Cultura

Publicado en el blog Los viajes del Quijote

El del Verde Gabán, un criptojudío

¿Cuál es el camino de El Toboso que tomaron D. Quijote y Sancho en su retirada y que después siguiéndolo les podría llevar a Zaragoza?

José Arias Mora

05/04/2016

(Última actualización: 06/04/2016 09:43)

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Siguiendo mis estudios sobre los lugares que sirvieron a Cervantes como inspiración y entramado de su famosa novela Segunda parte del Ingenioso Caballero don Quijote de la Mancha, expondré a continuación el tramo comprendido entre El Toboso y la casa del Caballero del Verde Gabán, a la que emplazo en Santa María del Campo Rus (Cuenca).

Así una vez Quijote y Sancho llegan a El Toboso y no encuentran a Dulcinea se retiraron a un bosque que había a dos millas.

“a dos millas del lugar hallaron una floresta o bosque, donde Don Quijote se emboscó en tanto que Sancho volvía a la ciudad a hablar a Dulcinea”. (cap. IX, II).

Pero ¿Cuál es el camino de El Toboso que tomaron D. Quijote y Sancho en su retirada y que después siguiéndolo les podría llevar a Zaragoza? Al menos tres posibles y que pasarían por Cuenca. El primero sería la línea más recta para llegar a Cuenca: El Toboso, Los Hinojosos, Osa de la Vega, Fuentelespino de Haro, Villar de Cañas,... Cuenca.

El segundo sería seguir los caminos de itinerario de Villuga, El Toboso, Mota del Cuervo, Monreal del Llano, Cervera del Llano, Cuenca.

El tercero una variación del segundo, El Toboso, Monreal del Llano, Cervera del Llano, Cuenca.

En dos últimos caminos no he encontrado ningún escenario compatible con los que recrea Cervantes para sus personajes, y sí en el primero, por lo que opino que cuando por la noche se retiraron de El Toboso, salieron de él por el camino de los Hinojosos, el camino más corto para llegar a Zaragoza.

A dos millas (3700 m.) de El Toboso por el camino viejo a los Hinojosos y a su izquierda, hay un alto, poco apto para el cultivo agrícola, en donde podía estar situado el bosque o floresta donde estuvo D. Quijote esperando a que Sancho le trajese noticias de Dulcinea. El paraje es conocido como Colmenillas, quizás refiriéndose al anterior aprovechamiento de las flores del bosque por las abejas. (Ver Figura nº 1).

Razonamientos de Sancho

Sancho dejó en la floresta a D. Quijote y en su razonamiento sobre cómo encontrar a Dulcinea, llega a pensar que los manchegos son gente colérica, él se excluye. Este Sancho de la Segunda Parte no es manchego, no es de Miguel Esteban, es de Arganda, por lo que no sabía nada de El Toboso ni de Dulcinea, las siguientes citas lo atestiguan:

“No sabía la casa de Dulcinea ni en su vida la había visto”. (cap. VIII, II)

“Y ¿habeisla visto algún día por ventura? Ni yo ni mi amo la habemos visto jamás.” (cap. X, II)

“No os fieis en eso, Sancho, porque la gente manchega es tan colérica como honrada y no consiente cosquillas de nadie.” (cap. X, II).

“Con esto que pensó Sancho Panza quedó sosegado su espíritu, y tuvo por bien acabado su negocio, deteniéndose allí hasta la tarde, por dar lugar a que Don Quijote pensase que la había tenido para ir y volver del Toboso”. (cap. X, II).

Estando emboscado Sancho “vio que del Toboso, hacia donde él estaba, venían tres labradoras sobre tres pollinos o pollinas”. (cap. X, II).

Ya he concluido anteriormente que se retiraron por el camino de Los Hinojosos, el más directo a Cuenca y que después de la escena con las labradoras en la que Sancho induce a creer a D. Quijote que una de ellas es Dulcinea, siguieron el camino a Zaragoza que ya habían comenzado “volvieron a subir a sus bestias y siguieron el camino a Zaragoza” (cap. X, II). (Ver figura nº 3).

Entre Los Hinojosos y Osa de la Vega se encontraron con el Carro de la Muerte, en dirección a Los Hinojosos y cerca de él pues se veían los Hinojosos y no se divisaba Osa de la Vega por impedirlo una loma.

