Opinión

Artículo de opinión de la candidata al Senado por Unidos Podemos Cuenca

La cultura como motor del cambio hacia el 26J

Ana Navarrete

15/06/2016

(Última actualización: 15/06/2016 20:59)

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En momentos tan convulsos, donde el sufrimiento de los muchos es ensordecedor, hablar de cultura puede parecer una obscenidad, un placer elitista reservado para los menos. Pero sería equivocar los pro-nombres y confundir los adjetivos pensar la cultura como externa a lo social. La cultura es el reflejo de lo que somos colectivamente. Nuestra cultura es nuestra identidad como pueblo, nuestra forma de representarnos como comunidad. La cultura es un ejercicio de reflexión pública sobre nuestras necesidades como sociedad. La cultura es la construcción de la política como pueblo y del pueblo como sujeto político.

Hemos oído insistentemente en los últimos años que toda inversión en cultura es un gasto innecesario y por lo tanto prescindible. Desmantelar el sector público es el objetivo y el argumento el “clientelismo de la cultura”, lugar común recurrente que ha vuelto con fuerza en estos años de crisis económica. A su vez este sistema “ha servido para la consolidación de élites” por lo que los argumentos para desmantelar la inversión pública no solo proceden de las filas neoliberales sino de sectores sociales progresistas. Así hemos llegado a una reducción drástica de la inversión publica en materia cultural “[…] los presupuestos oficiales desde 2009 muestran recortes sucesivos anuales hasta 2014 (desde los 1.284 millones de euros a los 716,40 millones de euros) que acumulan una pérdida del 44,21% en cinco años”.

En marzo del 2015 elaboramos un breve informe de la situación de la cultura en España basado en los Anuarios del SGAE, en los informes anuales y sectoriales de la Fundación Alternativas y del Observatorio de Cultura de la Fundación Contemporánea; ha transcurrido más de un año y más de 5 desde que la Fundación Alternativas elaboró el primer informe general publicado a finales de 2011. En el segundo informe del 2014 se visibilizaron las peores predicciones. Según el Observatorio de la Cultura de la Fundación Contemporánea, las disminuciones presupuestarias encadenadas en los últimos seis ejercicios son: 2010 (respecto a 2009) - 21,3 %; 2011 (respecto a 2010) - 17,6 %; 2012 (respecto a 2011) - 18,9 %; 2013 (respecto a 2012) - 15,1 %; 2014 (respecto a 2013) - 5,9 %; 2015 (respecto a 2014) - 0,1 %.

Las políticas culturales deben situarse en el centro de las políticas públicas y mucho más en tiempos de crisis. La cultura garantiza el pensamiento crítico, garantiza una sociedad informada y reflexiva y es un elemento integrador. Por lo tanto la cultura debe entenderse como un bien común y un derecho y debe defenderse la inversión pública para garantizarlo.

Debemos definir la cultura en términos sociales y democráticos, sin olvidar su evidente trascendencia y su necesaria sostenibilidad económica. La Cultura no es solo un sector productivo es un derecho humano.

Ha sido una constante en los tiempos de bonanza económica la instrumentalización de la cultura por parte de los poderes políticos. La cultura se puso al servicio de la especulación inmobiliaria y el turismo. Debemos revertir esta tendencia y acabar con la cultura de grandes celebraciones y grandes infraestructuras y convertir la cultura en un verdadero servicio público que favorezca la creación de una sociedad diversa y plural, accesible, sostenible y democrática.

Para 2016 respecto a 2015 la previsión es de un crecimiento presupuestario del 3.5%. Vamos a vivir un nuevo auge cultural, que avanzará en la senda del cambio y desde Podemos defendemos que debemos hacerlo devolviendo el protagonismo a las políticas públicas: reposición del Ministerio de Cultura, creación de un Pacto por la Cultura que garantice la transparencia de las instituciones públicas con la creación de una Asamblea de Profesionales de la Cultura con poder de decisión en los asuntos culturales y un Observatorio Ciudadano de la Cultura que permitirá a los ciudadanos participar en las propuestas y valorar las políticas culturales.

La involución de derechos sociales, laborales, económicos, culturales y sexuales, y la reorganización económica de las dos últimas décadas ha generado en la sociedad malestar e indignación y a su vez ha permitido el resurgir de la lucha democrática de una sociedad civil comprometida. Estos nuevos sujetos sociales no solo cuestionan las injusticias sino que han resignificado la política y ayudado significativamente a la producción de un cambio cultural. No hay proceso de transformación social eficaz que no vaya de la mano de un cambio cultural.

En los últimos años la sociedad española ha experimentado un cambio muy importante que se ha visibilizado en la aparición de nuevos procesos y sujetos políticos. Cambiar un país afecta también a los campos moleculares de la sensibilidad, de inteligencia y de deseo.

Referencias bibliográficas

La cultura que podemos. Programa Cultura Elecciones 20D Podemos (enlace).

Anuario SGAE, 2014 (enlace).

Fundación Contemporánea, Observatorio de la Cultura, correspondiente al cierre del año 2015 (enlace).

Estado de la cultura en España 2016 de la fundación Alternativas (enlace).

Ana Navarrete, candidata al Senado por Unidos Podemos Cuenca