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Celebrada este pasado domingo, 19 de junio, en Valdepeñas

Crónica de la Solemne Misa de Clausura del Año Jubilar de la Hermandad Misericordia y Palma por su 300 Aniversario Fundacional

La Comarca

22/06/2016

(Última actualización: 23/06/2016 12:43)

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Este pasado domingo, 19 de junio, se clausuraba el Año Jubilar que S.S. el Papa Francisco concedió a la Hermandad del Stmo. Cristo de la Misericordia y María Stma. de la Palma, con motivo de su 300 Aniversario Fundacional, mediante el cual la Iglesia Parroquial del Stmo. Cristo de la Misericordia ha sido templo jubilar durante 371 días, desde el 14 de junio de 2015 hasta el 19 de junio de 2016.

Un Año Jubilar vivido con mucha intensidad por parte de la Hermandad y de toda la comunidad parroquial que, de manera conjunta, han ido desarrollando diferentes celebraciones a lo largo de todo este año de gracia.

Así, tras la celebración del Solemne Pontifical y Procesión Extraordinaria del Stmo. Cristo de la Misericordia como preludio y pórtico, que se celebró en la víspera de la clausura del Año Jubilar, era el momento de dar por cerrada la Puerta Santa y de clausurar este Año de Gracia. Para ello, la Hermandad y la Parroquia solicitaron hace semanas la presencia del nuevo Obispo-Prior de la Diócesis, D. Gerardo Melgar Viciosa, una vez conocida su designación como nuevo pastor de esta Iglesia de Ciudad Real.

Con gran alegría, toda la comunidad parroquial recibió la noticia de la presencia de D. Gerardo en un día tan especial y, por ello, se preparó con mucho celo y trabajo, la visita de nuestro Obispo así como la celebración litúrgica que sería presidida por él.

De este modo, se preparó la bienvenida de D. Gerardo con la presencia una hora antes del inicio de la celebración de una gran cantidad de fieles que aguardaron la llegada del Obispo. Se realizaron más de 350 libros

para que los fieles pudieran seguir la celebración litúrgica en los que se podía ver la foto de D. Gerardo y el mensaje:

“Bienvenido y Gracias”, como muestra de cercanía y como gratitud por los cambios de agenda que tuvo que realizar el Prelado para estar esa tarde en Valdepeñas.

A las 19:30 horas llegaba a Valdepeñas, por primera vez a una parroquia de la ciudad, D. Gerardo Melgar Viciosa. Venía acompañado del Vicario Judicial de la Diócesis, el sacerdote valdepeñero D. Bernardo Torres, que tanto nos ha ayudado a la Hermandad y la Parroquia en esta Año Santo. A las puertas de la Iglesia Parroquial del Cristo de la Misericordia, Monseñor Melgar fue recibido por el Párroco y Consiliario de la Hermandad, D. Emilio Jesús Montes Romero, quien le dio la bienvenida, le ofreció la imagen de Jesús Crucificado que hay sobre el altar para que fuese besada por el Obispo y puso a disposición del prelado el agua bendita con la que se bendijo y después a los presentes.

Junto al Párroco, la Junta de Gobierno de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Misericordia y María Stma. de la Palma, Reina de los Mártires, también quiso estar presente en esta bienvenida del Obispo quien, tras intercambiar unos breves saludos, se dispuso a entrar en el templo parroquial (prácticamente lleno a falta de media hora para el inicio de la celebración) siendo recibido con efusivos aplausos por los feligreses que se encontraban gozosos por la jordana vivida el día anterior.

D. Gerardo se dirigió al Altar Mayor de la Iglesia para rezar al Santísimo en el Sagrario y elevar una oración ante las imágenes del Stmo. Cristo de la Misericordia y María Stma. de la Palma, Reina de los Mártires. Tras estos breves momentos de oración, el Sr. Obispo se retiró a la sacristía donde pudo

saludar a los 11 sacerdotes concelebrantes de esta Misa de Clausura del Año Jubilar, con la presencia de los párrocos de la ciudad, muestra del buen entendimiento que hay entre ellos y, de forma especial, entre los dos párrocos de las dos parroquias históricas de la ciudad, algo que de un tiempo a esta parte resulta fundamental para la unión de los fieles católicos.

En los minutos que transcurrieron hasta el inicio de la celebración, la Iglesia del Cristo de la Misericordia se llenó de fieles que quisieron acompañar al Obispo-Prior en su primera visita a nuestra Parroquia. El templo se quedó pequeño, tras habilitar el coro para desahogar las entradas del templo, se colocaron sillas individuales en los pasillos hasta ocupar todo el espacio disponible pero, aún así, muchos fieles tuvieron que permanecer de pie y otros tantos tuvieron que quedarse fuera del templo debido a que no era posible acoger más personas dentro del templo parroquial.