“Responder quería Don Quijote a Sancho Panza; pero estorbóselo una carreta que salió a través del camino, cargada de los más diversos y extraños y figuras que pudieron imaginarse. [...] -Señor, nosotros somos recitantes de la compañía de Angulo el Malo; hemos hecho en un lugar que está detrás de aquella loma, esta mañana, que es la octava del Corpus, el auto de “las Cortes de la Muerte”, hésmole de hacer esta tarde en aquel lugar que desde allí se parece; y por estar tan cerca y excusar el trabajo de desnudarnos y volvernos a vestir, nos vamos vestidos con los mismos vestidos que representamos.” (cap. XI, II).

Entre Los Hinojosos y Osa de la Vega y cercanas al primero, a unos 3.5 kilómetros, existen una lomas que son cruzadas por el camino que une ambos pueblos, y desde el pie y las faldas de las mismas se divisan las primeras casas de Los Hinojosos. La distancia que separa a estos pueblos es sobre 11 Kms.

Esta loma y este camino podían ser el escenario del Carro de la Muerte.

La noche que siguió al día del encuentro de la Muerte la pasaron Don Quijote y su escudero debajo de unos altos y asombrosos árboles”. (cap. XII, II).

La noche la podrían haber pasado en la vega del río Santa María del Campo en las afueras de Osa de la Vega, que por aquellos tiempos pertenecía al Marquesado de Villena y donde en la actualidad todavía existen grandes árboles, señal de buen suelo y humedad en ellos. Aquí vendría a pelo lo que cuenta Cervantes esa noche sobre el amor entre animales, comparándolos con el amor de Niso y Eurialo, Pilades y Oreste, nos podría dar una pista de que se encontraban en los territorios del marqués de Villena y recordarnos las relaciones entre Juan Pacheco y Enrique IV.

Y así lo hizo Sancho, le dio la misma libertad que al rucio, cuya amistad de él y de Rocinante fue tan única y tan trabada, que hay fama, por tradición de padres a hijos, que el autor de esta verdadera historia hizo particulares capítulos de ella, más que, por guardar la decencia y decoro que a tan heroica historia se debe, no lo puso en ella, puesto que algunas veces se descuida de este su presupuesto y escribe que así como las dos bestias se juntaban, acudían a rascarse el uno al otro, y que, después de cansados y satisfechos, cruzaba Rocinante el pescuezo sobre el cuello del rucio (que le sobraba de la otra parte más de media vara) y, mirando los dos atentamente el suelo, se solían estar de aquella manera tres días, a lo menos todo el tiempo que les dejaban o no les compelía el hambre a buscar sustento. Digo que dicen que dejó el autor escrito que los había comparado en la amistad a la que tuvieron Niso y Eurialo, Pilades y Orestes; y así, se podía echar de ver, para universal admiración, cuán firme debió ser la amistad de estos dos pacíficos animales, y para confusión de los hombres, que tan mal saben guardarse amistad los unos a los otros. Por eso se dijo:

No hay amigo para amigo:

las cañas se vuelven lanzas;

y el otro que cantó:

De amigo a amigo, la chinche, etc.” (cap. XII, II).

Durante la tarde anduvieron 28 Kms. menos de 4 leguas, menos de 4 horas cabalgando, desde la floresta a Osa de la Vega, en donde tiene lugar la batalla con el Caballero de los Espejos.

Después de la victoria sobre el Caballero de los Espejos siguieron andado dirección Zaragoza, pues todavía no han cambiado de planes. Por el camino intenta adelantarlos el caballero del Verde Gabán pero se queda al paso de D. Quijote y lo invita a comer a su casa lo que hace que D. Quijote se desvié de su ruta. La narración de la aventura de los Leones indica un cambio de dirección de su ruta. En esta aventura Cervantes nos hace ver que sus tres personajes que al principio del encuentro iban dirección Zaragoza, ya no caminan en dirección Norte sino Este, hacia los puertos del Mediterráneo, donde podrían haber desembarcados los leones que venían de Orán en dirección a la Corte. Las siguientes citas nos ilustran sobre lo expuesto en este párrafo. (Ver figura nº 6)

Don Quijote y Sancho volvieron a proseguir su camino de Zaragoza, donde los deja la historia, por dar cuenta de quién era el Caballero de los Espejos”. (cap. XIV, II).

En estas razones estaban cuando los alcanzó un hombre que detrás d’ellos por el mismo camino venía sobre una muy hermosa yegua tordilla,”

alzando don Quijote la cabeza, vio que por el camino por donde ellos iban venía un carro lleno de banderas reales; (cap. XVI, II).

“–El carro es mío; lo que va en él son dos bravos leones enjaulados, que el general de Orán envía a la corte, presentados a Su Majestad;” (cap. XVII, II).

