, veremos si son capaces de mantenerlo vivo y creciente en apoyo social.

*George Lakoff, “No pienses en un elefante” Ed. –Complutense.

Marcelino Zornoza Sánchez