Opinión

Artículo de opinión de la candidata al Senado por Cuenca y responsable de la Secretaría de Relación con la Sociedad Civil y Movimientos Sociales de Podemos CLM, Ana Navarrete y Adriana Rodríguez, del Área de Mujer e Igualdad

Mujeres y medio rural

La situación se ha agravado en estos últimos años, las mujeres han sido las grandes perjudicadas del desmantelamiento del estado de bienestar

Ana Navarrete, Adriana Rodríguez

16/06/2016

(Última actualización: 16/06/2016 20:22)

Imprimir

En la Cuarta Conferencia de la Mujer en Beijing en 1995, hace más de 20 años, se acordaron medidas y acuerdos en la Declaración y la Plataforma de Acción para mejorar la participación de la mujer en la fuerza laboral en condiciones de igualdad y promover la independencia económica de la mujer con el objetivo de mejorar las cifras de la colosal pobreza femenina a nivel global.

Sin embargo hoy en el 2016 la mayoría de las mujeres son trabajadoras eventuales, tienen varios empleos a jornada parcial, y siguen soportando las diferencias salariales que establece la división sexual del trabajo. La situación se ha agravado en estos últimos años, las mujeres han sido las grandes perjudicadas del desmantelamiento del estado de bienestar. El desmantelamiento progresivo del ya débil estado de bienestar ha llevado a que las mujeres tengan que asumir más tareas domésticas y de cuidados y en muchos casos a abandonar un trabajo remunerado. La enorme recesión económica ha llevado a un aumento de la desigualdad y la pobreza de las mujeres y niños hasta límites inconcebibles. Las chicas vuelven al hogar, esta contrarreforma neoliberal va a disponer toda la batería de medios de persuasión a su disposición para convencer a las mujeres de las bendiciones de la maternidad y de la vida doméstica.

Sabemos que toda la clase trabajadora en España se caracteriza por la precariedad laboral y la falta de derechos, que son causa y efecto. Aunque: mujeres, mujeres rurales, migrantes y jóvenes titulados universitarios ó sin estudios llevan la peor parte. Según el Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) el desempleo es en el 81,1% lo más preocupante para los españoles (seguido de la corrupción en un 44,25%). En España la tasa de paro femenino está en el 23,55%, mientras la masculina es del 20,77%; el trabajo femenino se concentra casi íntegramente en el sector servicios; y un 72% del total de mujeres contratadas en 2015 han sido a tiempo parcial . Según un informe elaborado por CC.OO., la ganancia media de las mujeres - en los sectores de la industria, la construcción y los servicios-, por hora trabajada, supone sólo el 78% de la de los hombres.

Sólo mediante cambios en las estructuras económicas que garanticen la igualdad de acceso a todas las mujeres, incluidas las de las zonas rurales, a los recursos productivos, oportunidades y servicios públicos, se paliará la pobreza de todas las mujeres.

Las mujeres estamos acostumbradas desde que accedimos al mundo del trabajo asalariado - siglo XIX- a desarrollar trabajos subalternos, precarios, flexibles, invisibles, mal pagados, con horarios abusivos, tiempo de esclavitud… No obstante, las mujeres que habitan en el medio rural en España –donde vive el 24% de la población en algo más del 80% del territorio, con un nivel de rentas que apenas alcanza el 50% de la media europea -, llevan la peor parte - casi cinco millones de mujeres viven en este ámbito, lo que representa el 15% de la población española. Menos del 9% de las explotaciones agrarias son dirigidas por mujeres, y son de dimensiones bastante más pequeñas que las dirigidas por hombres, el 82% de ellas trabajan en las explotaciones familiares agrarias –sin detrimento de las obligaciones de ama de casa, pero el 59% no paga ninguna cotización social por el desempeño de una