Las vías principales que se cruzaban con el camino D. Quijote en dirección Zaragoza eran el camino Madrid-Valencia y la calzada romana de Cartago-Nova a Complutum. (LA CALZADA ROMANA CARTAGO-NOVA COMPLUTUM: SINTESIS DE SU RECORRIDO, José Luis Fernández Montoro, Joaquín Lostal Pross y Jesús Rodríguez Morales).

En estos caminos tenía que buscar un lugar relacionado con la Universidad y con la poesía. Lo encontré leyendo las Relaciones de Felipe II de Santa María del Campo Rus, un pueblo a 39 Kilómetros, poco más de 5 leguas, de Osa de la Vega y situado en la calzada romana también llamada camino murciano. Llegaron a la casa del Caballero a las dos del mediodía. Tuvieron cinco horas para caminar y otras tres para aventuras. El recorrido era posible, además se dieron prisa durante el trayecto:

Y démonos priesa, que se hace tarde, y lleguemos a mi aldea y casa, [...] Y picando más de lo que hasta entonces, serían como las dos de la tarde cuando llegaron a la aldea y a la casa de don Diego, a quien don Quijote llamaba el Caballero del Verde Gabán.” (cap. XVII, II).

Las Relaciones de Felipe II de Santa María del Campo Rus cuentan que en este pueblo murió el poeta Jorge Manrique, lo que hace que sea un sitio insuperable para alabar la poesía, y la relación con la universidad la encontré a través de un personaje oriundo de allí y que está referido en el punto 33 de la Relaciones de Felipe II de Santa María del Campo Rus redactadas el 8 de noviembre de 1578:

que en esta villa hay de presente un hombre, llamado por su nombre el dotor Andrés Martínez del Campo, dotor en santa Teulogía, catedrático de la insigne universidad de Alcalá, el cual está tenido por hombres de muchas letras, aunque mozo de edad de poco más de treinta años, hijo de un hombre particular, labrador de esta villa, e que en este capítulo no tiene más que decir.

El catedrático era coetáneo de Cervantes y prácticamente de la misma edad, pues en el año 1578 tenía poco más de treinta años, Cervantes 31 años. A D. Quijote y al Caballero del Verde Gabán también se le supone de edad parecida.

Investigando a este personaje (AHN. UNIVERSIDADES) aprecié, entre otras cosas, que D. Andrés ganó la cátedra de Durando de la universidad de Alcalá de Henares en 1581, teniendo como oponente a D. Francisco Martínez. Este lo denunció por tener ascendientes judíos, que parece que eran por rama paterna. A pesar de que no hubo mucha prisa por resolver el caso pese a la insistencia de D. Francisco, en 1583, la cátedra de Durando estaba ocupada por D. Francisco Martínez.

Gracias al estatuto de pureza de sangre D. Andrés fue removido de su cátedra.

Enseguida relacioné al labrador de las Relaciones, que debía ser rico, pues mandó a su hijo a estudiar a la universidad de Alcalá con el Caballero del Verde Gabán, “un caballero labrador y rico” y que tenía un hijo que había estudiado en la universidad de Salamanca y el origen judío del padre de D. Andrés con el posible origen judío del Caballero del Verde Gabán, por lo que imaginé que en esta historia, Cervantes, nos narra cómo vivían los conversos que se habían quedado a vivir en España después de la expulsión de los judíos en 1492. Para su supervivencia era importante que se comportarsen como cristianos viejos o al menos aparentarlo claramente, pues la Inquisición aplicaba duras penas a los criptojudíos y creo que este es el caso del Caballero del Verde Gabán.

Cervantes, nos describe al Caballero del Verde Gabán como a un cristiano viejo en todo lo que se ve: vestuario, casa, costumbres, la manera de montar, el nombre de la esposa y las aspiraciones a ejercer derecho o teología y estas apariencias eran tan perfectas que a Sancho le pareció el Caballero “un santo a la jineta”, pero comían alimentos limpios y deja en suspense la descripción del interior de la casa, seguramente porque tenía algún detalle que no era de buen cristiano. Repaso a continuación de manera más detallada las apariencias de cristiano viejo y los indicios por los que el Caballero del verde Gabán parece un criptojudío.