A las 20:00 h. daba comienzo la celebración de esta Misa de Clausura del Año Jubilar con la Procesión de Entrada desde la sacristía habilitada para esta ocasión, saliendo al exterior del templo para entrar, por última vez, por la Puerta Santa. Junto al Sr. Obispo, concelebraron con casulla el Vicario Judicial Diocesano, D. Bernardo Torres y el Párroco de la Asunción de Ntra. Señora, D. Enrique Galán, junto a nueve sacerdotes más concelebrantes, actuando como maestro de ceremonias el Párroco del Cristo, D. Emilio Jesús Montes.

Tras el saludo inicial del Sr. Obispo, el Hermano Mayor de la Hermandad, José Ramón Yébenes Canuto, dirigió a D. Gerardo unas palabras de bienvenida y agradecimiento al tiempo que le dio conocer que esta celebración de clausura del Año Jubilar coincidía con la fecha exacta de la fundación de la Hermandad, el 19 de junio de 1716, cumpliéndose 300 años de vida de esta Hermandad desde que sus Ordenanzas fueran aprobadas por el Arzobispo de Toledo, Mons. Valera y Losa. Así mismo, en sus palabras, el Hermano Mayor quiso mostrar la gratitud de la Hermandad y de la Parroquia al Obispo emérito D. Antonio Algora y a todo su equipo del Obispado por la ayuda y colaboración mostrada para que la Santa Sede concediese este Año Jubilar. Un Año de Gracia que ese día acababa con cierta tristeza al haber sido un tiempo vivido con una especial intensidad habiéndose desarrollado multitud de iniciativas encaminadas a dar a conocer el gran atributo divino de la Misericordia a todos, especialmente a los que están más alejados de ella.

Monseñor Melgar mostró su satisfacción por el trabajo realizado y prosiguió con la celebración. En ella participaron alrededor de 20 hermanos que realizaron las lecturas, el ofertorio del pan y el vino y la colecta. El Evangelio fue leído el Párroco de la Asunción, D. Enrique Galán, y precedió a la Homilía de D. Gerardo a los fieles.

En ella, don Gerardo quiso transmitir varios mensajes esenciales que debían resumir las vivencias de este Año Jubilar. En especial habló de la Misericordia,

la que representa la imagen de Jesús muerto en la Cruz, que se venera en esta feligresía desde hace 300 años, y la que vive la Iglesia en este Año Santo declarado por el Papa para los cristianos del mundo. Un jubileo que la Iglesia vive en profunda unidad. Cada una de las ideas transmitidas en su homilía, repleta de un profundo contenido teológico y doctrinal, eran iniciadas con una llamada de atención al Cristo de la Misericordia como ejemplo que representa Jesús en nuestras vidas para vivir la Misericordia. En este sentido, D. Gerardo afirmó que la Misericordia sólo puede ser vivida a través de las Obras de Misericordia, tanto las espirituales y como las corporales. Un mensaje que viene a reafirmar la línea pastoral llevada a cabo y puesta en práctica, durante todo el Año Jubilar y sus siete años al frente de esta parroquia, por parte de su Párroco, el presbítero don Emilio Jesús Montes.

La celebración continuó con la profesión de la fe y con el ofertorio. Momento en el cual el Tesorero de la Hermandad, Jesús Caminero Fernández, informó a nuestro Prelado del Proyecto que la Hermandad había desarrollado durante el Año Jubilar, la Obra Social que consistía en la reconstrucción del Colegio de Ed. Especial “San José” en Brazzaville (República del Congo), por un importe de 12.000 €, cuya directora es la misionera de Almadén, Dª María Teresa Castañeda, de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. Con esta donación de 12.000 €, fruto de la caridad de todos los fieles que han peregrinado durante el Año Jubilar y de distintas iniciativas llevadas a cabo durante este periodo, la Hermandad cumple su objetivo de vivir este Año Jubilar en el doble sentido que se desprende del mandamiento principal de Dios: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo”.

En la parte final de la celebración, el sr. Cura-párroco informó a Monseñor Melgar de la realización de la Oración Jubilar que, durante todo el año, había sido utilizada en las celebraciones jubilares. Así, por última vez, todos los fieles rezaron juntos esta Oración Jubilar que fue aprobada por la Penitenciaria Apostólica.

De nuevo el Sr. Cura-párroco tomó la palabra para informar al Obispo de una breve memoria del Año Jubilar. D. Emilio dio a conocer que, desde que el pasado 14 de junio de 2015 se inaugurara este Año de Gracia, por este templo parroquial han peregrinado miles de fieles que han querido acercarse al Señor para recibir su Misericordia, a través de los sacramentos del Perdón y la Eucaristía, orando por las intenciones del Santo Padre y entregando una limosna para contribuir con el proyecto de la Obra Social.

Estas fueron sus palabras:

“En estos 371 días de Año Jubilar, este templo ha permanecido abierto 4.800 horas, 13 horas ininterrumpidas cada día. Se han celebrado algo más de 400 Eucaristías, de las cuales más de 100 con carácter jubilar. Se ha expuesto el Santísimo Sacramento en más de 70 ocasiones en lo que aquí denominamos la Hora de la Misericordia (rezando la Coronilla de la Misericordia y cantando las Llagas al Stmo. Cristo de la Misericordia). Más de 1.000 horas de confesionario abierto a escuchar y a perdonar.

