Puertollano

Gracias a las gestiones y trabajo de Santos Aparicio

El patrimonio local recupera el reloj del siglo XIX de la Parroquia Santa Bárbara de Puertollano

La Comarca

22/09/2015

(Última actualización: 22/09/2015 21:37)

Imprimir

El antiguo reloj de la Parroquia de Santa Bárbara vuelve a sonar está vez al alcance de los ciudadanos en planta baja del Museo Municipal, gracias a las gestiones y trabajo de Santos Aparicio, que se ha encargado de su restauración a fondo con el apoyo de trabajadores municipales del taller mecánico.

La alcaldesa, Mayte Fernández, agradeció la generosidad de la Parroquia Santa Bárbara y el desinteresado trabajo de Santos Aparicio, que ha hecho posible recuperar este reloj para el patrimonio local y del que ahora pueden disfrutar las personas que acudan al Museo Municipal.

La alcaldesa hizo visible el agradecimiento del consistorio con la entrega de una placa a Aparicio, por su compromiso con su ciudad y el regalo que ha hecho a todos los ciudadanos de Puertollano “que cuidaremos después de pasar por las manos de uno de los mejores relojeros de la región”.

Cinco meses de trabajo

Una labor de cinco meses en la que Aparicio ha contado con la colaboración de trabajadores municipales del taller mecánico en tareas de limpieza del reloj. Además en el propio taller municipal se ha elaborado el soporte metálico que simula a un castillete minero.

Aparicio ya se encargó de la recuperación y puesta en marcha del reloj de flores del Paseo de San Gregorio, uno de los enclaves más emblemáticos de Puertollano. El relojero convenció al párroco de Santa Bárbara, Marcos Arias, para la donación de la maquinaria que ha restaurado pieza a pieza.

Maquinaria oxidada

Santos Aparicio se encontró con una maquinaria completamente oxidada y deshecha, de la que faltaban algunas piezas. Se convirtió en un reto volver a ponerla en marcha y en ese camino fue necesaria la elaboración de piezas y se han hecho rectificaciones.

Los minuteros son los originales y se ha hecho una reproducción exacta de la esfera que existe en la Parroquia, para que el edificio no resultara afectado. Una de las peculiaridades de este reloj de iglesia con respecto a otros es que su suspensión es mediante rodamiento al contrario que el resto que se sitúa en la parte de atrás de la maquinaria

El visitante del Museo podrá contemplar el movimiento de su maquinaria y el sonido de su campana cada hora y cada media hora y también se muestra la pesa original de 350 kilos. “Para mí es un orgullo y para la ciudad recuperar este reloj, ya que la Casa Perea ya no existe y optamos por hacer las piezas a ojo. Hemos recuperado algo del patrimonio local y espero que perdure en el tiempo”, afirmó Aparicio.

Parroquia construída por Encaso

La parroquia de Santa Bárbara se construyó en 1952 en la barriada de El Poblado para ofrecer servicio espiritual a los trabajadores y sus familias de la Empresa Nacional Calvo Sotelo. El reloj puede ser anterior al propio edificio, quizás de finales del siglo XIX o principios del XX procedente de la casa Perea.

Casa Perea

La familia Perea se dedica a la fabricación de campanas, aparatos de gran relojería, sonería y volteos eléctricos. Fundada en 1770 se especializó en la elaboración de relojes públicos de cuerda mecánica y eléctrica, carillones, esferas, cuadraturas, campanas nuevas y refundición de viejas y rotas, yugo metálicos para el volteo, torretas y espadañas para campanas.

Cursos de relojería

Aprovechando la presencia del reloj de Santa Bárbara, Santos Aparicio espera transmitir su savia relojera en unos cursos monográficos que se ofrecerán a partir del mes de octubre en el Museo Municipal.