1.- El vestuario del Caballero

Cervantes nos lo detalla de la siguiente manera:

vestido un gabán de paño fino verde, jironado de terciopelo leonado, con una montera del mismo terciopelo; el aderezo de la yegua era de campo y de la jineta, asimismo de morado y verde. Traía un alfanje morisco pendiente de un ancho tahalí de verde y oro, y los borceguíes eran de la labor del tahalí; las espuelas no eran doradas, sino dadas con un barniz verde, tan tersas y bruñidas que, por hacer labor con todo el vestido, parecían mejor que si fuera de oro puro.”(cap. XVI, II).

Gerald L. Gingras en su estudio: Diego de Miranda. ¿Bufón o caballero español? sostiene que el Caballero del Verde Gabán va vestido como un rico hidalgo de la época de Cervantes y que las telas y los colores son las preferidas de la nobleza. El caballero por su vestuario es rico y noble, aunque esté en el escalón más bajo de la nobleza.

2.- Modales y costumbres cristianas

El Caballero en una larga presentación nos relata sus costumbres y se define como hidalgo medianamente rico, amigo de la lectura, no escudriñador de vidas ajenas y que oye misa diariamente:

–Yo, señor Caballero de la Triste Figura, soy un hidalgo natural de un lugar donde iremos a comer hoy, si Dios fuere servido. Soy más que medianamente rico y es mi nombre don Diego de Miranda; paso la vida con mi mujer, y con mis hijos, y con mis amigos; mis ejercicios son el de la caza y pesca, pero no mantengo ni halcón ni galgos, sino algún perdigón manso, o algún hurón atrevido. Tengo hasta seis docenas de libros, cuáles de romance y cuáles de latín, de historia algunos y de devoción otros; los de caballerías aún no han entrado por los umbrales de mis puertas. Hojeo más los que son profanos que los devotos, como sean de honesto entretenimiento, que deleiten con el lenguaje y admiren y suspendan con la invención, puesto que destos hay muy pocos en España. Alguna vez como con mis vecinos y amigos, y muchas veces los convido; son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos; ni gusto de murmurar, ni consiento que delante de mí se murmure; no escudriño las vidas ajenas, ni soy lince de los hechos de los otros; oigo misa cada día; reparto de mis bienes con los pobres, sin hacer alarde de las buenas obras, por no dar entrada en mi corazón a la hipocresía y vanagloria, enemigos que blandamente se apoderan del corazón más recatado; procuro poner en paz los que sé que están desavenidos; soy devoto de nuestra Señora, y confío siempre en la misericordia infinita de Dios nuestro Señor.” (cap. XVI, II).

A Sancho le pareció tan buen cristiano que le llamó “santo a la jineta”, lo que despertó la risa en D. Quijote y supongo que también la de Cervantes.

3.- El nombre cristiano de la señora de casa

Los conversos disimulaban su ascendencia judía mediante cruces con cristianos viejos, Cristina es un nombre clásico castellano.

La señora, que doña Cristina se llamaba, le recibió con muestras de mucho amor y de mucha cortesía,” (cap. XVII, II).

4.- La manera de montar a caballo

Montar a la Jineta era propio de los nobles de la época, todos supuestamente cristianos viejos. El Caballero también aparentaba serlo en la forma de montar:

En estas razones estaban cuando los alcanzó un hombre que detrás d’ellos por el mismo camino venía sobre una muy hermosa yegua tordilla, [...] el aderezo de la yegua era de campo y de la jineta,” (cap. XVI, II).

5.-La caza

mis ejercicios son el de la caza y pesca, pero no mantengo ni halcón ni galgos, sino algún perdigón manso, o algún hurón atrevido.” (cap. XVI, II).

En Caballero del Verde Gabán, no participaba en las cacerías donde se acosaba y se hería al animal, en definitiva se le hacía sufrir y se cobraba muerto, pero si practicaba la caza con hurón, especialmente dirigida a capturar conejos, en la que se ponen redes en las salidas de las madrigueras. El conejo en su salida alocada huyendo del hurón se enreda en las mismas y se atrapa vivo.

En la caza con el perdigón también se conseguía atraer a las perdices a los alrededores del perdigón donde se colocaban trampas y se capturaban vivas.

Después los podía sacrificar según el rito judío.(1)

(1)La Torá no prohíbe la caza, y, específicamente, se refiere a la caza de animales silvestres para la alimentación (Levítico 17:13, Biblia de la Torá): el animal no debe ser matado por la caza, sino más bien debe ser sacrificado ritualmente como un animal domesticado. Rabino Dr. Asher Meir.

6.- La casa

La casa era la propia de un rico hijosdalgo con su escudo de armas en la fachada.

Halló don Quijote ser la casa de don Diego de Miranda ancha como de aldea; las armas, empero, aunque de piedra tosca, encima de la puerta de la calle;” (cap. XVIII, II).

