Daimiel

El pasado jueves en las Jornadas de Historia

Las ponencias más daimieleñas

Jesús Sánchez-Mantero y Mariano José García-Consuegra presentaron sus investigaciones sobre ‘La Máscara Guarrona’ y el proyecto urbanístico que propició el Parterre y la instalación de la popular fuente de ‘La Manola’

La Comarca

14/11/2014

(Última actualización: 14/11/2014 20:31)

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El origen de la máscara guarrona del carnaval daimieleño y la historia que rodeó a la instalación de la popular fuente de ‘La Manola’ se dieron cita este jueves en el penúltimo día de ponencias de las III Jornadas de Historia. En primer término, el licenciado en Historia del Arte, Jesús Sánchez-Mantero presentó “la primera monografía” que se ha realizado hasta ahora sobre la particularidad más reseñable del carnaval local. Y es que aunque este modelo de disfraz se repite en otros pueblos de la provincia y en otros lugares de España, “el término de máscara guarrona es exclusivo de Daimiel”, como destacó en su intervención Sánchez-Mantero.

Para definir esta forma de disfrazarse hay algunos elementos clave, el principal “echar mano de lo primero que se encuentra en casa” como sábanas, cortinas o vestidos en desuso. A partir de ahí, “dejando al margen cualquier pretensión estética y siempre con la cara tapada o semicubierta”, la máscara guarrona se lanza a la calle para, con una voz chillona, atosigar a las personas con las que se cruza y repetirles la famosa frase de ¿a qué no me conoces?.

Precisamente, esa utilización de ropa vieja e incluso algunas veces sucia, y el hecho de importunar al resto con palabras picantes o soeces es, a juicio de Sánchez-Mantero, las dos explicaciones que convergen en la definición de máscara guarrona.

Un apelativo que se remontaría a las décadas de los años 40 y 50, “la época de apogeo” de esta máscara callejera, según se concluía en una investigación que ha contado con la participación de 25 testimonios orales y un cuantioso material gráfico para ilustrarla. Sin duda, una detallada reivindicación donde Sánchez-Mantero también aprovechó para felicitar al Ayuntamiento de Daimiel por utilizar el término de máscara guarrona para reconocer cada año, desde 1998, a las personas más relevantes del carnaval daimieleño.

A continuación, los asistentes que volvieron a llenar el patio del Museo Comarcal descubrieron que detrás del enigmático título de la ponencia del historiador Mariano García-Consuegra (“La diosa romana, con nombre castizo, en el jardín francés”) no solo se escondía la fuente de La Manola sino el proyecto urbanístico que, a finales del siglo XIX, propició el Parterre Municipal, el céntrico emplazamiento donde se ubica.

Una completa fotografía de una época donde “la apuesta por la modernidad de la clase dirigente contrastaba con una población que tenía una tasa de analfabetismo del 80 por ciento”. Dos extremos que dieron lugar a que esa fuente que evocaba a la diosa romana de la fortuna o de la abundancia se le empezará a nombrar como Manola, al relacionarla con las clases populares de los años de la Guerra de la Independencia. “Es lo que se conoce como socialización estética, algo que pierde su significado inicial y adquiere uno diferente que se trasmite de generación en generación”, concluía García-Consuegra.