Informó que hasta aquí han peregrinado fieles de nuestra ciudad, de nuestro arciprestazgo y de otros puntos de la geografía española. Hemos recibido a parroquias como las de Arenas de San Juan, Santa Cruz de Múdela, Sto. Tomás de Villanueva de Ciudad Real. Especial recuerdo nos quedó de la Peregrinación a pie de las Hermandades y Parroquia de Membrilla, recorriendo los 25 km que nos separan. Hemos recibido en este templo a Hermandades de Talavera de la Reina, Madrid, Ciudad Real, Tarancón, La Rinconada, Castellar de Santiago, Málaga, etc. También, a todas las Parroquias de Valdepeñas y a la mayoría de las Hermandades que han peregrinado hasta aquí, algunas con la presencia de sus imágenes titulares. Inolvidable fue el día en el que la Patrona de esta ciudad, la Virgen de Consolación, salía extraordinariamente por primera vez en 40 años de su Iglesia de la Asunción para ser portada en andas hasta esta Iglesia Parroquial y ganar el Jubileo. Y en una noche de vigilia rezar un rosario ininterrumpido de 30.000 avemarías.

También, infinidad de fieles han venido a título personal para ganar la Indulgencia Plenaria y, cómo no, nuestra comunidad parroquial ha vivido intensamente y ha gozado de las gracias de este Año Jubilar.

Por eso, ahora que esta Puerta Santa iba a ser cerrada quiso afirmar que “tenemos muy presente que Cristo es nuestra verdadera «Puerta Santa»: que nadie va a Padre sino por Él. En el Libro del Apocalipsis, Él mismo nos dice «Mirad: estoy de pie, junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» (3,20). La Puerta Santa del Año Jubilar de la Misericordia ha sido y sigue siendo el Corazón de Cristo, que a todos llama, a todos acoge y a nadie rechaza.

Acabado nuestro Año Jubilar, continua en toda la Iglesia el Jubileo de la Misericordia, y nuestra Parroquia es Sede Jubilar Diocesana: Jesús sigue llamando, y todos, pero de manera particular los pecadores, pueden, si quieren, seguir accediendo a las fuentes de la Misericordia Divina de las que se derraman copiosos los ríos de su gracia en el Sacramento de la Reconciliación pues desde hoy hasta el final de este Año Santo de la Misericordia la puerta del Confesionario será la puerta de la Misericordia como se indica en nuestro templo”.

Tras esta memoria del Año Jubilar se inició el rito de la clausura de la Puerta Santa de la Iglesia Parroquial del Stmo. Cristo de la Misericordia. Tras unas palabras del Prelado, Monseñor Melgar se dirigió junto con el Párroco y el Hermano Mayor de la Hermandad a la Puerta Santa para proceder al cierre de la misma, en una imagen histórica que quedará para el recuerdo de todos los fieles.

De regreso al Altar, el Vicario Judicial, el presbítero valdepeñero D. Bernardo Torres procedió a dar lectura de la Bula de concesión del Año Jubilar a la Hermandad mediante la cual faculta al Obispo Diocesano a impartir la Bendición Apostólica con Indulgencia Plenaria a todos los fieles en nombre de Su Santidad el Papa Francisco.

Con gran solemnidad se impartió esta Bendición Apostólica que dio por finalizada la celebración del Año Jubilar. Antes de retirarse a la sacristía, D. Gerardo quiso agradecer a todos los fieles allí presentes y a la Hermandad el trabajo realizado y el gran cariño con el que fue recibido y las muestras de afecto que allí encontró. También, se cantó la Salve a la Stma. Virgen de la Palma, Reina de los Mártires, antes de descender del altar y retirarse a la sacristía, mientras el coro parroquial cantaba magníficamente que la Misericordia de Dios es eterna. Se inició en esa procesión final una cerrada ovación de todos los asistentes que con lágrimas en sus ojos expresaban la gran alegría y gozo espiritual vividos en estos dos días.

Tras la celebración, muchos fieles quisieron compartir unos momentos con D. Gerardo quien atendió a todos con gran amabilidad y cercanía. Especialmente cercano estuvo con los miembros de la Hermandad allí presentes, con los que quiso hacerse una fotografía en el Altar de Cultos que ha permanecido en la Iglesia Parroquial del Cristo durante los últimos días de este Año Jubilar con motivo de las celebraciones extraordinarias desarrolladas en los días previos a la clausura.

También mostró especial interés por conocer dos de las instituciones de vida consagrada que tiene la Parroquia: las Hijas de la Natividad de María y el Hogar de Nazaret, conociendo la importante labor pastoral y asistencial que desarrollan.

Así se daba por concluida esta primera visita de nuestro Obispo, D. Gerardo Melgar, a esta Parroquia del Cristo de la Misericordia que le mostró su afecto y su total disposición al servicio de su pastoreo en la Iglesia de Ciudad Real.