El traductor pasa por alto la descripción del interior de la casa pues quizás había algo en ella que no era correcto que hubiese en la casa de un cristiano viejo, por ejemplo una sinagoga, y prefirió ocultarlo y no contarlo:

Aquí pinta el autor todas las circunstancias de la casa de don Diego, pintándonos en ellas lo que contiene una casa de un caballero labrador y rico; pero al traductor d’esta historia le pareció pasar estas y otras semejantes menudencias en silencio, porque no venían bien con el propósito principal de la historia, la cual más tiene su fuerza en la verdad que en las frías digresiones.” (cap. XVII, II).

7.- Las tinajas de El Toboso

El mago Cervantes cuando nos describe la bodega y las tinajas que había en la casa del Caballero hace que centremos nuestro interés sobre el aspecto exterior de las tinajas y lleva nuestro interés a El Toboso, evitando que pensemos en su contenido, el vino, la bebida más valiosa de los judíos.

Para que este vino cumpliese la condición de kasher tenía que estar elaborado por ellos mismos y no sería fácil para un criptojudío comprar vino que cumpliese las reglas judías si se le acababa el suyo, por lo que tenían que almacenar gran cantidad de vino, lo que conlleva el disponer de gran cantidad de tinajas, tal como hacía el Caballero del Verde Gabán.

la bodega, en el patio; la cueva, en el portal, y muchas tinajas a la redonda, que, por ser del Toboso, le renovaron las memorias de su encantada y transformada Dulcinea;” (cap. XVIII, II).

8.- La comida

El Caballero le ofrece a D. Quijote un convite limpio y después lo cumple, es decir la comida no llevaba ningún alimento prohibido para los judíos.

“natural de un lugar donde iremos a comer hoy [...] son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos” (cap. XVI, II).

Fuéronse a comer, y la comida fue tal como don Diego había dicho en el camino que la solía dar a sus convidados: limpia, abundante y sabrosa;” (cap. XVIII, II).

9.- El silencio

La liturgia judía exige silencio en determinados momentos y también dar gracias a dios por los alimentos, antes y después de consumirlos. En casa del Caballero del Verde Gabán tenían que dar gracias en silencio, no podía ser de otra manera. La Inquisición siempre andaba cerca y además había invitados.

pero de lo que más se contentó don Quijote fue del maravilloso silencio que en toda la casa había, que semejaba un monasterio de cartujos”. (cap. XVII, II).

10.- De Miranda, nombre de origen judío

El apellido del caballero, de Miranda, está incluido dentro de las listas de apellidos que podrían utilizarse para acreditar la condición de sefardí con objeto de conseguir la nacionalidad española.

Igualmente está incluido en las mencionadas listas, el apellido Galán, aunque en el texto de Cervantes tenga galán el significado de bien vestido.

el caminante los saludó cortésmente, y, picando a la yegua, se pasaba de largo; pero don Quijote le dijo: –Señor galán,” (cap. XVI, II).

También tiene origen judío la palabra “muladar” que nombra en el capitulo XVI, II.

“porque letras sin virtud son perlas en el muladar” (cap. XVI, II).

11.- Glosa

Dado que la casa de D. Diego de Miranda estaba en el pueblo donde murió su admirado Jorge Manrique, qué mejor dedicación para el estudiante que escribir poesía, la gran añoranza de Cervantes, y en la que podría recordar que en siglos pasados los judíos eran libres para practicar su religión y su forma de vida, ya que la persecución y las matanzas de judíos empezaron en 1391.

“y por ahora esté vuesa merced atento a los versos glosados y a la glosa, que dicen d’esta manera:

¡Si mi fue tornase a es,

sin esperar más será,

o viniese el tiempo ya

de lo que será después...!

Como conclusión, creo que es una opción bastante verosímil que la casa del Caballero del Verde Gabán esté situada en Santa María del Campo Rus (Cuenca) y que Cervantes incluyó en su novela a un criptojudío, el Caballero del Verde Gabán, de manera camuflada. Así, la Inquisición no le pondría reparos a la publicación de su obra y de esta manera ser capaz de que su personaje y su libro conviviesen durante 219 años con ella e incluso ser más perdurable en el tiempo que la temida institución.

En este momento, ni el libro titulado Segunda parte del Ingenioso Caballero don Quijote de la Mancha, ni el Caballero del Verde Gabán, ni su autor, ni sus huesos (entre otras razones porque no los han encontrado) corren el riesgo de ir a la hoguera.